Uno murió asesinado en un robo evitable y anunciado, en Concepción del Uruguay. El otro entre los hierros de un tren obsoleto, espejo de las privatizaciones. Uno había puesto un negocio, para poder cumplir sus sueños con enorme sacrificio. El otro trabajaba como telefonista, para mantener a su hijita de cuatro años. Dos historias que tienen muchos lazos en común. Demasiados.
Vivimos en un país que se está sumergiendo en una nueva crisis económica, tras años de saqueo de los grandes empresarios y la casta política. Esta asociación ilícita sigue matando a los mejores hijos de su pueblo para mantener fabulosas ganancias a cualquier precio. Lucas y Darío son dos nuevas víctimas de la Señora Corrupción, que no da la cara ni su nombre, pero que todos conocemos y podemos identificar. Se llama Tortura, Videla, Deuda externa, Alfonsín, Privatizaciones, Menem, Represión, De la Rúa, Devaluación, Duhalde, Sojización, Kirchner, Mega Minería, Cristina, Inflación. Estos dos jóvenes son parte de una lista enorme, que también tiene miles de muertes silenciosas, sin violencia, que se mueren por haber nacido pobres. ¿Hasta cuándo?
Sin justicia para DaríoEra cuestión de tiempo. Concepción del Uruguay es una ciudad que está saturada de droga, con muchos puntos de venta, y la mayoría de público conocimiento. La máxima aspiración de muchos de nuestros jóvenes, es entrar a un frigorífico para ganar unos pesos y destrozarse el cuerpo en un par de años. Los que quedan afuera del reducido mercado laboral, tienen preparado el terreno para la venta de drogas y la delincuencia. El robo de motos ya se había naturalizado, hasta que nos tocó un robo seguido de muerte, con un tiro por la espalda. Fue contra Darío Ferrer (
foto), que había abierto el kiosco donde lo mataron hace muy poco tiempo. A los que lo cruzábamos en la caja del supermercado donde trabajaba, nos invitaba a ir, y comentaba sobre las complicaciones que tenía. “
Ando con la instalación eléctrica”, dijo la última vez que nos vimos, antes que inaugurara. No tenía otro tipo de relación con él, pero ahora recuerdo con mucha tristeza aquellas charlas. “
Se ensartó hasta la manija para abrirlo”, contó un familiar, quien destacó el esfuerzo que hacían con su pareja para atender el negocio y seguir trabajando como cajero.
Luego de su muerte, los vecinos indignados marcharon el domingo pasado en busca de respuestas. El intendente, tal cual manda su investidura, les mintió. Prometió que Gendarmería, Prefectura y Policía Federal patrullarían las calles. Todos saben que eso no soluciona nada. Tampoco servirán más patrulleros, ni mayor cantidad de gasoil para las comisarías. Para que cesen los delitos, hay que enfrentar la droga, brindar oportunidades a los jóvenes, y encarar una profunda reforma social que, todos sabemos, Schepens no está dispuesto a concretar. ¿Con qué cara los funcionarios enfrentan los robos? Ellos que hacen uso y abuso de las finanzas y del patrimonio público. Definitivamente, no son los más indicados. En última instancia, nunca habrá justicia para Darío, porque nadie le devolverá la vida, ni a él, ni a sus seres queridos. Sólo nos queda luchar porque no se repita.
Sin justicia para Lucas
También era cuestión de tiempo. Los incendios de los indignados, las denuncias de irregularidades desde todos los sectores, el choque con el colectivo, los dos trenes que se la dieron de frente, etcétera. Cualquiera que haya tomado el Sarmiento, y haya bajado de alguna estación por la ventana, sabía que alguna vez, algo muy malo iba a pasar. Lamentablemente, se dio de la peor manera. Cincuenta muertos, cientos de heridos, y cientos de millones de pesos en subsidios por año, que todos sabemos para qué se utilizan, pero no somos jueces. Schiavi sale a defender a la empresa, y se lamenta porque no chocó un feriado, pero de pronto… Che, falta uno… ¿Cómo? Sí, falta un pibe, parece que no está en los hospitales. ¿Están seguros de que subió? Sí, el padre lo vio por una cámara en la estación San Antonio de Padua. Dos días después lo encuentran muerto en el tren. Ya se había restablecido el servicio (en las mismas condiciones, por supuesto), ya había hablado Schiavi (el ex jefe de campaña de Macri que se sumó al proyecto nacional y popular, para reemplazar al Jaime del tren bala), y había criticado ¡esa costumbre argentina de amontonarse en el primer vagón para bajar!, y había hablado Cirigliano calificando su servicio de “
aceptable”. Mientras tanto, el maquinista estaba incomunicado, y muchos prendían velas para que se muera y no diga que: “
fallaron los frenos”. Pero lo dijo.
Ahora los pseudo progres piden terminar la concesión de TBA. Hasta ayer, su servilismo nac&pop no les permitió decir una palabra de las privatizaciones, del monopolio de las telefónicas, de la entrega de los recursos, de la deuda externa, etcétera. Nosotros, los destituyentes, lo anunciamos. Pero tampoco habrá justicia para Lucas. Aunque haya un gobierno VERDADERAMENTE nacional y popular que logre nacionalizar los ferrocarriles, terminar con las privatizaciones y la entrega de nuestros recursos a los imperialismos de turno, nadie le devolverá un padre a esa nena de cuarto años, un hijo a su familia, un amigo a su banda, un trabajador a nuestro pueblo.
No le mientan a la gente. No habrá justicia para esas familias. Y menos todavía, mientras tengamos estos dirigentes, estos funcionarios. “
Que se vayan todos”, cantaban en la estación Once. ¿Escucharon? Ustedes, los “
progresistas” que restablecieron el artículo 194, criminalizando la protesta social. ¿Escucharon? Quién dice, en una de esas, esta vez la historia es diferente.
Publicado por
Río Bravo el 26 de febrero de 2012.