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Martes, 26 Marzo 2013 16:43

Los ministerios del trabajo en negro

Escrito por Santiago Joaquín García

Esta nota es una breve reseña de las dos grandes mentiras oficialistas en relación a la situación de los obreros. La primera respecto a la calidad de los puestos de trabajo que se crean. De lo que se desprende la otra, referente a la desprotección en que se encuentran los trabajadores ante los despidos y la precarización laboral.

Cada vez que se acercan las fechas significativas, la distancia entre el relato y la realidad se vuelve más ridícula. Seguramente, este 24 de marzo los mercaderes de la memoria van a contar su versión heroica de los años setenta. Las luchas en las que no participaron, el compromiso que no tuvieron, las palabras que no dijeron. Y ocultarán sus complicidades. Sin embargo, el doble discurso se manifiesta en diferentes ámbitos de la realidad política argentina. En esta oportunidad, volveremos a referirnos a la situación de la clase obrera, a la que no se sacan de la boca en ningún discurso, pero que en la realidad se encuentra demasiado postergada.

Los esclavistas uruguayenses

Nuestra ciudad es emblema del trabajo en negro y precarizado. Solamente por citar un ejemplo, cabe destacar que no contamos con un inspector de trabajo ni tampoco de higiene y seguridad. Hay empleadores de la ciudad que han recibido hasta siete inspecciones (entre provincia y nación), luego pagaron una multa y los trabajadores siguen en este momento trabajando en negro. Desde el sindicato de empleados de comercio se han solicitado inspectores “y han pasado los meses y no obtuvimos respuestas” aseguró a nuestra revista Eduardo Rodríguez, secretario de asuntos gremiales del SEC. Sin embargo, “cuando se muere un trabajador en un accidente laboral aparecen a las pocas horas” agregó. Es decir, que primero se tiene que morir el trabajador para que después le presten atención. En los últimos dos meses, se “han hecho sesenta operativos en distintos establecimientos, que dan cuenta de más del 60% del personal en negro, otro tanto por cooperativas truchas, algunos falsos monotributistas (empleados de hecho) y algunos pasantes cobrando mil pesos”, detallaron. Si a esto le agregamos los supermercados asiáticos que no registran personal, tenemos una radiografía del modelo económico.

Otro de los dirigentes gremiales que constantemente se está manifestando contra el trabajo en negro y precarizado es Oscar Muntes, secretario general de ATE Uruguay. En diálogo con Río Bravo, cuestionó al intendente Carlos Schepens quien en su discurso “celebraba el blanqueo de cuatrocientos trabajadores, mientras que cuenta con una enorme cantidad de personas con sueldos de mil doscientos pesos precarizados sin derecho a nada”. Y dejó bien en claro que desde su sector no piensan “negociar esa posición, es una postura nuestra”. Y lamentó que “no se logre trabajar en conjunto, porque hay un sector de la dirigencia que está muy cerca del gobierno”. Sin embargo, por abajo “se sigue acumulando mucha bronca, que se opone al disciplinamiento que nos quieren imponer”, explicó Muntes. A su vez, remarcó que los estatales son “coherentes, porque pedimos una salud digna, una educación digna”, ya que al sector privado “se vuelcan los sectores que pueden”, y denunció “un trabajo sistemático de desprestigio del Estado”. En nuestra ciudad, ejemplificó que eso “nos pasa con el puerto, y en otros sectores”.

Merece un párrafo aparte la actitud que tuvo la dirigencia política de Concepción del Uruguay en los últimos conflictos gremiales importantes de nuestra ciudad. En la histórica manifestación de los frigoríficos, Bisogni y Lauritto (más todo el aparato scelzista) no movieron un pelo ante los despidos, trabajaron para dividir el conflicto e impulsaron la judicialización de los luchadores que recibieron causas y cárcel por desafiar a los poderes económico y político. La ya famosa cooperativa de trabajo en negro La Lomita, sigue con las puertas abiertas de par en par a doscientos metros de la Afip y con todo el respaldo del Inaes detrás. También hay que recordar que muchos trabajadores municipales, se encuadran dentro de la figura de las cooperativas sociales, perdiendo todo derecho y convirtiéndose en rehenes de los actos políticos. Y el último ejemplo que podemos citar es el de los molineros que además de ser víctimas de las mismas mentiras y desgastes de siempre, al pedirle apoyo al intendente, recibieron de Schepens la siguiente respuesta: “yo no quiero problemas”. Uno de los obreros con buen criterio respondió: “si no quiere problemas que se quede en su casa, porque así cualquiera es intendente”.

