Macri continúa provocando al publicar la foto de los maestros dando clase en Hiroshima, después de la bomba. Hay otros ejemplos que el gobierno también debería mirar.

Tanto el gobierno nacional como el gobierno provincial coinciden en un único objetivo en materia de educación: sacarse el paro docente de encima. Todo lo demás, se puede postergar.

Con la lucha extendida de toda la comunidad educativa se conquistó el inicio de las obras en la Escuela Rivadavia y en otros 15 edificios escolares del departamento Paraná. Mañana, 13 de marzo, los gurises y sus padres volverán a las escuelas y se encontrarán con escenas como éstas.

Reconocimientos protocolares de diputados y del gobierno para las mujeres en su día. Ahora bien, de la reclamada y necesaria declaración de emergencia en violencia contra las mujeres, ni noticia.

La movida extorsiva impulsada por el Gobierno Nacional fracasó antes de nacer. De todas maneras, la barrera que ha franqueado el PRO, al dar un paso más en la persecución de la protesta social, es un disparador que permite volver a discutir la cuestión política, sindical y educativa.

Con los salarios flacos y postergados, los docentes arrancan una vez más el año teniendo que dar pelea. Entre tantas críticas que reciben desde aquellos sectores que siempre los han atacado, vienen bien las palabras justas de una madre que sabe bien dónde está parada.

Con la pregunta de Mario Kaplún: "¿qué concepción de educación subyace en nuestras prácticas de comunicación?", arranca este artículo de Andrés Sarlengo, quien repasa el rol de los medios monopólicos de la información y propone recuperar las acciones de amparo y comunicación. Una nota imprescindible para aquellos que, como Sarlengo, valoramos el rol de la escuela como organizador social.

La televisión, los dirigentes del fútbol argentino, los multimedios extranjeros, el gobierno y sus promesas, las sociedades anónimas, la privatización, apuestas; todo mezclado en un panorama que consolida al fútbol argentino como un negocio de pocos en el que el público y el juego son las víctimas principales.