Tres listas competían en la elección de representantes gremiales en la vocalía del CGE: la 1, “oficial” de AGMER (conformada principalmente por la lista Celeste y otros aliados urrikirchneristas, más representantes de Federal y Victoria), la 2, de AMET (también con posiciones conciliadoras con el gobierno), y la lista 26, de la agrupación Rojo y Negro de AGMER. La Rojo y Negro ganó, planteando como principales banderas su trayectoria y posiciones combativas y de independencia frente al gobierno, y este es un hecho político de suma importancia, que da empuje y fuerzas al conjunto de los trabajadores entrerrianos.
La lista de la agrupación Rojo y Negro 1° de Mayo de AGMER se impuso por un margen ajustado (6.450 a 6.250) pero importante si se considera la magnitud de las estructuras a las que se enfrentó. Fue de manera independiente y tuvo como principal oponente a la lista “oficial” de AGMER, cuya conducción provincial cuenta además con las ayudas que implica su firme alianza con el gobierno de Urribarri. Esto se traduce, además de en recursos y movilización de aparato electoral, en su presencia única en los más grandes medios de “comunicación” de la provincia, como canal 9, El Diario y el Uno, que le cerraron las puertas a la Rojo y Negro en relación con esta elección, como lo suelen hacer con las luchas de los docentes y de los trabajadores en general.
Mucho más que una elección
No estaban en juego sólo la representación gremial en la vocalía. Las elecciones fueron un fuerte aval al equipo de vocales Rojo y Negro que conduce la profesora Susana Cogno y que desde hace cuatro años marcó un viraje de 180° en el modo en que se construye dicha representación. Así se pasó de vocales inaccesibles, casi “escribanos” del gobierno, a la figura de los vocales como compañeros que viven y luchan por las necesidades del conjunto de los docentes, que se plantan y le discuten diariamente y cara a cara a la patronal todo lo que es necesario enfrentar.
De todos modos, se jugaba mucho más el jueves 5 que esto en las elecciones. El triunfo de la Rojo y Negro, pese a todas las trabas y maniobras de la patronal para impedirlo (con la distribución de mesas en Paraná y con urnas que en Villaguay, por ejemplo, llegaron con sus boletas rotas), también demostró un amplio apoyo y aval a las políticas llevadas adelante por esta agrupación en las seccionales de AGMER que conduce. El hecho de que AGMER a nivel provincial no quisiera ni abrir la discusión sobre la adhesión al paro nacional de CTA del 8 de junio y a la jornada de lucha del 27; fue tema recurrente en todas las escuelas que se recorrieron en el marco de la campaña. Las movilizaciones y asambleas realizadas en todas las seccionales que la Rojo y Negro conduce fueron un contrapunto inobjetable a la hora de expresar desde dónde se para cada agrupación para asumirse como representante de sus compañeros.
Este tipo de diferencias son las que explican por qué no se pudo conformar una “lista de unidad” hacia el interior de AGMER para estas elecciones. Los puntos de vista abismalmente diferentes sobre cómo encarar la relación con el gobierno, impiden plasmar un proyecto común entre fuerzas que evidentemente entienden de modos casi antagónicos qué significa defender los derechos de los trabajadores. Si a esto se le suma el hecho de que después de cuatro años de militante y exitoso trabajo del equipo de vocales conducido por Susana Cogno, el oficialismo en AGMER ofrecía ir “a la cola” en una lista que reivindicaba los tiempos en que los vocales ejercían su rol del modo antes descripto y ya superado.
Caminos
Como apostilla, se puede agregar que es un elemento de análisis más el que los principales derrotados sean quienes “se fueron” de la Rojo y Negro, hoy en la agrupación Paulo Freire (perdieron por paliza en sus territorios, siendo Paraná -2.750 a 740- y Concordia -950 a 500- los principales ejemplos). Flotaba un claro aire de justicia en el clima de festejo el jueves por la noche y en muchas escuelas durante la jornada del viernes.
Quizá el balance más importante e interesante de esta elección sea el de que es posible. Es posible vencer al aparato del oficialismo y sus medios de difusión, a los difamadores profesionales encubiertos en el anonimato de las redes sociales, a las promesas gubernamentales de oportunos paraísos justo dos días antes de las elecciones, es posible. Este triunfo, entendemos, es mucho más que la revalidación del trabajo de este equipo de vocales gremiales de los trabajadores de la educación, lo cual no sería poco. Este triunfo lleva alegrías múltiples a tantas escuelas tan castigadas. Levanta decepcionados. Rompe escepticismos. Derriba mitos. Y abre nuevas perspectivas.
Del mismo modo en que AGMER Seccional Paraná llegó a tener 400 delegados este año, y seccionales de AGMER como Concordia, Tala, Federación, Villaguay e Islas realizaron asambleas o movilizaciones en el marco de las jornadas nacionales de lucha, aún pese a la intensa campaña de presiones y difamaciones para desmovilizar que se entablaron desde sectores políticos y gremiales oficialistas; los docentes entrerrianos están haciendo camino. Y en éste camino, este nuevo viento que suma alegría para la lucha; no debe durar poco tiempo. La maestra que hace dedo en la ruta, el profe que separa una pelea en el patio de su escuela, los estudiantes que caminan los profesorados para llevar algún día el guardapolvo, los compañeros que corrigen trabajos y preparan sus clases hasta el domingo o por la noche al volver a casa, y los directivos que la reman para que las monedas alcancen para que ningún gurí se quede afuera; todos ellos se lo merecen…
Publicado por Río Bravo el 8 de julio de 2012.





