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Martes, 17 Abril 2012 23:35

La lucha por la soberanía energética continúa

Escrito por Claudio Puntel
Si bien, la expropiación de la mayoría de las acciones de Repsol significa un avance importante, no es suficiente para el logro de la soberanía energética. El proyecto enviado a las cámaras permite la llegada de capitales extranjeros y prevé la indemnización a Repsol. Urge la estatización completa y sin indemnización.


La decisión anunciada ayer por la presidente de expropiar 51% de YPF que se encontraba en manos de Repsol es una victoria parcial para los argentinos que venimos luchando por la nacionalización de las empresas que fueron privatizadas. La medida es positiva, significa un avance para los intereses nacionales, pero no alcanza para garantizar la soberanía energética. Además, para no desentonar con la modalidad de “capitalismo de amigos” que acostumbra el kirchnerismo, el proyecto favorece la incorporación de nuevos monopolios a esta “sociedad anónima abierta”.

Esta victoria parcial para los intereses populares y nacionales es resultado de una larga lucha de los sectores populares argentinos, y a la vez de la insostenible crisis energética, de la que es responsable el actual gobierno y los que lo precedieron. Antes de la infame década menemista, exigíamos que la por entonces estatal YPF estuviera al servicio de la Argentina; luego, enfrentamos los proyectos de privatización -entonces apoyados y motorizados por Néstor Kirchner y Cristina Fernández- y, finalmente, por la recuperación del patrimonio entregado. El amplísimo y difundido consenso en el pueblo argentino sobre la necesidad de recuperar el patrimonio nacional estratégico convergió también en la cristalización de esta medida.

Pero también la crisis energética jugó un papel importante. La importación de hidrocarburos por más de 9.000 millones de dólares era un despilfarro que desnudaba el fracaso de la política energética del kirchnerismo. Por eso, es inaceptable el nombramiento de De Vido, uno de los responsables del vaciamiento, como interventor de YPF. De Vido llega a la intervención asesorado por Roberto Dromi, el tecnólogo de la “reforma del estado”, como llamó el menemismo a las privatizaciones, los despidos y el ajuste. Ya ubicó como gerente de Exploración y Producción a Exequiel Espinoza, un hombre de su equipo, denunciado por recibir aportes y beneficiar en licitaciones a la Oil MyS de Cristobal López. Este tándem, integrado por los principales ejecutores de los negociados y el desmantelamiento de nuestros recursos energéticos al frente de nuestra YPF, es como el gato al cuidado de las sardinas.

La derecha local no dudó en poner a funcionar la maquinaria mediática para criticar la expropiación y denunciar la “violación de los derechos adquiridos” y la “vulneración de la seguridad jurídica”. No son los únicos defensores que tiene la Repsol; el propio gobierno ya anunció que indemnizará a la empresa. No se puede permitir que salga un peso del bolsillo de los argentinos para estas empresas imperialistas. El estado nacional tiene argumentos de sobra para expropiar sin indemnizaciones; y son los mismos que esgrimieron ayer la presidenta y hoy Kicillof, al demostrar que la petrolera violó los contratos y no cumplió con los compromisos mientras tenía ganancias superiores a la media y muy por encima de las pocas inversiones que hicieron (no sólo Repsol, las otras empresas, también).

Por otra parte, la declaración del petróleo como “utilidad pública” para fundamentar la expropiación, deja un precedente valioso: sienta jurisprudencia sobre que el interés público del pueblo argentino está por encima de los derechos de propiedad de los monopolios imperialistas. Éste es un argumento que debemos usar a nuestro favor también para exigir la investigación y la suspensión del pago de la deuda externa fraudulenta.

De todos modos, el grupo Petersen, de Eskenazy, sigue manejando 25,46% de la propiedad de YPF.  Tampoco se afectó las propiedades de la Cnooc de los chinos, la inglesa British Petroleum, ni del grupo Bridas de Bulgheroni. Para que logremos la "Soberanía hidrocarburífera de la República Argentina" que postula el proyecto de expropiación y logremos el “autoabastecimiento de hidrocarburos", es necesario estatizar totalmente YPF y todas las etapas de la extracción, elaboración y distribución del petróleo. Una estatización que deberá ser sin pagar indemnización y con control de los trabajadores y técnicos de YPF. Sólo así se podrá garantizar que nuestros recursos energéticos estén al servicio de nuestro pueblo y nuestra nación.

Publicado por Río Bravo el 17 de abril de 2012.


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