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Viernes, 15 Mayo 2015 14:50

Angelici y los que mataron al fútbol

Escrito por Santiago Joaquín García

Una nota en caliente pero con datos fríos sobre un dirigente que representa lo peor del fútbol argentino, lo peor de la política argentina y a toda esa mafia que ha dañado al fútbol de forma irreversible.

 

Toda la vida es un baile y te pueden bailar

aunque no quieras, lo verás,

en una cancha o en un bar

Aclaración previa. Soy hincha de Boca. Mi abuelo era socio vitalicio, desde chico viví en la cancha algunos partidos de la década del 90 y la época gloriosa de Bianchi. La pasión a veces es irracional. Pero el fútbol no está manejado por apasionados fanáticos que hacen cualquier cosa por amor a la camiseta. El fútbol es uno de los máximos negocios mediáticos, uno de los circos más importantes, una vidriera de privilegio y el tubo de ensayo en pequeña escala para muchas de las cosas que pasan en la política argentina. Y los periodistas no podemos guiarnos por el fanatismo para opinar sobre la realidad.

Un símbolo: echó a Riquelme

Vamos de menor a mayor. Angelici echó a una de las personas que mejor ha jugado al fútbol con la camiseta de Boca y uno de los mejores de la historia del fútbol argentino. Por amor al juego, mínimamente, podría haberle permitido al mago de la pelota que se despida de su gente como corresponde. Pero el negocio, los intereses, los manejos más oscuros fueron más importantes que el juego y que el deseo de los hinchas verdaderos de Boca. También realizó una enorme campaña mediática, pagada con dinero del club para desprestigiar al ídolo, que no es ningún santo inmaculado, pero la mayoría de los enfrentamientos con los dirigentes fueron por defender los intereses de sus compañeros y del club en general. Para recordar algunos ejemplos, se enfrentó a los dirigentes por premios para sus compañeros, por mal vender jugadores en malos momentos (Roncaglia antes de la final de la Libertadores). Riquelme no fue echado por jugar mal, o por ser soberbio, fue echado por poner en riesgo la mafia, el negocio, los manejos, etcétera.

Los hinchas y los beneficiarios

Angelici es hincha de Huracán. No es una deshonra, al contrario, todos los clubes merecen tener sus simpatizantes. El problema es que es presidente de Boca. ¿Y cómo llegó a ser presidente de Boca? Porque era un empresario del juego amigo de Macri y cuando el candidato a presidente se fue a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, quiso dejar a alguien de su confianza en su lugar y así fue como llegó. Pero no es el único.

¿Alguien cree que los barras bravas son los más hinchas, los más fanáticos? Todo lo contrario, son beneficiarios del negocio, fuerza de choque, hinchas fanáticos de la plata, y si mañana vienen de River a ofrecerles más plata se ponen la camiseta y chau. ¿Solamente los del PRO son malos dirigentes? Para nada, vale recordar que Aníbal Fernández es presidente de Quilmes, donde hay peleas entre barras, aprietes y, por supuesto, fuerza de choque para la política kirchnerista. Lo mismo pasa con Capitanich, Urribarri en Patronato y tantos otros. Lamentablemente, mucha gente le hace el caldo gordo a los barras y a estos dirigentes, que es una buena forma de festejar a los que viven de su pasión pero no la sienten, y de favorecer los negocios de dirigentes políticos y funcionarios de turno.

Pan y circo

Recuerdo cuando la presidenta dijo que hablar de barras era erróneo, que había que hablar de “hinchas caracterizados”. ¿Cómo se llama un tipo que le tira gas pimienta a los jugadores? ¿Cómo se llama al Sub Zero que le pegó a los jugadores de River adentro de la cancha en Córdoba para que no se vayan a la B? El fútbol Para Todos es un fracaso. Iba a terminar con la violencia en el fútbol y solamente se terminaron los hinchas visitantes. Iba a terminar con el negocio de la televisación y resulta que lo hizo a costa de despilfarrar los fondos públicos en propaganda del Gobierno, que para colmo está llena de absurdos y falsedades. Es absolutamente contradictoria con la realidad que se vive en las fábricas, en los barrios y utiliza dinero que falta en hospitales, escuelas y centros de salud. En nuestro país cada vez hay menos pan y cada vez más circo.

La muerte del fútbol

¿Usted quiere ver fútbol? Vaya a un potrero los fines de semana, en esos en los que la gente paga por jugar, o gana premios irrisorios como asados o cajones de cerveza. Vaya a ver cómo esa gente traba con la cabeza y arriesga su rodilla y consecuentemente su puesto de trabajo porque lo apasiona el fútbol y no quiere que sus amigos se vuelvan al barrio con una derrota. En la televisión se ven solamente negocios. El fútbol europeo bajó los niveles de violencia a costa de echar al pueblo de la cancha, con precios altos en las entradas y verdaderas segregaciones culturales. Ir a la cancha en los estadios de élite sale muy caro y no es accesible para la mayoría de los trabajadores. El verdadero fútbol no podrá morir nunca, porque vivirá en los potreros, en las canchas de fútbol cinco donde “verde” se la seguirá pasando al “gordo” que recibe el grito de “largala” pero, contra todos los cálculos, “de chanfle” mete el gol antes que suene el timbre que indica que terminó la hora, y hay que pagar y compartir una coca con los rivales que están re calientes y el miércoles que viene buscarán revancha. Eso que sale por la caja boba, ya es una farsa, una tragedia cultural.

Publicado por Río Bravo el 15 de mayo de 2015.

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