Ayer vimos exultante por cadena nacional a Closs, el gobernador de Misiones, inaugurando un barrio por teleconferencia. Nada dijeron él ni la presidenta sobre las familias de los colonos que el lunes 8 fueron reprimidos y sacados de sus casas y sus lotes por la policía provincial; no hablaron del catarro y la tos de esos niños que llevan más de una semana viviendo a cielo abierto; tampoco dijeron una palabra sobre la semana que estos productores campesinos pasaron encarcelados por defender su derecho a habitar y trabajar su tierra. Tampoco dijeron que la represión, el desalojo y el maltrato es para beneficiar a un terrateniente que posee 11 mil hectáreas. ¿Qué iban a decir? Si antes no fueron capaces de garantizar unas 500 hectáreas para estos verdaderos productores directos. Hoy, en el día Mundial de la Lucha Campesina, representantes de los colonos se entrevistaban con el jefe de gabinete de la provincia para encontrar una solución a esta situación de represión, despojo y desamparo.
Maurice Closs, quién pasará a la historia por inaugurar la cruz más alta de la Argentina, ha sesgado hacia la explotación turística el perfil productivo de esta verdadera tierra de productores y pueblo trabajador, beneficiando así a sus propios emprendimientos comerciales, llenando la provincia de lodges y parques temáticos en los que el pueblo misionero es convidado de piedra y los guaraníes, parte del decorado. Por eso, no sorprende tanto como indigna la expulsión de los colonos para que "La Colonizadora" siga aumentando su latifundio.
Levantan cruces para seguir castigando a este "nuevo Cristo que anda, piedra en el pecho, cruz en la espalda", como cantara Sampayo. Urge la solidaridad del pueblo argentino con el campesinado empobrecido, criollo y originario, para que la tierra sea de sus verdaderos dueños: los que la necesitan para habitarla y producirla.
Ver más imágenes en el álbum de fotos de Martín Sereno.
Publicado por Río Bravo el 17 de abril de 2013.





