Italia ocupa el lugar 73 en el “ránking” de libertad de prensa. En ese marco, no sorprende que el agente de televisión Lele Mora, una de las manos derechas (tiene unas cuantas) de Berlusconi, haga sonar en su celular la marcha de los camisas negras, mientras elogia la figura de Benito Mussolini. Otro de los protagonistas de esta historia, es un joven italiano que quiere entrar en el mundo del espectáculo. Para cumplir su sueño, ensaya una mezcla de Ricky Martin y Bruce Lee, que espera lo lleve al estrellato. El tercer destacado de la película, que habla de los treinta años de televisión comercial italiana como excusa para desenmascarar la estructura de poder de Berlusconi, es Fabrizio Corona. Se trata de un paparazzi extorsionador de famosos, que exige cuantiosas sumas de dinero a cambio de silencio, y llega a convertirse en una estrella más del espectáculo.
Más allá de un interesante juego que se hace con los personajes, el gran mérito de este documental es poner en cuestión el papel que cumplen los medios de comunicación, y en especial el espectáculo, en la esfera social y política de un país. El sueño de miles de jóvenes italianos es llegar a Gran Hermano (Grande Fratello), y para ello esculpen su cuerpo con dedicación, porque saben que en la televisión no hay lugar para los feos. Las mujeres son un objeto, que deben abrirse paso en el espectáculo (y muchas veces, también en la política) gracias a sus favores sexuales. Una de ellas, Mara Carfagna, llegó a convertirse en Ministra de Igualdad de Oportunidades. Supuestamente, la encargada de velar por las cuestiones de género. Sin embargo, eso no es lo peor. Un alto porcentaje de los italianos se informa por la televisión, y eso explica parte del inmenso poder de Berlusconi. Aprovechando su condición de único dueño de los canales privados, y su manejo de la televisión estatal, el presidente italiano modifica las programaciones para que se escuchen sus discursos en todos los hogares, silencia a la oposición, y utiliza todo ese poderío comunicacional para hacer desde un spot de campaña, hasta una “lavada de cara”.
Es oportuno también incorporar herramientas para el debate que se ha desatado sobre los medios de comunicación en la argentina. La aprobada Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, tiene puntos destacables, como el referido al porcentaje de producción nacional. Sin embargo, el kirchnerismo hasta ahora parece más preocupado por su pelea con Clarín (aliado hasta ayer), que por democratizar la financiación y la línea editorial de los medios de comunicación. De hecho, Martín García, presidente de Télam, llamó a estatizar la publicidad privada. Si el Gobierno llega a manejar la publicidad pública y privada, como lo viene haciendo hasta ahora, es poco creíble el slogan de “hablemos todos”. A su vez, sería paradójico que Jorge Capitanich (ex Jefe de Gabinete de Duhalde, actual Gobernador de Chaco y futuro Presidente del Consejo Federal de Comunicación Audiovisual) vaya a apoyar una radio para los tobas y wichis que se mueren de hambre en su propia provincia. En fin, el debate está abierto, y aquí abajo les dejamos un link para que vean este interesante documental.
http://asambleademajaras.com/videos/detalle_video.php?idvideo=375
Publicado en Río Bravo, el 06 de marzo de 2011





