ESTAFAS VIRTUALES 955x100

Miércoles, 19 Septiembre 2012 14:54

Un disco que canta “la memoria de los ríos que he cruzao”

Escrito por María Gabriela González

Alguno ha dicho por ahí que el mundo cabe en una canción. Vaya uno a saber, tal vez sea una exageración, es imposible que una canción pueda abarcar tanto. Sin embargo, existe un ramo de canciones que Ruben Blades empaquetó en su disco Mundo que casi, casi, nos pinta una panorámica de nuestro ajetreado planeta.

 

 

 

 

Rubén Blades es más reconocido por las canciones del disco Siembra, que grabó junto a Willy colón, en el año 1978. ¿Quién no recuerda clásicos como Pedro Navaja, Plástico o Buscando Guayaba. Sin embargo, su producción discográfica es muy prolífica y, saludablemente siempre está sacando de su galera algún disco de esos que dan para escuchar una y mil veces.


El propósito de estas líneas es invitar a escuchar el disco titulado Mundo, editado en el año 2002. Como hizo con su anterior trabajo, Tiempos (1999), para este disco convocó al grupo Editus Ensemble, de costa Rica. Pero también cuenta con la participación de los brasileros de Boca Livre, las cordobesas de De Boca en Boca, su esposa Luba Mason; el percusionista Ramsés Araya y varios otros quedados para la música. En total, pasaron por esta grabación músicos de Argentina, Méjico, Estados Unidos, Panamá, Costa Rica y Puerto Rico.


Las discográficas ya nos tienen acostumbrados a sus lamentables etiquetas mercantilistas con las que imponen que Ricky Martin o Arjona pertenecen al género “latino” o Youssou N’dor es “música étnica”. A este disco de Blades lo rotularon como “música del mundo” (World music), un cartelito que no dice nada sobre lo que se puede encontrar en ninguna de sus 14 canciones. Aunque por otros motivos, el título del CD es por demás elocuente. Acá, Blades y sus cómplices musicales nos traen el mundo en cada canción. Diría que pinta el mundo con música y con poesía. Sin perder sus orígenes, Mundo es auténticamente universal; tal vez por eso de “pinta tu aldea…”.


En este trabajo, el panameño profundiza la exploración de sonidos, ritmos, instrumentos y fusiones que había iniciado en Tiempos. Hay un tema instrumental, Primer Círculo (First Circle), de pat Metheny, exquisitamente salseado. En el primer tema, Estampa, la voz nos lleva con un fraseo lento de salsa, casi abolerado, mientras la percusión bate un ritmo senegalés. Comete el sacrilegio de tocar salsa con una gaita escocesa y lo hace con una maestría que ni el más fundamentalista podría protestar. Bochinches es una canción que fusiona lo arábigo con el cante jondo. Jiri son bali, es un tema africano que cuenta con las voces de De Boca en Boca, que pasa por el mambo y termina casi como un tango. En algunas canciones, como la última del disco, llamada San Patricio, nos recuerda al sonido típico de Son Del solar, el grupo que lo acompañó por tantos discos y giras. Acá, el mismo Blades encarna a Medoro Madera, su otro yo más salsero.


El día que la belleza deba agradecerle a Blades todo su aporte; habrá que dedicar un capítulo especial a las alturas adonde llevó al ejercicio de la crónica. Ese oficio de cronista no falta en este disco, basta destacar la canción Sebastián que habla del loco del pueblo, una historia que lo une a los locos de cualquier pueblo en cualquier punto del mundo. Ruben Blades, un latinoamericano que sabe ser popular sin otorgar concesiones a las empresas que industrializan la música y por eso puede gritar: “nunca he hipotecado al alma mía” (Parao).


Publicado por Río Bravo el 19 de septiembre de 2012

 

845x117 Prueba

18 600x360 Marzo VdV pautaweb

Agmer255x255

Amet 300

UsuariosyConsumidoresUnidos