La lucha antiimperialista tiene un jalón grande, cuando, a enorme distancia de los centros de poder, un país casi colonial se atrevió a enfrentar a una gran potencia y recuperar un pedazo de su territorio. Nuestra bandera flameó en Malvinas, la capital se llamó puerto Rivero (me quedo con este nombre) y se despertó un sentimiento nacional profundo en nuestro pueblo. Esto ha sido condenado por todos los imperialismos del mundo actual, no importa el disfraz con que se muestre su Estado.
Pero en este 2013 hay un hecho que nos debe llevar a la consideración de cómo se piensan las cosas, presionados por la hegemonía de que hay que aceptar las cosas como son.
Hay un escándalo de menoscabo al pueblo, país, gobierno de Corea del Norte, por la determinación de sus autoridades de defenderse de cualquier agresión. Está claro que los que hacen ejercicios militares en sus fronteras son Corea del Sur y los Estados Unidos. No está Corea del Norte haciendo ejercicios militares en las costas estadounidenses.
Para llegar a Malvinas, desde Inglaterra (y desde EEUU) hay más o menos la misma distancia que desde EEUU a Corea y también hay que atravesar un océano. Y entonces, si somos honestos, estamos obligados a pensar: ¿qué tienen que hacer los EEUU en la península de Corea? Lo mismo que “tienen que hacer” los ingleses en Malvinas: Asegurar un portaaviones gigante que amenace a Rusia y a China por el este, del mismo modo que desde la base militar inglesa en Malvinas amenazan a Sudamérica. Y utilizan para esta maniobra criminal más o menos los mismos argumentos que para el envío de la “Task Force”: nosotros estábamos gobernados por un dictador (lo que era cierto, pero no hace a la cuestión), tal como dicen, ridiculizándolo, del jefe de gobierno de Norcorea. Obama es tan “democrático” como la criminal de guerra Thatcher, responsable del asesinato de cientos de argentinos. Son gobiernos que chorrean sangre de decenas de miles de muertos en sus aventuras militares. Y sentados sobre los arsenales más destructivos del mundo, con los hechos de infinidad de asesinatos masivos sobre sus conciencias imperialistas, hablan de paz. Y como corresponde a las conciencias sojuzgadas, tenemos en países como el nuestro quienes desde importantes medios repiten los argumentos de esas superpotencias como verdades absolutas.
Corea del Norte ni es Argentina en el sentido de que nuestros cadetes no disparan armas “para evitar la violencia”, ni está en una posición geográfica discutible para las grandes potencias que la limitan.
La lógica imperialista es la guerra. El derecho es de ellos, si no se los “respeta” los “rebeldes” deben ser ejemplificadoramente castigados. Una vez más, el imperialismo dominante está provocando disturbios. Una vez más está jugando con fuego. Una vez más está dispuesto a imponer, como en Vietnam, como en Malvinas, sufrimientos indecibles a los pueblos que están dispuestos a someter.
La lógica de los pueblos dignos es defender su soberanía.
No nos dejemos confundir por la retórica ideologista.
Publicado por Río Bravo el 02 de abril de 2013.





