Algunas notas implican temas que afectan personalmente al periodista que las escribe. Si bien la objetividad “como fría caricatura” no existe ni es una pretensión de este sitio digital, hay notas en las que las huellas de la subjetividad son más notorias. Este es uno de los casos, ya que he sido uno de los tantos compañeros que pasó por las páginas del semanario El Día de Uruguay. Allí aprendí muchas cosas del oficio, conocí gente que todavía me premia con su amistad y fue mi medio de vida durante algún tiempo. Sin embargo, esto no se trata de una cuestión nostálgica, porque lo fundamental es que se pierde un espacio que desnudó muchas de las miserias del poder de turno. Vamos a las causas.
La historia oficial
El Día de Gualeguaychú, dueño del Semanario El Día y responsable de su cierre, dio su versión de los hechos. Agustín Kablan, uno de los socios, conversó con Río Bravo y aseguró que el cierre se debió a “cuestiones económicas” ya que fueron “7 años de perder plata, buscando la salida, sin apoyo privado”. Como primer pregunta que se hace cualquier periodista, surge la duda sobre ese sacrifico empresarial de la ganancia durante un tiempo tan prolongado. Por lo menos, es raro. Después se deshizo en elogios hacia la propuesta editorial, afirmando que era “el mejor producto gráfico de Concepción del Uruguay”. Suena contradictorio, ya que si era el mejor semanario, es raro que no consiguiera apoyo. Luego destacó que la misma situación “es la que le espera lamentablemente a los medios gráficos de la provincia”. Nuevamente, sobran los interrogantes. También sobran los rumores sobre ventas de la editorial a manos de amigos del gobierno provincial.
“Todo es muy confuso”
Desde Río Bravo, nos interesa la voz de los trabajadores, a quienes protegemos su nombre por cuestiones legales. Consultados sobre el cierre, explicaron que si bien “ellos (por la parte empresarial) afirman lo de la imposibilidad económica de sostener el proyecto, por otra parte, lentamente lo fueron vaciando”. La sensación predominante es que “todo es muy confuso”. En primer lugar, es curioso que jamás reemplazaran a la función del periodista deportivo, tras su renuncia hace unos meses. Y jamás adujeron “cuestiones económicas para no hacerlo”. Tampoco ejercieron “presión para que se aumente la venta publicitaria”, lo cual sería lo lógico, si hubiera problemas financieros. Finalmente, el dato más llamativo es que le “otorgaron vacaciones a la administrativa, que terminó renunciando y desembarcando en La Calle” (medio recientemente adquirido por Ramiro Nieto, señalado como testaferro de Urribarri, con línea directa con la Casa de Gobierno de Entre Ríos). Esa movida fue anticipada por “uno de los repartidores de diarios, y tal como adelantó, se cumplió”. Tampoco queda claro quién va a poner la plata de las indemnizaciones, teniendo en cuenta los supuestos problemas económicos.
Qué publicaba Diario El Día
Más allá de las diferencias que podamos tener entre los distintos medios de comunicación de la ciudad y la provincia, la línea editorial se puede identificar con cierta facilidad. El semanario recientemente desaparecido, justo un 24 de marzo, se encargaba de denunciar los grandes negociados uruguayenses. Informó sobre el aumento de sueldos de los funcionarios municipales; sobre el proyecto del puente a la isla de los doscientos millones de pesos (que se sigue construyendo y es un barril sin fondo para las coimas); del mal llamado mega proyecto turístico, que pretende la entrega del Mercado 3 de Febrero y la Terminal de Ómnibus (que este viernes será abrazada en su defensa) a cambio de un galpón en el tránsito pesado y la instalación de un tragamonedas para lavar la plata de Cristóbal López y sus socios del gobierno; sobre la lucha por el entubado del Arroyo de las Ánimas, que finalmente se concretó; entre tantos temas. Se puede discutir un montón de cosas sobre las características del medio, pero esto es lo que le molestaba al poder de turno, y en ese sentido, es una buena noticia para los corruptos que este medio no exista más.
La situación general del periodismo
No existe mejor herramienta de disciplinamiento de los medios de comunicación que el manejo discrecional de la pauta oficial. Para los amigos hay, para los enemigos no. En el libro “Patria o medios” del periodista Edi Zunino, se demuestra con datos concretos el aumento y el destino que han tenido las publicidades oficiales durante el kirchnerismo. Diarios como el Página12 (o lo que queda de él), por ejemplo, ganan dinero sin necesidad de vender un ejemplar. En nuestra ciudad, hay medios cercanos al poder que ya tenían pauta oficial antes de cargar su primera noticia. Y cada vez que algún medio sube una noticia incómoda, suena la voz del Súper Ministro Pedro Báez (ahora devenido en defensor de los derechos humanos), quien se encarga de apretar personalmente a los directores para modificar la línea editorial o, directamente, eliminar una noticia. Como nosotros no tenemos publicidades, y entendemos el periodismo como un espacio de militancia (absolutamente opuesto a lo que plantean programas como 6,7,8 y otros parásitos del Estado) nos tienen que hackear el sitio para que no hablemos. Para eso se usa la plata de los entrerrianos. Desde este sitio, nos solidarizamos con todos los compañeros periodistas, los grandes olvidados de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, que son rehenes de una lucha económica entre los empresarios y la políti”k”a. Y queremos respuestas sobre por qué cerró el Diario El Día.
Publicado en Río Bravo el 11 de abril de 2013.