Una provincia cómplice

Nada mejor que acudir a las propias palabras del Ministro del Trabajo en Negro, Guillermo Smaldone, para evidenciar las mentiras a las que nos someten los funcionarios de turno. En una entrevista en el sitio “informativo” de la provincia, haciendo un balance de su gestión desde la creación del Ministerio de Trabajo hace casi dos años, aseguró que Entre Ríos ha conseguido “los índices de trabajo registrado más altos de toda su historia”. También se atrevió a decir que hay “pleno empleo en Concordia (4,5% de desempleo)”, lo cual deja en claro que esta gente considera empleo a cualquier limosna que el Estado otorga, muchas veces además como herramienta de apriete y extorsión. Sin embargo, también detalló que “creamos un 50% de puestos de trabajo en construcción, un 27% en comercio y 33% en hotelería”. También fue prisionero de sus propias falacias, al detallar que “se inspeccionaron 3.000 establecimientos y se cobraron multas por un monto superior a los 4,5 millones y medio”. Este dato desnuda que se cobran multas y el trabajador sigue en negro. Se privilegia la recaudación por sobre el blanqueo. Por eso aseguró que “el trabajo no registrado es el desafío de los tiempos que corren” y tirando tierra sobre sus superiores explicó que “estamos en total alineamiento con el ministerio de trabajo de la nación y la OIT”. Pobres de nosotros. Finalmente, fiel a sus colegas, dejó un par de slogans para la tribuna, al anunciar que “Entre Ríos no es la misma de antes”, y que “la diferencia con el pasado es drástica”.

Hasta aquí el relato. Una mirada superficial nos permite desnudar el verso. En primer lugar, tenemos el caso de la paradoja de la dirección de rentas, organismo que debe combatir la evasión, que cuenta con trabajadores en negro. También tenemos el caso de los trabajadores por media jornada, “que en realidad trabajan jornada completa pero cobran por media jornada”, explica Rodríguez. Y agrega que: “lo llamativo y vergonzoso es que a estos negreros, mal llamados empleadores, el ministerio de trabajo de la provincia les sigue rubricando las planillas por media jornada”. Desde el sindicato aseguran que “ha sido denunciado en este mismo ministerio que los trabajadores cumplen jornada completa”. Sin embargo, Smaldone no ha hecho nada y hasta canceló reuniones con los dirigentes del sector. Eso sí, para armar reuniones de “apoyo a la formación sindical”, que debería llamarse disciplinamiento sindical, tiene tiempo. La situación en Paraná es similar, con trabajadores fuera de convenio, con trabajadores en negro, con precarizados. Sin embargo, el gobernador Urribarri tiene tiempo de hacer reuniones de gobernadores por la reelección de Cristina, pero nada ha hecho por el trabajo en negro. Así nos va.

Aquí también la Nación esclaviza

Uno de los últimos descubrimientos de la complicidad que tiene el gobierno nacional con la proliferación de trabajo precarizado y en negro son las vilmente llamadas pasantías. Rodríguez comentó que “se han detectado trabajadores realizando media jornada por mil pesos, sí, por mil pesos”. Y más sorprendente aún es que “estos contratos basura están avalados por el Ministerio de Trabajo de la Nación, cobrando solamente un tercio de lo que fija el convenio”, puntualizó. Esto no tiene por qué sorprendernos, si recordamos el manejo que viene realizando Alicia Kirchner de la mafia del Inaes, que avala cooperativas truchas que proliferan como hormigas por todo el país. Por eso luchaba Mariano Ferreyra, cuando una patota de la oficialista Unión Ferroviaria le quitó la vida cobardemente. Volviendo a estos últimos contratos inventados, según explicó el dirigente de comercio, “no tienen recibo de sueldo, estabilidad laboral, obra social, ART, nada”. Es decir que el propio Ministerio de Trabajo de la Nación es el que les ha robado todos los derechos. En complicidad con los ministerios provinciales, los trabajadores se han convertido en esclavos y forman parte de los números truchos de crecimiento de empleo que con tanta euforia anuncian los profetas de la mentira.

Cerramos con Muntes, quien destaca que una de las tareas pendientes es “unir los reclamos en conjunto”, y da el ejemplo que “hasta hace poco no esperábamos caminar la calle con Moyano”. Sin embargo, para contestarle a “la izquierda falsa” deja en claro que desde la CGT opositora y desde la CTA de Pablo Micheli “seguimos planteando lo mismo que siempre, pero la CGT oficialista y CTA oficialista, no plantean nada”. Sea como sea, alguien tiene que tomar nota de la situación de los trabajadores y pedir por ellos. Sin discursos, sin slogans. Con hechos y luchas concretas. Queda más que claro que no podemos esperar que la solución provenga de los ministerios del trabajo en negro.

Foto: Smaldone, Tomada y Urribarri

Publicado por Río Bravo el 26 de marzo de 2013.

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