Existe un tópico literario llamado la “justicia poética” que consiste en que en las obras finalmente el bien es premiado y el mal castigado. La vida real no abunda de estos ejemplos, por eso es bueno destacar cuando los merecimientos terminan pesando a la hora de los premios. Tal es el caso de Román Ríos, gualeyo por partida de nacimiento y uruguayense por adopción, quien forma parte de la historia de la música popular uruguayense desde antes de su reconocimiento internacional. Como él mismo se encargó de explicar “justo esto del premio me llega en un momento realmente inesperado, casi, casi pensando en dejar la actividad”. De todos modos, como siempre, “estoy componiendo mucho, estudiando piano (medio apuntando a eso y aparte porque siempre me gustó) y poco mas”. Si será especial el momento, que Román no realiza “una presentación en vivo desde hace más de 5 años, aproximadamente”. Aunque se ha presentado con otros músico, esta distinción individual aparece como “una nueva chance, un mensajito que te llega y te avisa que bueno, todavía puede pasar algo”.
Nadie es profeta …
Cultor de un gran sentido del humor, Román nos dice que “aquello de nadie es profeta en su tierra debe ser un invento argentino capaz”, y ya más serio asegura que lo ha “visto muchas veces, porque nos cuesta reconocer que ese fulano que vemos todos los días pueda tener buenas ideas o algún talento especial para algo”. Yendo a la cuestión mediática, opina que “para llegar a ser reconocido tiene que pasar tiempo, salir por la tele, vender mucho y facturar sobre todo, creo que el argentino es ante todo exitista”. Sin embargo, después del premio “obviamente, mucha es la gente que me ha saludado y me ha hecho llegar su alegría por esto. Hasta casi te diría que me sorprendió la cantidad de gente que estaba ahí quizás como esperando que pasara algo así: fue muy lindo”, destacó.
“Un empujoncito de la vida”
Sobre las posibilidades que abre este premio, Román entiende que “uno tiene como etapas que va transitando y tienen un cierre para abrir otras, así que mucho margen no hay. Si es cierto que esto puede significar nuevas perspectivas, pero no lo veo como una especie de "milagro" o de descubrimiento. Simplemente, un empujoncito de la vida”, graficó. Casualmente, esto coincide con su jubilación como profesor de matemáticas, lo cual le dejará más tiempo “para la música, principalmente, pero también a otras inquietudes”. En relación a lo musical “se viene el taller de creación de canciones que hace tanto tiempo vengo elaborando” y “también aspiro a iniciar la composición de una obra conceptual”.
Artista integral
Como buen hombre vinculado a las artes en general, Román hace poco participó de la película “La tercera orilla” de Celina Murga, filmada íntegramente en Concepción del Uruguay. Sobre sus otras inquietudes, nos cuenta que “pintura y dibujo son actividades que suelo frecuentar, tengo un par de papeles y telas embadurnadas dando vueltas por el estudio y cada tanto le hago una pasadita al tema”. También está retomando “estudios acerca del tarot, que había empezado cuando estuve en la Iniciación y después lo colgué por un tiempo, jugando ajedrez, en fin, un par de cosas de esas que van quedando al costado”.
Entrando en su concepción integral, Román cree que “el arte es básicamente comunicación, que los artistas estamos en el mundo para avisarle a la gente que hay otras visiones, otros modos de vivir y realidades que a los demás resultan casi inimaginables”. A su vez, respecto a la actitud social, entiende que son “encargados de cuestionar todo lo establecido y proponer nuevas realidades, obviamente, siempre en la búsqueda de un mundo mejor, una sociedad más justa y humana”.
Treinta años no es nada
Esos son los años que pasaron desde que “largué la ingeniería para comprarme un bajo y salir a la aventura”. De todo el camino, prefiere no destacar nada en especial, pero “sí te puedo decir que he tocado con muy buenos músicos y también con gente que no puede ni tocar el timbre, siempre con las mismas ganas y poniendo todo para que salga lo mejor que se pueda”. Finalmente, dejó un mensaje de aliento para “alguno por ahí que tiene el don de escribir canciones o simplemente poesías y capaz no se anima a mostrar”, y definió a las canciones como “la vida nuestra en un día a día, poniendo y poniendo, mientras vamos acunando sueños que tarde o temprano verán la luz”.
Coplas del camino
Como la correntada / que va llevándose una chalana / agua abajo por el río que se va. / Así pasa la vida / de los sueños suspendida / sol y luna trajinando en soledad. / Y no se detiene / esta ola cruza redes / mientras va buscando el mar / y riega las orillas al pasar. / Coplas del camino / de este peregrino / fiel a su destino y su parecer. / Como una golondrina / no termina con su vuelo / de buscar de cielo a cielo su solar. / Así va este cantor / por la flor de tus amores / enhebrando esta armonía en sol mayor. / Y una melodía / que se llegue hasta tu alma / y te sepa convencer / que sos la calma de mi padecer. / Coplas del camino / de este peregrino / fiel a su destino y su parecer.
Publicado en La Proclama y reproducido por Río Bravo el 31 de mayo de 2014.





