La palabra popular proveniente del latín, se define como “todo lo relativo al pueblo”. Esa amplitud para demarcar el concepto da lugar a muchas interpretaciones malintencionadas, y a un uso indiscriminado, teniendo en cuenta la importancia de dicha palabra. En esta nota analizamos dos ejemplos actuales y centrales de dicha tergiversación.
UNO
“Este proyecto nacional y popular”, dice uno de los slogans más repetidos por los defensores del kirchnerismo. Constantemente se desnuda en Río Bravo las relaciones que tiene este gobierno con los representantes de diferentes imperialismos. Los chinos con la soja y los trenes; los españoles con la pesca y los teléfonos; los rusos con el petróleo y el acero; y sigue la lista. Pero es importante también analizar qué cosas demuestran que este no es un gobierno popular. Tiremos algunos títulos sueltos: inflación, desocupación, trabajo precario, represión tercerizada, latifundios y deuda externa. Ampliaremos.
DOS
Una discusión tan vieja y tramposa como la del huevo y la serpiente, es la que se refiere a la oferta de los medios masivos de comunicación para el pueblo. “La gente quiere pan y circo”, dicen los medios. “Cuando hay ofertas alternativas, la gente elige otra cosa”, decimos algunos. La semana pasada salieron a la calle “Muy” y “Libre”, las ofertas de Clarín y Perfil, respectivamente, para competir con Diario Popular y Crónica. Estos dos últimos periódicos, son los únicos matutinos que han tenido un crecimiento de ventas en los últimos años. La fórmula se basa en primicias, sangre, espectáculos, y una tendencia a empobrecer el lenguaje. Una cosa es la claridad como estilo y otra muy diferente la “tinellización” cultural.
TRES
¿Quién se perjudica más con el aumento de precios? Definitivamente, las clases populares. ¿Quién se beneficia más? Gracias al IVA, el impuesto más perjudicial para el pueblo, el Gobierno se queda con 21 centavos por cada peso que aumentan los productos. ¿Cómo es posible que tras más de ocho años de crecimiento económico siga habiendo niveles tan altos de desocupación? Una respuesta tiene que ver con que los que más han ganado con este “modelo”, los sojeros, no son generadores de empleo, sino todo lo contrario. ¿Cambia en algo si los sectores populares que luchan son golpeados y asesinados por barra bravas que por policías o militares? En materia de muertos, desaparecidos en democracia, heridos, enjuiciados, procesados (recordemos que los asambleístas de Gualeguaychú fueron acusados de sediciosos por este Gobierno), la diferencia es de forma pero no de fondo.
CUATRO
Mientras dos bailarinas casi desnudas se pelean en un programa de chimentos, y los especialistas en protocolo describen las joyas que usó Kate para la boda real, pasan cosas que le preocupan al pueblo argentino. Muchas veces, no tiene forma de saberlo, porque los medios le marcan otra agenda. La fascinación por la muerte que tiene el hombre desde tiempos ancestrales, es explotada a fondo por los diarios autodenominados populares. La desnutrición, que es un crimen mucho más irritante que el producido por un problema familiar, suele quedar fuera de la agenda de esos periódicos, y de los más serios también.
CINCO
La presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunció, con una importante corte de aplaudidores, un proyecto para evitar la extranjerización de la tierra. Sin embargo, tiene dos trampas fundamentales. La más importante es que las más de 20 millones de hectáreas que ya poseen los extranjeros en nuestro territorio (muchas de ellas conseguidas por métodos fraudulentos), no serán tocadas. A su vez, si se tiene en cuenta que el total de tierras continentales de nuestro territorio son 275 millones, eso quiere decir que el 20% que permitiría el kirchnerismo supone que todavía se pueden extranjerizar 35 millones más.
SEIS
Programas televisivos como “Algo habrán hecho”, que repasaba la historia argentina de la mano de Felipe Pigna, o “El gen argentino”, reality de próceres y personajes de nuestra historia, fueron éxitos de audiencia. Esto demuestra que si hay oferta cultural de calidad, “el pueblo quiere saber de qué se trata” la cosa. Es necesario destacar el carácter popular de los contenidos del Canal Encuentro, que ocupan un lugar importante dentro del material educativo. Esa fue quizá una de las mejores iniciativas del Gobierno, en materia de políticas culturales. Mientras tanto, Clarín y Perfil apuntan con “Muy” y “Libre” a personajes como Beto Casella o Jorge Rial, para que informen vaya el diablo a saber qué.
SIETE
Lo que deberíamos informarles todos los periodistas a la gente que toma el tren, o hace dedo en la ruta, o va al trabajo en un camión jaula, es que la deuda externa es “la mayor estafa al pueblo argentino”, como nos enseñó Alejandro Olmos. Año tras año, desde la dictadura hasta nuestros días, miles de millones de pesos que no cubren las carencias alimentarias, habitacionales, sanitarias, educativas, van a parar a manos de las principales potencias imperialistas. La mayor parte de lo que se recauda con el sudor del pueblo argentino, sirve para pagar los negociados de Videla, Massera, Agosti, Alfonsín, Menem, Duhalde, De la Rúa, Kirchner, y sus cómplices. Son las venas abiertas que no dejan de sangrar. Todo eso pese a que fue declarada ilegítima, usuraria y fraudulenta, y a que el derecho internacional nos avala para investigarla y suspender su pago, como hizo Ecuador. Hasta que no llegue un gobierno que tome esa decisión, no podrá hablarse de popular, ni nada parecido.
Publicado por Río Bravo, el 09 de mayo de 2011.





