Quien es subsidiado debe expresar el “agradecimiento”, sino no hay más subsidio. De lo que se trata, en definitiva, es que el subsidiado no tenga autonomía.
La realidad oculta de los “subsidiados”
Ramona vive en una casa con piso de tierra, techo de chapa y paredes precarias. En el merendero, una galería cubierta levantada al costado de la casa, hace unos años, junto a unos vecinos hicieron el contrapiso y la carpeta. Ahí, todas las mañana hace la leche. Mientras revuelve la olla sobre el fuego donde poco a poco va echando la leche en polvo, cuenta sus pareceres de la vida cotidiana. Antes venían más chicos, dice mientras mira el porta foco vacío que cuelga del techo, ahora no tantos pero igual siguen viniendo...con los subsidios ya no hay tanto hambre pero hace unos años, mejor olvidarse...
A lo de Ramona va a tomar la leche Bryan, hijo de Raúl, que cada mañana, bien temprano, sale con el carro y su caballo a recorrer las calles en busca de cartón. Raúl tiene dos subsidios, con los cuales suma 2.100 pesos, cosa imposible hace unos años nomás...Tiene tres hijos, su casa ha quedada colgada de la barranca, mirando al río, casi encima del volcadero, donde ya es imposible ir a buscar algo, dice con una voz que los gritos del trabajo le fueron gastando hasta dejarla arenosa, y aclara: son cada vez más los que van a trabajar allá. De todas maneras, Raúl ya tiene su clientela. Al cabo de años de recoger basura por las mismas calles, se ha hecho conocido de los vecinos. Uno de esos vecinos es la señorita Marta que fuera maestra de Byan en la escuela del barrio.
Marta enseña en tercer grado pero fue siendo maestra de segundo cuando lo tuvo a Bryan de alumno. El comedor de la escuela donde enseña supo estar atestado de chicos. Marta recuerda de ese tiempo que los chicos no iban a aprender sino a llenarse la panza. Ahora ya no vienen tantos pero igual se hace difícil enseñar, señala con cierto cansancio y aclara, a los chicos no les interesa aprender. Acá llegaron las netbook, tenemos que ver cómo se usan, a lo mejor logremos enganchar a los chicos... pero mirá las ventanas, dice señalando unas aberturas por de hierro con la masilla saltada, no tienen vidrios, ¿y los baños? destruidos, cada tanto suspendemos las clases porque se tapan...es decir, por un lado están las máquinas y por el otro las escuelas abandonadas y los salarios que no alcanzan.
---En los medios, esta realidad no existe. Estas escenas que se desarrollan a treinta cuadras del centro de la ciudad, en escenarios de precariedad, no salen en los diarios, ni en la tv ni en las radios. No se ven, no se leen, no se escuchan. Esos lugares periodísticos sólo están destinados a cubrir los éxitos del gobierno provincial. La corpo, como suelen llamar al holding clarin, acá la tiene el Urribarrismo. La corpo es El Diario, El Uno, Radio Del Plata, Canal 9, Canal 11, la corpo solo habla de las bondades del gobierno provincial y, sin vergüenza, de la mala gestión de la oposición. Para el Urribarrismo no existen Ramona, Bryan, Raúl, Marta.
En este sentido, al silencio de los medios, se le suman los de los subsidios que a fuerza de extorsión, consiguen el afecto de los subsidiados. Sin embargo, en el mundo de la dignidad, estos subsidios no convierten la pobreza en alegría. No desaparecen los carros ni los caballos, ni el cirujeo, ni los desbordes cloacales, ni el trabajo genuino. En el mundo de la indignidad, la calabaza sigue siendo calabaza, no se hace carroza.
El mundo de lo posible
El mundo de los subsidios es lo que el Kirchnerismo y el Urribarrismo han dado en llamar el mundo de lo posible. Hoy es posible que Marta como maestra cobre 2.800 pesos y que no alcance a cubrir la canasta familiar. Hoy es posible dar subsidios y no trabajo genuino. Hoy es posible dar netbook, no escuelas nuevas, con vidrios, con cloacas decentes, con subsidios que refuercen los comedores escolares.
En el barrio, en los pueblos del interior donde tanto peso tienen los subsidios, se expresa la política más descarnada del ámbito nacional. Si estás con el puntero, tenés subsidio. Si estás con el intendente, tenés subsidio. Si estás con el gobernador, tenés subsidio. Si estás con la presidenta, tenés subsidios.
No hay una política que fomente la independencia de los pueblos del interior, el tan mentado federalismo que se perdió con el menemismo, como tampoco existe un fomento de la autonomía ciudadana. Lo que sí existe es el peor clientelismo, en todos los niveles.
Esto también se manifiesta en el ámbito nacional. Hay subsidios para los empresarios amigos (de los cuales son socios) pero no hay re-estatización de las industrias privatizadas por el menemismo. En el mundo de lo posible, el Kirchnerismo hace negocios, no nacionaliza como hizo Chávez en Venezuela o Evo Morales en Bolivia. En el mundo de lo posible, ni se atiende el federalismo ni se piensa en la soberanía nacional.
A días de las elecciones, todo hace pensar que la suerte del Kirchnerismo nacional y provincial no va a ser distinta de la que gozó en las elecciones primarias. Pero esto no cambia la realidad de los que silenciosamente, silenciados por los medios K, no llegan a fin de mes o se preguntan qué habrá de pasar después de las elecciones. Todo hace pensar que los subsidios empresariales se restringirán por la crisis y se liberarán las tarifas. La traducción será entonces aumento general de tarifas y alimentos.
¿Qué será de las Ramonas, de los Raúl, de las Martas? En el mundo K de lo posible, donde el subsidio nunca dio lugar al trabajo genuino ni al federalismo, los hombres y mujeres sencillos, que no salen en las noticias, deberán vérselas con la extorsión del puntero para seguir cobrando o no el subsidio. Y los intendentes deberán vérselas con el gobernador, y éste con la presidenta. En el mundo de lo posible, la nueva política K, sólo sabe de lacayos y aprendidos. Y si no que le pregunten a los quom y a los Mariano Ferreyra.
Publicado por
Río Bravo el 13 de octubre de 2011.