Guillermo Davrieaux es el dueño de la mayoría de las acciones de Fepasa. Vive en una hermosa y enorme casa en el exclusivo barrio donde está ubicado el Estadio de Gimnasia y Esgrima de Concepción del Uruguay. Cada día, cuando sale con uno de sus lujosos autos por la calle Perú, repasa el libreto que tendrá que representar en la planta. Necesita descargar la crisis de los mercados internacionales sobre las espaldas que le han regalado más de una década ganada de fabulosas ganancias. Tiene un par de buenos aliados: el Sindicato de la Carne de Concepción del Uruguay y los funcionarios del gobierno municipal y provincial. En caso de ser necesario, también tiene sus contactos en la Justicia, que oportunamente pueden inventar causas contra los que deciden reclamar por sus derechos.
Mentiras patronales
La empresa dice que está fundida. Se han cerrado un número importante de exportaciones y el Gobierno ha dejado de pagar compensaciones para el mercado interno. Estos datos sueltos nos dicen que podría tener razón. Sin embargo, es preciso que hagamos un poco de historia y algunas aclaraciones. Fepasa mató cientos de miles de pollos por día, durante años, a precios de exportación, y los obreros pusieron su cuerpo (muchos quedaron inválidos por los ritmos de la noria) y su sudor para que los empresarios la junten con pala. A su vez, ellos fueron los que concentraron toda la producción, los que esclavizaron a los integrados, los que tercerizaron las cuadrillas, los que se embarcaron en viajes de negocios junto al oficialismo. Ante una crisis, no puede ser que la solución sea hacer una quiebra trucha y venderse a otro frigorífico más grande o echar a cientos de trabajadores y seguir faenando con un solo turno. La empresa deberá pelear compensaciones y ganar menos plata. O entregarles la planta a los trabajadores que seguramente sabrán administrar mejor el dinero.
Mentiras gubernamentales
Recién hicimos una mención al kirchnerismo, pero es preciso que detallemos un poco. Ya hemos explicado que los funcionarios nacionales y provinciales hacen campaña hablando de las ganancias de la industria avícola. Se olvidan de mencionar que esas ganancias llenan los bolsillos de los empresarios amigos (lógicamente, algo debe retornar a los bolsillos de los funcionarios) y que los trabajadores han sufrido accidentes de trabajo, súper explotación, despidos, precarización, persecución sindical, tercerización, de todo. ¿Dónde estaban los funcionarios cuando los trabajadores reclamaban por sus derechos? Reunidos con los empresarios. El oficialismo ha fomentado (con invitaciones a Venezuela, África, Asia, etcétera) la matriz dependiente, concentradora y extractivista en la industria del pollo. No puede mirar para otro lado, como si todo se tratara de un conflicto entre privados. Debe conseguir compensaciones, depositarlas en los salarios de los trabajadores para que los empresarios no se las vuelvan a robar, y apostar a un mercado interno que tiene a miles y miles de argentinos que cada día ensanchan las estadísticas de indigencia gracias a la inflación. Ahí están las mesas en las que se deben poner esos pollos que ya no compran los extranjeros. De lo contrario, la baratija de fraseología “nacional y popular” sufrirá nuevamente otro cachetazo de la cruda realidad.
Mentiras sindicales
Hay un tercer actor que venía saliendo ileso de nuestras columnas. Le hemos dado muchas oportunidades al Sindicato de la Carne de Concepción del Uruguay para que nos demostrara en la práctica que no traiciona a sus representados. Pero una vez más (ya es toda una tradición de esta gente) se dedica a repetir y mal el discurso de la patronal. “Muchachos, al que no le sirva esto (trabajar sin cobrar) les recomiendo que se vaya buscando otro trabajo”, se le escuchó decir a su secretario general, Sergio Vereda, en el comedor. Que un dirigente gremial le diga esto a sus representados que llevan más de un mes y medio sin cobrar es demasiado. No llama la atención en una conducción que cuenta en su comisión directiva a gente que pertenece a frigoríficos fundidos (flor de chapa para defender a los trabajadores). Es demasiada entrega que recorran los medios de comunicación calmando las aguas antes de las elecciones con un puntero de Lauritto al lado (¿en carácter de qué?); y que una semana digan que “ya está casi solucionado” (antes de las elecciones) y a la otra digan: “les vamos a decir la verdad (¡sic!): la empresa está fundida” (después de las elecciones). Pero cómo, ¿antes no decían la verdad? Con tremendos representantes gremiales, no queda otra que pasar por encima de ellos en la lucha, para después revocarles el mandato en las urnas, y hacer lo propio con sus delegados cómplices en las asambleas. Y que los muchachos del Sindicato de la Carne sigan preocupándose por hacer número en los actos del oficialismo de turno, que algún día les tocará el tiempo de volver a la faena.
Todo un desafío para la solidaridad
Los obreros están ante un gran desafío pero no están solos. En nuestra ciudad se ha formado una Multisectorial de Defensa de los Trabajadores de los Frigoríficos de Concepción del Uruguay. La misma está integrada por la CTA regional Uruguay, con sus gremios de base (ATE y Agmer), cuenta con el apoyo de algunos gremios de la CGT, la Corriente Clasista y Combativa, Organizaciones Sociales (Asamblea Ambiental, Centros de Estudiantes, agrupaciones estudiantiles), Partidos Políticos (PTP, GEN, PS), etcétera. Lamentablemente, la mayoría de los medios de comunicación está ausente (salvo las honrosas excepciones de algunos programas y periodistas que van en contra de la corriente). Es sabido que el urribarrismo, el scelzismo y el laurittismo, dominan con pautas y punteros buena parte de los medios de la ciudad. Sin embargo, la realidad nos muestra cada día que las mentiras, aún las más perversas y elaboradas, tienen patas cortas. Desde este espacio, seguiremos comprometidos con exponer las verdades de la industria avícola, porque es el compromiso que hemos asumido con los trabajadores y sus familias.
Publicado por Río Bravo el 15 de agosto de 2013.





