El sólo hecho de que se hayan ido 194 personas y quienes fallecieron por las secuelas del incendio, y quienes aún las padecen, patentiza el dolor de que aún seguimos viviendo una Argentina corrupta donde los verdaderos asesinos y culpables siguen libres. Cromañón demostró cómo el Estado en el que vivimos está podrido hasta los cimientos, y demostró cómo también que fuimos anidando en nuestras costumbres y en su expresión cultural rutinas de las cuales estamos tratando de cambiar.
Creo que el tiempo que le sucedió a la masacre fue muy confuso, con todo el circo mediático de la televisión buscando responsables prematuramente... Resulta indignante ver cómo a la Justicia le falta aún una verdadera dosis de realidad (lo vimos demostrado en el fallo del caso Marita Verón, o cuando el ex presidente Fernando de la Rúa y otros siete acusados por el pago de sobornos en el Senado Nacional para la aprobación de la ley de Reforma Laboral en abril de 2000 fueron absueltos “de culpa y cargo”), y fue ésta misma Justicia la que dejo libre al principal culpable, a Aníbal Ibarra. Él fue electo como Jefe del Gobierno Porteño y debía bregar por el bienestar y seguridad de los ciudadanos, y es quien debía garantizar el control de todas las actividades que se realizaban, y sin embargo sigue estando en la actividad política. Sin ir más lejos, tras ser sobreseído penalmente volvió a la política en las elecciones de 2007, encabezando una de las dos listas para diputados porteños que acompañaban la candidatura del entonces Ministro de Educación Daniel Filmus, por lo que fue electo como legislador porteño.
La lista debe continuar con todos los funcionarios públicos, con quienes dieron las correspondientes habilitaciones para los locales, la policía, para Chabán por ser quien puso candados a las puertas de emergencia. Quienes firmaron papeles y posibilitaron que haya un lugar como éste son responsables, porque cromañones al día de hoy hay cientos aún.
Ni la bengala, ni el rock and roll
Hay cuestiones culturales que se van formando a la par del panorama social, económico de nuestro país. Parto de una Argentina devastada por años de políticas que nos tiraron abajo e incluso lo siguen haciendo, con la dictadura militar, los gobiernos "democráticos" que fueron profundizando un país de hambre, de entrega, de necesidades, de falta de infraestructura en educación, salud, y ciento de cosas más.
Lo de la banda, lo de nuestra "cultura rock", la bengala, no necesita de acusaciones playas. Es necesario que haya exclusivamente un análisis que sociológicamente nos permita una visión más amplia, porque hay una cultura que se fue gestando en años y nunca se dimensionó lo que se estaba estableciendo. Entre las opiniones de bandas a favor y en contra, hubo comentarios demasiados hipócritas, porque todo el mundo en los recitales prendía bengalas y nadie paraba de tocar, y si alguna vez hicieron un comentario no fueron lo suficientemente contundentes en sus acciones para que se lleve más allá.
Culpar de esto a sólo una banda, a Callejeros, no se corresponde: los músicos son personas que también perdieron seres queridos en la masacre, y si pudieron canalizar en la música esa angustia, ese dolor, es excelente que sigan tocando y expresando su verdad, porque no fueron espectadores, fueron tipos que volvieron adentro a sacar gente. No salieron corriendo y se escaparon como Chaban. Echarle la culpa a una banda no corresponde, porque no son ellos quienes debían ser técnicos de seguridad, ellos firmaban un contrato donde les garantizaban todo, teóricamente; es hipocresía plantear que todos teníamos noción de todo lo que ocurría alrededor. Creo que hay bandas que convocan que han tenido la posición correcta de estar en contra del uso de bengalas, porque prender una bengala hoy es cagarse en todos ellos/as, que pudimos ser nosotros.
El Indio alguna vez dijo: "No nos olvidemos de nosotros, recordémonos."
Cromañón sigue vigente
Cromañón demostró la falta de inversión en la infraestructura del sistema de salud, donde no daban a basto para una situación de semejante dimensión. Sin ir más lejos, se volvió a demostrar con la masacre en Once. Cromañón es la escuela pública que se cae a pedazos, Cromañón son los hospitales y centros de salud que no dan a basto para resolver el padecimiento de la gente, Cromañón son los boliches donde se cae la gente, Cromañón es la Argentina que vivimos, donde se sigue profundizando la dependencia, la entrega y saqueo de nuestros recursos naturales, la extranjerización de nuestras tierras y el latifundio, y donde la crisis que el pueblo no generó es descargada brutalmente sobre sus espaldas. A esto es lo que el Gobierno K llama la “década ganada”.
Sin embargo, hay un pueblo que lucha contra todas éstas cosas, que está buscando una salida, un pueblo que echó a un presidente en 2001 y no abandona las calles para conseguir lo que es necesario conseguir; que corta calles, que hace piquetes, que se moviliza. Y justamente con respecto a los familiares, su lucha es inclaudicable. Porque se levantaron del dolor, de perder a sus hijos, sus nietos, sobrinos, hermanos, y gritaron fuerte, marcharon, no desisten, y siguen avanzando. Todos nosotros deberíamos apoyarlos hasta que haya verdaderamente justicia, hasta que las investigaciones certeras den sentencia a los verdaderos responsables de ésta masacre. Hay que apoyar desde todas las manifestaciones que podamos tener a mano, y poder reproducir su lucha, para que siga avanzando, porque lamentablemente en nuestro país la justicia llega tarde, pero con el pueblo en las calles, y sin olvido, se logrará conquistarla
"...La riqueza de este viaje
es el cambio a esta realidad
porque si me muero es por luchar
y no por mirar…No olvidar, siempre resistir..." El Nudo, Callejeros
Publicado por Río Bravo el 29 de diciembre de 2013.





