El gobernador Sergio Urribarri anunció su interés en llegar a la Casa Rosada. Ese era el “sueño entrerriano” que promocionó en las elecciones legislativas en las que él y el ministro de educación Lauritto fueron candidatos testimoniales. Se jugaron todos los porotos para conseguir uno de los mejores resultados para el kirchnerismo a nivel nacional. Vale aclarar que ese resultado no es sinónimo de prosperidad para su pueblo. Formosa y Chaco también presentaron victorias aplastantes del oficialismo y sin embargo sufren la falta de agua, trabajo, y la represión con discurso progresista. Pero aprovechando la desconfianza que genera Scioli entre los más cristinistas, Urribarri buscará ser el candidato de la gente que hace diez años gobierna nuestro país.
Por el bien del país
No vamos a hablar demasiado del pasado de Urribarri. Viene de hacer carrera política en una de las ciudades más pobres del país: Concordia. Mientras Alasino, Busti, Bordet, él y muchos otros, se hacían cada vez más ricos, el pueblo concordiense se hizo cada vez más pobre. Antes de ser gobernador, presidió uno de los monumentos a la corrupción entrerriana: los fondos de la Cafesg. Nadie sabe cuántos son, ni hace falta dar explicaciones para su uso indiscriminado. Lo más liviano que se ha dicho de ellos es que son un “Estado paralelo”. También ha sido acusado de ser funcionario durante la dictadura en General Campos y de hacer negocios hasta con el pase de su hijo futbolista, pero de eso no podemos dar cuenta, por ahora. Sin embargo, además de su curioso crecimiento patrimonial (no ha hecho otra cosa en su vida que ser funcionario), lo que nos interesa particularmente es su accionar como gobernador entrerriano. Vamos a los hechos concretos.
Lo peor del kirchnerismo
Pocos gobernadores han hecho tantos méritos para ser favoritos de la presidenta. Urribarri ha imitado las peores cosas del oficialismo. Compró el silencio de todos los medios que pudo. Unos por medio de la publicidad oficial que maneja Pedro Báez; otros a través de su amigo/testaferro preferido: Ramiro Nieto. Incluso llegó a impulsar un proyecto de ley para censurar las redes sociales. Reprimió y desalojó con discurso progresista a los pastajeros de Santa Elena para beneficiar al gigante Tres Arroyos. Durante los siete años que lleva al frente de la provincia de Entre Ríos, la expulsión de pequeños productores lejos de detenerse continúa su triste paso firme, esto basándonos en los propios datos del Indec. Hablando de estadísticas, presionó a diversos organismos para truchar los números relacionados a la mortalidad infantil, deserción escolar, etcétera. Favoreció la concentración de la industria avícola, y abandonó a los trabajadores a su suerte cuando durante la crisis internacional los dueños de las empresas descargaron la crisis sobre las espaldas de los obreros. Extorsionó a los intendentes con el manejo discrecional de fondos, yendo en contra de los principios federales que en la práctica nunca defendió. Favoreció la división de la unidad gremial que se había tejido en la lucha contra Montiel y participó activamente con recursos y favores para imponer conducciones aliadas en los gremios estatales de la provincia (Agmer y ATE). Atacó el derecho constitucional de huelga descontando a los trabajadores que hacen paros, en una medida que fue cuestionada hasta por la OIT. Trabajó incansablemente y repartió cargos para cooptar a las organizaciones de derechos humanos, logrando la división en muchos de los lugares que no puede dirigir. Se la pasó anunciando obras que nunca se pusieron en marcha y protagonizó papelones en su maquillaje de la industria ferroviaria. El tren a Uruguay murió antes de nacer y es nuestra propia vergüenza estilo “tren bala”. También tenemos nuestros Lázaro’s Báez (Szczech, Caballi, Pietroboni, Pitón), con los sobreprecios y falsas licitaciones de ocasión. Podríamos seguir marcando similitudes con el estilo del kirchnerismo nacional, pero para la extensión de la nota consideramos que es suficiente.
Contra los intereses de los entrerrianos
Aunque todo lo dicho puede ser suficiente para cualquier persona que no viva en Entre Ríos para no elegir a Urribarri como futuro presidente, tenemos un dato que es más importante (por lo menos, para los entrerrianos). Nuestro gobernador ha tomado decisiones en contra de los intereses de la provincia con el único objetivo de mostrar mayor “lealtad” a la presidenta. Durante las dos rebeliones más importantes que tuvo la provincia durante su mandato, que fueron la agraria y la de Gualeguaychú, permitió las persecuciones judiciales, detenciones y demás aprietes contra los luchadores. El resultado está a la vista: los pequeños productores siguieron siendo expulsados por las grandes exportadoras que arreglaron con el gobierno nacional, y la papelera UPM ex Botnia sigue contaminando las aguas del río Uruguay. También es gravísimo el hecho de nunca haber reclamado la coparticipación que por ley le corresponde a la provincia, dejando esos fondos en manos de la Casa Rosada. Se trata de cientos de millones de pesos que podrían haber significado mejores sueldos, obras públicas, salud, infraestructura, etcétera. Y como si esto fuera poco, ha dado muestras de querer reformar la ley jubilatoria (8732) entrerriana, quitando el 82% móvil a los jubilados y “armonizando” con el modelo nacional que sólo sirve para anunciar con bombos y platillos pobrísimos aumentos y obligar a los jubilados a morir mientras prosperan sus juicios contra el Estado.
A modo de conclusión
Como dijimos, a esta nota no le interesan los movimientos del aparato. Es probable que una buena lavada de cara, el aparato de los barones del conurbano que aún no saltaron el charco, y de algunos feudos como Formosa, Chacho, Misiones, Catamarca o Tucumán, Urribarri llegue a la Casa Rosada. Nosotros cumplimos con el deber de informar a la opinión pública nacional a qué se enfrentan. Un gobernador que paga a los maestros menos que el salario mínimo vital y móvil, mientras los funcionarios se suben el sueldo por decreto, no merece estar al frente de un país que de una vez por todas debe expulsar y encarcelar a los corruptos que lo han manejado durante los últimos treinta y ocho años.
Publicado por Río Bravo el 23 de febrero de 2014.

