A vosotros se atreve, Argentinos
el orgullo del vil invasor.
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.
Más los bravos que unidos juraron
su feliz libertad sostener,
a estos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer
(Estrofa del Himno Nacional Argentino -
Vicente López y Planes y Blas Parera)
En la cabecera, una bandera Argentina. Nuestras Islas Malvinas dibujadas en el centro y a su alrededor una consigna: “Sin Malvinas no hay Patria”. A las 22,47 comenzó, desde la Plaza de Mayo y por segundo año consecutivo, la caminata de antorchas y banderas patrias para reivindicar a los Héroes de Malvinas. Lo organizó la Comisión Provincial por la Conmemoración de la Revolución de Mayo. Luis Almeida, Combatiente entrerriano en las islas, sostuvo: “Ser patriota es el orgullo más grande que hay. Los fines de la caminata son dos: salir desde cualquier punto de la ciudad, el año pasado fue desde la Escuela Centenario, hasta que podamos ser la ciudadanía entera que se une bajo una causa común como lo es la guerra de Malvinas. Además, mientras los Veteranos de Guerra estemos vivos, tenemos que incentivar y transmitir ese valor para que nuevamente Argentina pueda tener potestad sobre si misma y se pueda recuperar la soberanía sobre las Islas Malvinas. El destino de la caminata es unirnos y adherir a la vigilia del 2 de abril que se hace todos los años en el monumento a los caídos en la rotonda del puerto nuevo.”
A lo que el Gobierno llama política nacional debería llamar política de entrega
Desde hace un año, nuestro país sufre una nueva agresión por parte del imperialismo Inglés: el accionar de las operaciones petroleras en las islas tiene la intención de consolidar el dominio británico y usurpar nuestras reservas. Han consolidado su base militar con aviones capaces de operar sobre América Latina, barcos de guerra y tropas; fue designado como gobernador de las islas un militar que participó en invasión a Irak.
El Gobierno argentino tomó una medida ante estos hechos consumados: condenó la acción inglesa, y exigió que todo navío que atraviese el mar argentino hacia Malvinas o recale en nuestros puertos, debe pedir autorización. Sin embargo es insuficiente. Aún siguen vigentes los Acuerdos de Madrid de octubre de 1989 y febrero de 1990, y la Ley de Garantía a las inversiones británicas (Tratado de Londres), firmado durante la década del ´90, que permitieron consolidar la ocupación colonial y el robo de nuestros recursos. Durante todos estos años los británicos siguieron avanzando en nuestras islas, mares adyacentes y su proyección sobre la Antártida Argentina. En el Tratado de Lisboa incorporan a nuestras islas como territorios de ultramar asociados a la Unión Europea.
Mientras tanto Joe Lewis, magnate inglés, construyó y opera una pista de aterrizaje en Río Negro y junto a otros “ciudadanos británicos”, posee grandes extensiones en la zona de frontera. Esta pista es capaz de ser utilizada por las fuerzas militares británicas en caso de conflicto, ya que tiene el tamaño para albergar aviones de gran porte. Ni siquiera se puede acceder al Lago Escondido en Río Negro, ya que Lewis compró territorios que cierran los caminos a nuestra reserva natural. Para acceder hay que pedirle permiso a un inglés.
Asímismo, el banco inglés Barclays, fue comprado por el grupo financiero que opera en Malvinas y es el principal negociador y exigente del pago de la deuda externa al que el Gobierno de Cristina Fernández cede. Mientras se desmantela nuestro sistema de defensa nacional, le conceden la principal reserva de petróleo, hasta el 2047 a Panamerican: empresa que pertenece en 60% a British Petroleum, que abastece a la flota inglesa. Una parte de ese porcentaje habría sido comprado por una empresa estatal China llamada National Offshore Oil. El Gobierno ha entregado a estas empresas la explotación de petróleo en la plataforma Argentina frente a Malvinas, como así también ha cedido territorio nacional a las explotaciones mineras megacontaminantes a empresas británicas.
No está dicha la última palabra
El Ingeniero Fernando Sassetti, integrante de la Comisión Provincial por la Conmemoración de la Revolución de Mayo, dijo a los presentes antes de comenzar la caminata: “Esto lo hacemos por la necesidad de defender nuestro territorio y nuestra patria y le rendimos homenajes a los hombres que combatieron y entregaron su vida. Argentina fue construida en grandes luchas desde hace 200 años. Nosotros creemos que tenemos que seguir peleando por un país soberano e independiente. Levantamos a estos hombres que fueron a pelear; sus sacrificios no fueron en vano. Siempre defender nuestra patria y nuestro territorio será un hecho de valentía que pone en lo más alto a nuestros patriotas. Algún día tenemos que recuperar nuestras tierras australes.”
El proceso desmalvinizador comenzó en la dictadura y lo continuaron todos los gobiernos democráticos posteriores: ocultar la guerra y el heroísmo de los combatientes argentinos. El poder que estaba en manos del gobierno de facto y tiránico no pudo acallar la voz de un pueblo, que ante la agresión Inglesa, se atrevió a recuperar una parte del territorio en manos del imperialismo inglés: 648 patriotas dieron su vida por esta causa. Años de claudicación y de conciliación hacen difícil la situación actual. Luís Almeida dijo a Río Bravo: “Recuperar Malvinas es posible. Se podría decir que la mejor manera es la diplomática pero tiene que haber voluntad de los gobiernos. Para mejorar esa posibilidad, de la misma manera que el pueblo salio el 2 de abril de 1982 con sus banderas, con su fuerza de voluntad, con su gran apoyo a despedir al soldado que iba a combatir: si hoy tenemos un millón, dos millones, 45 millones de argentinos reclamando la soberanía y el pueblo revuelto, entonces me parece que la voluntad política va a estar inmediatamente.”
El Himno Nacional, la Marcha de Malvinas y la Marcha de San Lorenzo fueron las más entonadas durante la caminata de antorchas donde participaron principalmente jóvenes. Al llegar a la vigilia fueron recibidos por un caluroso aplauso por parte de los combatientes y sus familiares.
Solo han pasado 29 años de la guerra. Algunos seguirán pensando e intentarán decirnos que la historia se ha terminado. Pero los argentinos tenemos antecedentes: en 1806 y 1807 los ingleses se tuvieron que volver a sus casas. En 1810 terminamos con el Virreinato Español, en 1816 nos pronunciamos libres de toda dominación extranjera. También recordamos a un hijo de estas tierras entrerrianas, el Gaucho Antonio Rivero que junto a dos gauchos más y cinco indios, el 26 de Agosto de 1833, recuperaban las Islas hasta la llegada de una nueva invasión británica el mismo año. Batallas heroicas libradas por nuestro pueblo y los padres de la patria, y luchas populares durante 200 años han demostrado que somos capaces de torcer la historia. La lucha de un pueblo oprimido por terminar con la dependencia, en cualquiera de sus formas, es siempre una causa justa. Somos miles en Argentina que nunca dimos por sentado que esté dicha la última palabra. Miles que dormimos a la noche pensando que algún día hemos de volver.





