En la siesta del lunes 17 de junio, un camión cargado de tareferos provenientes de Villa Bonita, Misiones, cayó a la banquina cerca de Aristóbulo del Valle. Murieron ocho obreros rurales, entre ellos, un niño de 14 años y otro de 17. Fue una masacre. Si el estado provincial y el estado nacional ejercieran la función que les corresponde, controlando las condiciones laborales, de transporte, el blanqueo y el precio que se les paga por kilo verde, hoy los seis mayores estarían cosechando yerba en su pueblo y los dos niños, en la escuela. De eso y otras cosas más sobre la vida y la lucha de los tareferos, nos habla Charly Mazacote, dirigente de la Corriente Clasista y Combativa de Misiones.
Alejarse del pueblo por 10 centavos más
El dirigente clasista Charly Mazacote recibió a Río Bravo en su casa de Oberá. Primero nos relató que “estos compañeros tareferos eran de Villa Bonita. Se trata de 24 compañeros que viajaban en un camión en malas condiciones”. Aclara que “la mayoría de los camiones en la provincia están en malas condiciones, no pasan la revisación técnica, desvían los caminos y los controles”. Responsabiliza principalmente al estado y explica que “no hay control por parte del estado, sobre todo de la policía del trabajo, o sea del Ministerio de Trabajo de la provincia. Tanto por parte del gobierno de la provincia, como del gobierno nacional, no hay una política que controle eso; se deja pasar los camiones”.
Sobre los motivos por los cuales estos trabajadores fueron a cosechar a yerbales que quedan tan lejos de su pueblo, explicò que “fueron porque les ofrecían 10 centavos más por kilo de hoja verde cosechado. En vez de darles 350 en negro, que es lo que pagan en la zona centro de la provincia, el contratista que hacía este servicio en ese yerbal que está en Aristóbulo del Valle, de unas 200 hectáreas, les ofreció 450 pesos por los mil kilos de hoja verde cosechada”. Nuestro entrevistado protesta ante la situación que obliga a que “estos compañeros, por ganar 100 pesos más por los mil kilos, calculando que hacen unos 350 o 400 kilos por día, con eso podrían llegar a 150, 180 o 200 pesos, depende de las características de la persona; si es más joven, si es más ducho y tiene más experiencia en los cortes y eso. Con ese ofrecimiento, estos compañeros fueron y lamentablemente perdieron la vida”.
Recordó que tanto la CCC de Misiones, como las organizaciones de base de los tareferos, “hace años que venimos denunciando la falta de controles, reclamando un transporte más seguro para todos estos compañeros que son 17 mil tareferos que van de un lado a otro haciendo esta tarea”.
Un gobierno al servicio de los grandes molineros
Una de las críticas va dirigida a “la falta de política de blanqueo” y apunta que “más del ochenta por ciento de los compañeros está en negro”. Explica que muchos tareferos, aún pudiendo ser blanqueados, en las condiciones actuales se ven obligados a continuar trabajando en negro y precisa que se debe entre otras cosas a “la necesidad de mantener la Asignación Universal y a que no hay un rápido enganche, porque terminada la zafra tardan dos meses si se blanquean en recibir la Asignación, entonces ellos prefieren estar en negro, con lo cual trae este tipo de consecuencias”. Protesta porque “la patronal y el estado, tanto provincial como nacional, no hacen nada para que esto cambie; entonces, tenemos un trabajo semiesclavo. Los compañeros son trasladados como animales y esta es la consecuencia de una política que descuida totalmente al sector agrario”. Charly Mazacote sostiene que “no se trata de que el estado desconozca esta situación. Al contrario, es parte de su política de solventar a las grandes empresas yerbateras, cuidarle los negocios a las grandes yerbateras, que en muchos casos le han bonificado algunas campañas y brindado ayudas económicas”. Y asegura que “cuando el estado no controla las condiciones en que viajan los tareferos; cuando no controla las condiciones laborales, está beneficiando a los grandes molineros. Ellos son los grandes beneficiados de esta política yerbatera”.
El entrevistado saca punta al lápiz y muestra algunos números. Denuncian que “el estado provincial y el estado nacional, entre impuestos, IVA, Ingresos Brutos y otros impuestos, se llevan el 25% de lo que cuesta un paquete de yerba en el estante del supermercado”. Nos recuerda que “todos nosotros, incluidos tareferos y pequeños productores de yerba estamos pagando entre 25 y 30 pesos por el kilo de yerba, según la marca”. Los datos evidencian “el grado de explotación a que son llevados los peones rurales de la provincia, que son los tareferos, pagan 25 pesos y no reciben más que 1 peso por esos tres kilos verdes que ellos están produciendo para que salga 1 kilo seco, o sea un paquete de yerba”. Los productores directos son, una vez más, el último orejón del tarro: “Entre tarefero y productor, no ganan más de cinco pesos por cada paquete. Por lo tanto, el mayor porcentaje lo sacan los 4 o 5 grandes molinos de la provincia, como Molinos Río de la Plata, que están en Córdoba; Rosamonte; Llorente; Las Marías, que está radicada en Virasoro; todos estos molinos, aunque no estén en Misiones, acopian gran parte de la cosecha de yerba de la provincia de Misiones”.
