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Viernes, 14 Diciembre 2012 16:23

Las palabras, las cosas y los pactos

Escrito por Alejandro Haimovich
Las elecciones de Decanos y de Consejeros Superiores en los colegios electorales han dejado en claro una realidad. La misma es analizada en un texto breve pero contundente. Recorridos, presente y caminos para una UADER que seguirá en conflicto. 
 
Las elecciones de Decanos y de Consejeros Superiores en los colegios electorales han dejado en claro una realidad. Las prácticas políticas de 12 años de tutela, heteronomía, discrecionalidad, arbitrariedad, favores, clientelismo, irregularidades, etc.; se han expresado en esta instancia de manera condensada para consolidar una “institucionalidad normalizada” en la cual TODOS los sectores que formaron o forman parte de las gestiones en esos 12 años se han abroquelado para cerrar las posibilidades de acceso al cogobierno de las voces diferentes, de las voces que se expresaron contra la intervención indefinida y la extinción de la UADER vía “la Fermín Chávez”, de las voces que consiguieron, en la calle, defender lo que a todos esos sectores nunca les interesó defender.

Subidos al caballo de un estatuto absolutamente regresivo confeccionado sin participación de la comunidad universitaria, a un Estatuto que absurdamente dispone pisos electorales del 50% de los miembros de los colegios electorales para tener representación, lo cual implica la anulación lisa y llana de las minorías. A un estatuto que prevé una representación completamente asimétrica del claustro docente, y particularmente de sus titulares, un estatuto que no contempla el claustro único docente o las elecciones directas de los funcionarios, un estatuto más adecuado a la “década infame” que a estos modernos tiempos democráticos; lograron un Consejo Superior monocolor, sin espacios para las diferencias y una Asamblea Universitaria que responderá abrumadoramente a los mandatos que bajen de algún despacho oficial, mandatos que poco tendrán que ver con democratizar la universidad.

A ese contexto se suman las múltiples irregularidades ocurridas en el proceso: Participación de la “Junta Electoral” en los consejos y colegios electorales donde no tenía nada que hacer, asunción de consejeros suplentes ante titulares que se “ausentaban” sin ninguna resolución que avale la sustitución, un Decano electo sin título universitario avalado por el Ministerio de Educación, etc.

No les bastaba ganar. Debían hacerlo de manera ejemplificadora. Debían tomarse revancha de una Asamblea Interclaustros que los desnudó, los dejó en ridículo, que ganó legítimamente el apoyo de la sociedad, que fue el único actor que realmente defendió la normalización y la sobrevivencia misma de la UADER en 12 años. 
Debían excluir y expulsar de la nueva institucionalidad a la discordancia. Debían cerrar cualquier canal para la expresión de esa discordancia. Debían incluso usurpar sus conquistas construyéndose a sí mismos como defensores de la normalización y de la universidad “desde otro lugar”.

Para ello todos, absolutamente todos, confluyeron en listas únicas que ungirán como RECTOR al decano de una facultad que fue la única que se expidió contundentemente a favor de la FERMIN CHAVEZ. El decano de la única facultad en la que hubo listas únicas en todos los claustros, a pesar de las alegadas intenciones de democratización mediante los amparos judiciales para que ello precisamente no ocurriera.

Todos ellos se combinaron para no permitir, en una universidad que se pretende democrática, la voz de las minorías electorales. Si las cosas no estaban claras hasta el momento ahora la están. Las propuestas políticas del oficialismo en las 4 facultades fueron una sola y serán una sola en la asamblea universitaria. Se terminaron los discursos que pretendían diferenciar algunos oficialismos de otros oficialismos, algunas intervenciones de otras intervenciones. Ellos son uno solo.

Nos hablarán de “votos situados” e “institucionalidad” para enmascarar lo que es imposible enmascarar. Lo que había quedado expuesto en todo el proceso, la confluencia de los sectores del partido del gobierno y la conducción provincial del sindicato docente. Un pacto político-sindical que intentará evitar la reforma del Estatuto de la UADER y llevarnos apresuradamente a una “Nacionalización legitimada” por los votos.

Ese pacto construye a los opositores cono “minorías destituyentes” y a la vez los expulsan de cualquier institucionalidad. Eso es aliarse sólo para no permitir que otras voces se expresen y pretender absoluta hegemonía. 

Sin embargo la democracia real trasciende los acuerdos de cúpulas. La Asamblea Interclaustros consiguió la normalización y obligó al gobierno a retirar el proyecto de la Fermín Chávez sin representación formal significativa. La fuerza de los argumentos y la fuerza de la gente en la calle, movilizándose por lo que creía justo, torcieron un destino que parecía definitivo.

Muchos otros sectores se han sumado a esa lucha y han disputado contra el pacto político-sindical. Esos sectores seguirán confluyendo en la lucha por una universidad democrática y verdaderamente autónoma. A pesar de lo que superficialmente aparente el contexto electoral, miles de voces discordantes están presentes y se van a expresar cuando sea necesario.

Debe serse cuidadoso con lo que se construye y con el lugar en el que se ubica al otro. Si los canales institucionales se cierran a los clamores de la comunidad universitaria, a los miles de estudiantes, a los cientos de docentes, graduados y administrativos que quieren una universidad en serio; esos clamores se derramarán y canalizarán por otras vías, como ha ocurrido este año. 

Las palabras se cantarán y las cosas ocurrirán, porque ya ha pasado antes. Y ningún pacto va a evitar que ello ocurra.

Publicado por Río Bravo el 14 de diciembre de 2012.

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