Pueden agitar fantasmas de saqueos y desmanes para intentar obligar a la gente a encerrarse en sus casas. Pueden creer que con un sorpresivo asueto desmovilizador van a poner cerrojo al grito de los trabajadores. Pueden adelantar varios días el mensaje de salutación por las fiestas para amenazar con represión e implacabilidad en “aplicación de la Ley de Protección de la Democracia” y sus “severas penas”, como hizo Urribarri en su discurso del 18 a la noche. Pueden avanzar en la censura, como pretenden con el proyecto de restringir el uso de las redes sociales que Almará les sirvió en bandeja. Pueden decir lo que quieran, pero lo que los trabajadores resuelven debatiendo en asamblea es lo que vale. Y las asambleas resolvieron lucha en las calles por salario.
La misma táctica de siempre
Urribarri no se la esperaba. Creía que bastaba la declaración de apoyo que el 11 de diciembre en Concordia le ofrecieron las conducciones provinciales de CTA Entre Ríos; ATE; UPCN; AGMER; AMET; UDA; SADOP (ver acá). Aquél cónclave, a espaldas de los trabajadores que ellos dicen representar, contribuyó a que hierva la bronca en las asambleas que se hicieron en las escuelas entrerrianas. Ese fue el clima que repercutió en el congreso de Agmer para que se declarara el no inicio en 2014 y se apruebe la lucha por una recomposición salarial a partir de enero y un aguinaldo doble en diciembre.
Quedaron pataleando en el aire los representantes del gobierno y los miembros de comisiones directivas sindicales que en Concordia se palmeaban las espaldas convencidos de tener “la tropa en orden”, como manifestaron algunos dentro de la reunión.
Los que fueron a ofrendar a Urribarri una prórroga de la tregua que hace rato venían regalando no aprendieron nada de la historia. Olvidaron que los movimientos sociales suelen ser como los ríos, que aunque muestren una superficie calma, por abajo llevan fuertes corrientes que siempre salen a la superficie. Flaco favor hicieron a sus representados al sostener en un documento la versión paranoica del kirchnerismo sobre presuntos intentos desestabilizadores, sólo para justificar el consejo de “mantener la calma”. Flaco favor hicieron a la democracia que declaman en sus discursos al olvidarse que la historia argentina enseña que sólo el pueblo movilizado y con los trabajadores como vanguardia han podido defenderla cada vez que la democracia se vio amenazada.
Creyeron que tenían el paquetito armado con moño y todo. Lo creyeron hasta que vieron lo que se movió el jueves pasado.
El “olfato político” de Urribarri merece un párrafo aparte. El kirchnerismo tendrá sus razones para haberlo desechado como delfín y poner a Capitanich como jefe de Gabinete. El gobernador de Entre Ríos todavía no pudo entender que no podía seguir manteniendo la misma táctica aunque durante casi 10 años le haya dado frutos. Las gigantografías, los afiches, eslóganes y anuncios rimbombantes pueden funcionar durante un tiempo. El manejo de la chequera y las licitaciones para juntar cabezas de dirigentes opositores también pueden darle resultados durante un tiempo. Los descuentos a los que luchan; la impunidad de la mano de obra tercerizada para atentar contra los luchadores populares, también pueden servirles durante algunos meses. Pero de una vez por todas debe aprender que con esos métodos no se puede gobernar todo el tiempo.
Unidad en la lucha
El paro nacional de la CTA resonó en la capital entrerriana. El paisaje urbano de Paraná se inundó de carteles, bombos, banderas, cánticos y rostros de trabajadores. Como hacía mucho tiempo que no se veían, volvieron a ganar la calle los colores de ATE; lo que imprimió un salto cualitativo a la lucha de los trabajadores entrerrianos. La movilización profundizó el carácter multisectorial con la intervención de las seccionales del interior de los estatales. Los colectivos que llegaron con delegaciones de Uruguay, Gualeguaychú, Colón, Victoria, Diamante, entre otros, sumaron más contingentes a los que durante todo el año habían peleado en el marco de la CTA Regional de Entre Ríos, en el Copnaf, en los hospitales y centros de salud, en las escuelas, con asambleas y marchas.
El documento elaborado por todas las fuerzas que confluyeron en la multisectorial manifiesta que las luchas de hoy recogen la experiencia del argentinazo, cuando las masas populares protagonizaron un cambio en la historia con “la lucha solidaria y colectiva”.
El texto leído frente a la Casa de Gobierno señala a los verdaderos jaqueadotes del la paz social; la corrupción y la mafia enquistadas en el estado con la complicidad del urrikirchnerismo que hoy gobierna; las políticas antipopulares que agrandan la brecha entre pobres y ricos; los responsables de postergar una y otra vez la atención a las necesidades del pueblo; la represión, persecución y atentados aún impunes a los luchadores.
A la solicitud de incrementos salariales, doble aguinaldo o bono de fin de año, distribución de bolsones de alimentos coordinada con las organizaciones barriales, agrega la exigencia de “un proceso de cambios de fondo”. Las organizaciones firmantes coinciden en reclamar “la reapropiación pública y popular y redistribución real de la riqueza”; para ello debe comenzarse ya suspendiendo “las entregas multimillonarias de los recursos del pueblo a Repsol, el no pago de la deuda externa ilegítima y fraudulenta, la no entrega de tierras a empresas extranjeras y a todo el capital transnacional extractivo, financiero y usurario”. Confluyen en la defensa del federalismo al exigir “la devolución de recursos y poderes a las provincias” y que se avance con “un control antimonopólico real y fuerte de precios y de especulación económica”. Los cientos de trabajadores movilizados se unieron para seguir protagonizando “la lucha del pueblo trabajador organizado y consciente por otra democracia, por una democracia popular, protagónica, directa y sustancial, con trabajo digno, bienestar, autonomía, educación, cultura, salud, justicia, derechos y sustentabilidad real”.
Publicado por Río Bravo el 22 de diciembre de 2013.





