O preço do feijão
não cabe no poema. O preço
do arroz
não cabe no poema.
Não cabem no poema o gás
a luz o telefone
a sonegação
do leite
da carne
do açúcar
do pão
(No hay Vacantes, Ferreira Gullar)
Tampoco entra en el poema ni en la crónica la carne a 40 pesos, la yerba a 8 pesos, ni el bolso del qom Mártires López tirado en el asfalto después del accidente que le costara la vida.
Puestos a reflexionar sobre el papel del Comunicador Crítico; lo hacemos desde nuestra propia práctica. En Río Bravo no somos neutrales, ni imparciales, ni independientes; porque “neutral será tu abuela”, como sintetizó Ignacio. La complejidad de la realidad nos exige afinar mucho más el lápiz y tener bien en claro para qué, junto a quiénes y contra quiénes luchamos. Hacer un periodismo comprometido nos lleva a explicitar nuestro compromiso, que nosotros definimos que es con los trabajadores y con nuestro pueblo.
No nos asusta la calificación de periodismo militante. Discrepamos, por ejemplo, con Lanata cuando dice que el periodista no debe siquiera ser afiliado a ningún partido político. Y también discrepamos con esa práctica sofista que el oficialismo califica como periodismo militante y consiste en mentir, ocultar, tergiversar y presentar parcialmente una realidad fragmentada, deshistorizada y descontextualizada.
Todos nosotros vemos en medio de los partidos de fútbol la publicidad que usa el gobierno para anunciar que la producción creció en 90%. Esa es una cifra que nos moviliza a unos cuantos interrogantes.
El primer paso que debe dar un comunicador crítico consiste en recabar datos de la realidad. Conocer, por ejemplo que en la última campaña, en Argentina se cosecharon 55 millones de toneladas de soja; de las cuales, Entre Ríos produjo casi 400 mil. En nuestra provincia, de 1.600.000 hectáreas cultivables, sólo 300 mil hectáreas no están destinadas a la soja. En el país, más de 5 millones de niños no reciben asignación universal, ni beneficio social de tipo alguno. El 1º de marzo, en su discurso en el congreso, la presidenta recordó a los empresarios que la caída de los salarios en 37,4 por ciento, significa una importante ganancia para ellos respecto de los 90’. El segundo paso consiste en interrogar a los datos, encontrarle significados, contextualizarlos y jerarquizarlos.
Lo que llega unificado y armado es la propaganda oficial. Ya todos escuchamos y leímos que este es un gobierno “nacional y popular”; a través de Carta Abierta nos enteramos de que son “progresistas”. Esgrimen el fantasma de una derecha destituyente que se les opone; mientras hacen negocios con Blaquier, Eurnekián, Franco Macri; pactan con Menem, Saadi, Sapag; piden asesoramiento a la Barcklay ’s y al FMI. Es una historia repetida desde Alfonsín (“yo o el caos”) y luego Menem (“yo o la inflación”). Para que esa imagen llegue en forma de propaganda, necesitan trabajar mucho sobre los medios de comunicación.
A principios de los 90’, aparecieron en las paredes de Paraná unas pintadas del justicialismo que decían: “Los medios son ajenos, las paredes son nuestras”; ya por entonces eso era falso, pero todavía era verosímil; hoy no daría ni para chiste. Es conocido el comunicado que la UTCER hizo público a principios de mayo, donde denuncian que las presiones de los poderes estatales convierten a “la actividad de la comunicación en la provincia de Entre Ríos (...) en una mera reproducción de la visión de la realidad que los factores de poder pretenden imponer”.
Debatiendo en 6,7,8 Beatriz Sarlo decía que recibía todo el espectro de informaciones y enumeraba: “leo La Nación , Clarín, Página12”. Nos preguntamos en qué parte de esa lista aparece la voz de los explotados. Lo que lee Sarlo en los diarios que compra es todo el arco de voces de la oligarquía y la burguesía intermediaria; la lucha diaria del pueblo no cabe en esa vidriera.
Como escribió nuestro compañero Santiago García a propósito del Día del Periodista: “Nuestra tarea, desde siempre, estuvo ligada al descubrimiento de las mentiras, y a la publicidad de los actos de quienes nos gobiernan. Aquellos que se desvían de este camino para reproducir los partes oficiales, no están ejerciendo el periodismo”.
Lo popular y lo alternativo
A finales de la dictadura y en los 90’ los proyectos de comunicación desde el campo popular se proponían concientizar, difundir derechos. Desde el 2001 en adelante, con la experiencia del Argentinazo, las asambleas en el piquete y las fábricas recuperadas, esa etapa fue superada. Lo que vemos hoy día es que donde surge un problema, la gente se junta y se organiza para luchar. Por ejemplo, como ocurrió cuando docentes, alumnos y padres salieron a enfrentar la Resolución 937 que cerraba cargos en muchas escuelas. Con Río Bravo queremos estar al servicio de esas luchas. Con lo que escribimos pretendemos llegar con datos a las asambleas, a los lugares donde se debate.
En este sentido, no nos ofrecemos como una opción frente al discurso dominante, como definió Máximo Simpson a la comunicación alternativa. Sino que “elegimos contar desde el lugar donde se cuentan las miserias, se camina por el barro, con las casas inundadas y las manos fatigadas, donde se grita de impotencia y donde la solidaridad se esparce. En ese lugar abrevaron nuestros hombres del Cordobazo, allí dejaron sus banderas los desaparecidos de la dictadura, y de allí nació el huracán que hizo posible el Argentinazo”, al decir de Martín Tactagi.
Publicado por Río Bravo el 19 de junio de 2011.





