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Viernes, 21 Marzo 2014 15:19

Acallar la palabra, silenciar las asambleas

Escrito por Pablo A. Alvarez Miorelli

Prohibir la palabra, prohibir la voz, prohibir que el otro se exprese, prohibir que el otro sea, prohibir a los maestros del pueblo entrerriano la voz de la asamblea. El camino elegido por el gobierno de Entre Ríos, bajo la lupa de un trabajador de la educación.

Prohibir la palabra, prohibir la voz, prohibir que el otro se exprese, prohibir que el otro sea, prohibir a los maestros del pueblo entrerriano la voz de la asamblea. ¡Prohibir! Históricamente, cuando un gobierno asume el poder como propio y no del pueblo, ya sea a través de sus gestores o de lo que representan quienes gobiernan, lo primero que ha hecho es tratar de acallar la voz, de silenciar. “El silencio es salud”, aparecía en alguna no muy lejana época, “no hables, no digas nada, no te metas”, era el temeroso murmullo detrás de los paredes, y hoy, otra vez, el poder vuelve a intentar silenciar, vuelve a prohibir la voz de los que luchan, la voz de los que enseñan precisamente las palabras para leer, para escribir, para pensar y descubrir el mundo, la voz de los maestros entrerrianos.

El Consejo General de Educación, hizo dos presentaciones ante la titular del Juzgado Laboral Nº 1, de Paraná, Gladys Pinto, para que ponga freno a las asambleas y marchas que realizan los docentes. Según dijo la asesora legal Miriam Clariá “no tienen nada para debatir en asamblea”.

La jueza Pinto notificó a Agmer “para que brinde las explicaciones pertinentes sobre los motivos y finalidades de las asambleas adoptadas”. La abogada del CGE consideró que estas asambleas no tienen razón de ser porque, “(los docentes) no están autorizados a debatir nada”.

Al leer las expresiones de la funcionaria, pregunto: ¿No hay nada que debatir? ¿Qué hace a la Democracia sino el debate, la pluralidad? Diría Paulo Freire, nadie es cuando se impide que el otro sea, y acá se pretende negar la identidad social del colectivo docente. La función de la educación en cualquier sociedad democrática es precisamente fomentar la palabra, formar espíritus críticos, ¿no hay nada para debatir? ¿Las escuelas en condiciones de vulnerabilidad no merecen debate? ¿La pobreza no merece debate, la miseria salarial de los maestros no merece debate, el avance de la droga en los barrios siendo los jóvenes su principal víctima no merece debate? ¿La destrucción del futuro de nuestros gurises no merece debate?

A días de un nuevo aniversario del trágico 24 de marzo de 1976, lúgubre fecha de nuestra historia reciente, donde precisamente se prohibieron la voz y la palabra, el gobierno vuelve con viejas prácticas, con la negación de la voz del otro, con la criminalización de la protesta social, donde el que piensa distinto es visto como enemigo, donde la ley antiterrorista que este gobierno sostiene es aplicada para reprimir a miles de compatriotas a lo largo y ancho del país (Misiones, Santa Cruz, Tucumán), hoy Entre Ríos pretende otra vez ser sumergida en el silencio, al acallar la asamblea de los maestros, la voz de quienes forman a las nuevas generaciones; en un acto de autoritarismo evidente, violando todos los principios fundamentales de la Democracia y de la vida. La negación al debate es la negación a la existencia misma de la Democracia.

¿Podrá acaso este régimen de derecha de tinte fascistoide acallar la voz de los maestros mal pagos, de los trabajadores humillados, de los gurises bajo la droga, de las víctimas de corrupción y saqueo de esta clase hegemónica? Las asambleas según el decreto 1318/96 son derechos garantizados y posibilitan el debate, ¡y vaya que hay mucho para debatir!

Esta no es una escuela de la docencia dormida en el sueño entrerriano, no es una escuela del no debate, es una escuela democrática y para la Democracia, por lo que repudiar a quienes intentan acallar la voz y someter a la injusticia de bajos salarios, de negar educación a nuestros gurises, es repudiar a las tiranías actuales y futuras. Hoy nadie podrá decir que los docentes no educan, le están diciendo a este pueblo que “¡Hay que luchar por lo que es justo!”, ¡Hay que luchar por los derechos! ¡Docente que lucha también educa! ¡Educa para la vida, educa con el ejemplo!

Enfrentando las prácticas propias de un relato de “derechosos y humanos” que bien son propias de otras épocas, el relato gubernamental de los derechos humanos se olvida que quien impide que otro sea también se niega así mismo, y que las voces que ellos acallan algún día gritarán, aún desde el silencio en un grito profundo de justicia, que les hará temblar la historia de su ignominia y su vergüenza. Aquellos jóvenes a quienes se les mata el futuro, maestros bastardeados hasta el hartazgo, trabajadores que no acallaremos nuestras fuerzas y seguiremos en la lucha por una sociedad más justa, porque ¡Docente que lucha también educa!, enseña a poner voz a los silencios, a poner el hombro al esfuerzo, para que ninguna tiranía de traidores pueda más que unos cuantos, que a cada imposición de silencio responderemos con cantos, ¡que la dignidad no se vende, que la educación no se entrega y se defiende!, que el silencio también responde, que la lucha se da en el aula, se da en la calle y se da en la vida y por la vida, hasta que entiendan que sin educación no hay futuro y que sin voz aún tendremos la fuerza para continuar.

Porque las convicciones no se entregan en las miserias de las traiciones, no nos moverán, y aún desde el silencio nuestras voces clamarán que la dignidad no se vende que la escuela no se entrega y se defiende, que docente que lucha también educa, ¡También educa!, y que ante el silencio impuesto se oirán las voces que harán cambiar la historia.

Foto: “escuelazo” en Chajarí, marzo 2014.

Publicado en Río Bravo el 21 de marzo de 2014.

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