Sin pagar una culpa: ni por las mujeres que parieron tiradas en el piso durante su cautiverio, ni por la tortura, la vejación y la desaparición de 30.000 argentinos, como así también por la apropiación de sus hijos, como ejemplo de lo más brutal del proyecto político-económico del que formó parte.
Mientras el gobierno nos quema la cabeza con sus discursos galácticos, NO HAY VOLUNTAD política de abrir los archivos que permitirían juzgar a todo el aparato represor, saber donde están los pibes que se robaron y donde están los que todavía seguimos buscando.
Mientras los casos para juzgar a los dictadores no se unifiquen y se encuadren en la figura legal de “Genocidio” estos asesinos pueden llegar a ser absueltos (con argumentos irrisorios) como vimos en el fallo de la causa ESMA con las absoluciones de Juan Carlos Rolón y Pablo García Velazco, sólo para ejemplificar. Se avanzó en las condenas, pero bajo ningún punto de vista en todas las necesarias.
También ocurre, como en este caso, que pueden morir cómodamente en su casa, gozando de los privilegios de la prisión domiciliaria.
Este gobierno ha mantenido el aparato represivo de esos años, y sostenerlo es dar impunidad.
Hoy Cristina y sus funcionarios harán grandilocuentes intervenciones sobre la muerte de este genocida y bla bla bla...lo que no van a decir es que ellos le acercaron la cómoda almohada donde reposó su cabeza durante estos 10 años kirchnerismo.
Publicado en Tireypegue / Río Bravo, tomado de la red social Facebook (autora: "Paula..."). El 17 de marzo de 2013





