ESTAFAS VIRTUALES 955x100

Domingo, 13 Marzo 2011 15:42

Diario de un escritor entrerriano

Escrito por Román Ortiz

Se viene el gurí, la angustiosa espera, el bombo de la Marcela, los consejos de la familia y los trabajos que aparecen.


¿Es mucho pedir que la espera sea dulce? Porque a nuestro Gervasio, personaje de este diario, se le viene un bebé con la Marcela y camina por las paredes. No quiere que se convierta en “un niño en la calle”, al decir de Armando Tejada Gómez, y que su madre se termine preguntando “qué han hecho de la vida”. Entonces saca cuentas, y le salen canas, porque pega duro la inflación en los pañales.

Su hermano Beto lo quiso llevar al acto de Huracán, y lo va a volver a invitar cuando vengan Sanz, Duhalde, Hitler o Aníbal Fernández. Tiene la lógica del clientelismo muy enquistada, y queda claro por qué nunca le han dado un trabajo en blanco a pesar de sus contactos de toda calaña. Un puntero con trabajo, es un puntero menos. Gervasio no pierde las esperanzas, pero sabe que antes de robar, es preferible tragarse un cururú.

-Tranquilo, Gervi –le dice la Marcela acariciándole el pelo para que no se le caiga de los nervios. No te olvidé’ que la Mercede’ me ofreció trabajar en su casa, y hasta que venga el gurí falta rato.       

Obviamente, al Gervasio no le cierra ni medio que embarazada y todo, la Marcela trabaje y él no. Empieza a pensar que no fue tan buena la idea de volver a Gilbert. A su vez, no puede creer que con esas dos manos de hormigón, nadie lo llame para hombrear bolsas de porlan, o para palear tierra de un lado para el otro. Mientras tanto, la parentela se porta muy bien, pero hace años que no se sentía una carga. 

Pasaron muchos años desde aquellos versos, pero siguen naciendo “carne de yugo” muchos de nuestros gurises, como decía Miguel Hernández. Los apologistas del “modelo”, se vanaglorian de la Asignación, porque ellos no compran comida con doscientos pesos. Desde la silla acolchada, es muy fácil conformarse. Nunca le pidas a uno que no sabe lo que es el chiflete en el triperío, que se ponga en el lugar de los que viven todos los días como si fuera el último, y no por Carpe Diem, precisamente.   

Hasta que llegó un llamado. Era del frigorífico de Basso, donde se tenía que presentar el Gervasio. “Usté se puede morir, eso es cuestión de salú”, interpretaba Zitarrosa. Pero no vaya a preguntar lo que se trabaja por ahí, podríamos agregar. 

-Aguantá m’hijo, que yo te puedo ayudar por ahora- le suplicaba su madre. Mirá cómo quedó tu hermano el Claudio, después de cinco años ahí.

Tendinitis y hernia de disco, son dos de las palabras que se incorporaron al vocabulario familiar, después de que el Claudio fue acabado en el matadero. Uno a veces no sabe si la idea es matar a los bichos o a los obreros. Y el gobernador se pasea por el mundo promocionando la industria entrerriana. Pero a ver cómo quedan los trabajadores, ni él, ni todos los que vinieron antes, se acercaron nunca.   

-Lo único que yo sé hacer, e’ trabajar. Si no agarro algo, voy a termina’ como el Beto, aplaudiendo a los carnero’ –le dijo el Gervasio a su madre, y marchó para la ruta.

Publicado en Río Bravo el 13 de marzo de 2011.

 

845x117 Prueba

Medios

18 600x360 Marzo VdV pautaweb

Agmer255x255

Amet 300

UsuariosyConsumidoresUnidos