Una mujer que ha despertado // Y remonta vuelo como un ave de verano // Y ha de volver con su alegría // A silbar eternas melodías // Y a contemplar mi soledad con su calor //
“Un mujer” de Raly Barrionuevo (adaptado)
Susana Acevedo, la Peta, representa un ideal de lucha y militancia sin ninguna mezquindad y por eso era leyenda en los ámbitos sindicales. Podríamos escribir un anecdotario con todas sus travesuras y chistes y en todos ellos daríamos curso a una inefable sonrisa que dejó dibujada en nuestros rostros en cada minuto que pasó entre nosotros.
Yo tuve el privilegio de ser su amiga, junto con un puñado de compañeros que somos sus hermanos, pero de ella voy a hablar es términos políticos porque nuestra historia compartida queda en nuestros corazones donde habitará por siempre.
Susana Acevedo comenzó su militancia casi adolescente, embanderada siempre en causas que estuvieran vinculadas a transformar la realidad, lúcida, con un discurso frontal, de una inteligencia brillante y un compromiso asumido con los hermanos hasta en los detalles más cotidianos, era amada y temida por su franqueza.
Dotada de una capacidad de oratoria que sintetizaba las consignas y unía, su honestidad era a prueba de cualquier convencionalismo, trabajaba incansablemente, estudiaba cotidianamente, primera en llegar, última en irse, desafiaba el convencionalismo y la mirada social del sindicalismo burócrata y acostumbrado a la buena vida.
Preocupada por cada trabajador siempre unificaba los reclamos de los sectores en lucha, amaba su trabajo y fue maestra de educadores. Como dirigente sindical sus valores eran los que admirábamos y compartíamos, absolutamente honesta, de una integridad intachable y de gran generosidad, la Peta siempre ayudaba a cada compañero.
Con criterios de unidad y fortaleza a prueba de toda adversidad, en cada lugar por el que pasó dejó muestras de su capacidad de organización y de la entrega militante que era su condición de vida….son prueba de esto escuelas, clubes, el parque escolar, comisiones de vivienda, escuelas deportivas y hasta el mismo sindicato del que era actualmente secretaria General de la Seccional Paraná.
Al sindicalismo le deja una huella imborrable que para transitar muchos se tendrán que transformar, Peta creció en el sindicato y lo último que hizo también fue trabajar en él. Libró todas las batallas, y nos deja enseñanzas en una semblanza a la que le faltan las palabras…
Sería imperdonable no hablar de sus ideas como educadora, La Peta amaba la Escuela Pública, a ella le dedicó su vida, preocupada por cada alumno, hizo de su tarea como docente algo mucho más amplio que una clase de educación física, conocía las necesidades de cada escuela y compartía los desvelos con los docentes.
Luchaba por el salario como ninguna, estudiaba para encontrar un hilo que desovillara el desatino de gobiernos que no respetan la carrera, buscaba más derechos, trabajaba en varios proyectos, la madrugada la encontraba escribiendo y dejaba cuando ella misma en tono burlesco decía tengo la cabeza quemada.
Un legado que compromete
Nos dejó cuando tenía mucho para dar y eso nos conmueve de dolor. Pero ninguno dejará su tarea pendiente, vamos a terminar de escribir esos proyectos, vamos a militar día y noche la seccional que amaba con pasión, vamos a caminar con su chaleco, vamos a inaugurar el plan de viviendas que tantos sinsabores le dejó y vamos a pelear por otros, vamos a dar batalla por el salario y a decir todo lo que tengamos para decirle a los gobiernos, a los patrones y a los propios…
Porque estaba hecha de una madera que ya casi no se encuentra, pero que tendremos que cultivar para forjar dirigentes con su temple que quieran al maestro con el mejor salario con la escuela en condiciones y dando clases con pasión, con todos los chicos en la escuela y todos los padres con trabajo. Como decía, el mejor delegado para el sindicato es el mejor maestro, al aula con ganas a transformar vidas una por una que el maestro es un artesano.
A la “Peta”, desde el corazón
Peta querida amiga, compañera, hermana, como nadie encarnabas esa frase de nuestro maestro Paulo Freire que dice la Educación es un acto de amor; pasaste dando muestras de tu amor solidario y militante, nos dejaste el corazón inflamado en la lucha y eres de esos fuegos arrasadores que por donde pasan dejan su huella, bandera al viento con los amados colores, Peta querida, brazo en alto vamos caminando en la lucha. Como cada día, querida amiga.
Susana Cogno (*) es vocal gremial en el Consejo General de Educación (CGE).
Publicado por AIM Digital y reproducido por Río Bravo el 14 de marzo de 2015.





