La anécdota que sigue a continuación podría tomarse como un caso puntual, pero, en realidad, es un ejemplo más de las situaciones cotidianas a las que nos enfrentamos cuando, en las relaciones de consumo, somos reducidos y/o reducidas a ese lugar de cliente pasivo que si no le gustan las condiciones “puede irse a otro lado”, desconociendo nuestro lugar de ciudadanos sujetos de derecho. Es, también, una excusa para reflexionar, sobre la asimetría de este tipo de relaciones y de lo expuestos que estamos a las arbitrariedades cuando desconocemos nuestros derechos.
A una clienta de banco Macro le hackearon su cuenta en 2021 y tomaron un crédito a su nombre. La Justicia determinó que, pese a haber antecedentes, la entidad no mejoró la seguridad bancaria y, ocurrido el hecho, hizo caso omiso a los reclamos de la damnificada. Por ello, deberá resarcir en 925.000 pesos a la víctima.