Ilia Erenburg: el mejor préstamo
Tengo un gran amigo, que escribe y muy bien, piensa y actúa mejor, y es una enciclopedia caminando. Aunque ya lo sabe, le recuerdo con todos ustedes como testigos que me ha prestado unos libros que todavía no se los he devuelto. Entre ellos, estaba “Citroën 10 HP” de Ilia Erenburg. Tal vez a mi amigo le sirva como consuelo, o me esté puteando, pero es bueno que sepan que es el mejor libro que me han prestado. Por eso quiero compartir un fragmento con ustedes, para arrancar con algo valioso y muy actual. Disfruten:
La gasolina
“La carretera. Una larga fila de automóviles. Naturalmente, en los automóviles hay gente. Este se halla en la carretera porque es médico. Aquél porque quiere tener una mujer. El tercero, porque vende bombillas eléctricas. Este otro ha decidido asesinar un joyero. Todos ellos viajan porque tienen automóvil. Y los automóviles viajan porque son automóviles.
De repente el coche se detiene sobre la grava de la carretera, bajo un sol descolorido y penetrante, en medio de la tristeza arrabalera, de los gatos sarnosos y de una molesta chiquillería. En derredor, bombas de gasolina. El automóvil quiere alimentarse. Encima de las bombas, diferentes indicaciones: letras, lenguas de fuego, relámpagos, gárgolas. El precio está marcado con tiza: 12,70 ó 12,80. El automovilista, aquel que lleva un revólver en el bolsillo o el que tiene muestras de lamparitas eléctricas, mira distraídamente el relámpago o la gárgola. Necesita simplemente gasolina. Ni por un instante se le ocurre pensar que tiene delante de sí la guerra, los osarios de los soldados, los trofeos de los vencedores. Paga 12,70 ó 12,80. Piensa en sus lamparitas o en su joyero. Oprime un pedal. El coche huye carcajeando. Sólo él sabe a dónde y por qué”.
Ojo con los petroleros
Y pensar que el libro de Erenburg es de 1925. Podría decirles muchas cosas del escritor nacido en Kiev, pero solamente les recomiendo que lo lean. Mañana. Volvamos al texto, que es el mejor homenaje que podemos hacerle. Casi noventa años después seguimos en la misma. El imperialismo se ríe en la cara de los globalizadores, y de todos los politólogos de cafetín que siguen decretando la muerte del socialismo. Barrick Gold mediante, si hablamos de agua, o a puro Delta si hablamos de Entre Ríos. Pero también seguimos hablando de petróleo. “Kirchner” y “Petróleo” son dos palabras que llevan un tiempo juntas, y que arrojan resultados jugosos en cualquier buscador. Después de impulsar su privatización, la más escandalosa que sufrió nuestro país, compraron mediante un testaferro YPF. Ahora se debaten si le pagan por lo que no puso a Eskenazi, o si nacionalizan la empresa al estilo Aerolíneas. Siempre saquear, nunca independizar. Así son los intermediarios, los “vendepatria”, los cipayos.
Otras miradas
Erenburg también me hizo recordar Afganistán e Irak. ¿Se acuerdan de la estatua de Saddam? ¿Y de Bin Laden? Ellos ya no están, como tampoco las miles de víctimas inocentes, pero los recursos estratégicos de Oriente Medio siguen en disputa. ¿Quién dijo que no se puede escribir sobre esto? Vamos a ponerle palabras a estas cosas, y vamos a leer, y a escuchar, y a filmar. Esta sección se irá construyendo en el camino, y esperamos que el intercambio con los lectores sea enriquecedor. Estamos seguros de ello, porque nuestros lectores han superado todas las expectativas, y son el principal incentivo para seguir publicando. Así fue en la experiencia colectiva del “Diario de un escritor entrerriano”, y deseamos fervientemente que siga siendo igual. La lucha cultural que aquí emprendemos, será sostenida con alegría. Como bien lo dijo Bertolt Brecht, “el arte, cuando es bueno, es siempre entretenimiento”.
Publicado por Río Bravo el 16 de abril de 2012