Trabajo semiesclavo
De los 17 mil tareferos que hay en Misiones, “el 80 por ciento de ellos no está registrado y trabaja en condiciones infrahumanas”. Bajo esas condiciones, muchas familias se ven obligadas a trabajar junto con sus hijos. El dirigente de la CCC expone que los tareferos, “en promedio están haciendo 150 0 180 pesos por día en negro. Generalmente, lo que se opta en la familia de tareferos es que cuando hay hombre en la casa, el hombre va a trabajar en negro y la mujer recibe la Asignación Universal por Hijo. Más difícil es en los casos de los compañeros que no tienen ese ingreso de la Asignación Universal; en esos casos no alcanza para resolver la economía de la casa y los chicos más grandes van y ayudan a que haya más kilos y el ingreso sea un poco mayor. A estos niños se los llama guainos o guainas y van y hace el trabajo de tarefero junto a sus padres para ayudar a las familias”. Los guainos, “desde chiquitos aprenden el oficio, que es un trabajo calificado pero no es reconocido, por lo tanto está denigrado, subestimado y subvaluado el precio que se les paga. No son reconocidos desde el punto de vista sindical, no hay destinado a ellos ningún trabajo sindical de parte de los que dirigen el principal gremio del sector”, afirma, refiriéndose a la Uatre.
Tampoco se cumple con “el nuevo precio, según las nuevas disposiciones de la CAR 9, (se trata de la Comisión Asesora Regional N° 9, que comprende la Provincia de Misiones y la parte yerbatera de los Departamentos de Ituzaingó y Santo Tomé en Corrientes, aclaración de RB) acordadas por representantes de la patronal y de los trabajadores rurales, en este caso la Uatre, y el estado, a través del Ministerio de Trabajo, fijó un precio de 528 para el corte y quiebre a partir del 1 de julio”. Esta reglamentación “está rigiendo ahora, pero en el mejor de los casos están pagando 450. La mayoría paga 40 centavos, o sea 400 pesos la tonelada. O sea que eso no se respeta. Y en el caso de ese blanqueo de un 15 a 20 por ciento de los 17 mil tareferos, lo hacen resignando salario”. Mazacote describe la situación como una imposición de la patronal que dice al obrero: “Yo te blanqueo, pero del total que cosechás me tenés que dar tanto para que yo pueda blanquearte”. Asegura que se trata de “un mecanismo arbitrario que no es controlado por el estado, el aporte sale del sudor del trabajador y no se respeta la escala salarial que está fijada”.
La misma responsabilidad le cabe al gobierno nacional, dado que “el Ministerio del Agro de la Nación no fijó todavía el precio que hace un mes y medio salió del Instituto Nacional de la Yerba Mate que era de 2,80 el kilo verde. Eso ayuda a la explotación de los pequeños productores y principalmente de los tareferos. Según la Ley, no habiendo unanimidad va a laudo y se tiene que definir el precio. El estado nacional brilla por su ausencia y no respeta ni siquiera eso”.
Anticipa que “otro gran problema que van a tener este año en el trabajo es en la Interzafra”. La cosecha de yerba “genera trabajo desde abril hasta septiembre. Inclusive termina antes, a mediados de septiembre y la gente queda todo ese tiempo sin recibir ningún ingreso. Tampoco hay una política que resuelva esta situación”. Tal como se implementa, la Interzafra “tiene una modalidad muy restrictiva porque te piden, primero un recibo de sueldo mayor a 600 pesos, que indican que es para mejorar la calidad de vida y que exijan a la patronal que cumplan y asienten en los recibos lo que cosechan los compañeros. Pero al no estar controlado por parte del estado, estos compañeros y agregando que son compañeros semianalfabetos y analfabetos en la mayoría de los casos, no pueden interpretar sus recibos de sueldo”. El representante de la CCC misionera relata que “nos encontramos con muchos problemas, como casos de compañeros que no leían y pensaban que cobraban mucho más que 600 pesos y no era así. Esos compañeros quedaron afuera, les pedían dos recibos mayores de 600 pesos y no más de 9; porque si tenía más de 9 recibos, lo consideran efectivo no temporario, o sea de planta permanente, que tiene un trabajo estable durante todo el año. La interzafra está asignada sólo para los temporarios. Y con 600 pesos una familia de tareferos numerosa no puede, y con 800, tampoco”.
Interzafra para los 17 mil tareferos
La Corriente Clasista Combativa no se queda en la descripción de la situación. También tienen elaborada una propuesta factible de implementar. Nuestro entrevistado dice que “en esos seis meses que los tareferos no tienen trabajo se podría implementar un subsidio interzafra que involucre no sólo a los blanqueados, como está establecido por el Ministerio de Trabajo de la Nación, que en la provincia no llega al 15%, llega casi al 10%, de 17 mil tareferos. Hubo 1714 tareferos que cobraron seiscientos pesos dos meses y los otros dos meses cobraron 800 pesos”. Desde la CCC misionera y organizaciones de base como Tareferos en Lucha, “estamos pidiendo que el interzafra sea de dos mil pesos. Con unos 50 o 60 millones de pesos que se vuelquen a subsidiar incluyendo a los compañeros en negro, se podría resolver el puchero diario de esos compañeros, no te digo otra cosa pero el puchero estaría resuelto”.
El aumento y extensión del Interzafra a todos los tareferos, deben complementarse con otras medidas; por eso, “con los compañeros planteamos que se dignifique al trabajo, que se pueda blanquear aplicando la Ley de Corresponsabilidad Gremial, que está aprobada, pero que no se aplica. Esta también es una reivindicación de la lucha, la Ley de Corresponsabilidad Gremial podría mantener en blanco a todos estos compañeros”. Además, el estado debe garantizar “la compatibilidad con el Subsidio Interzafra y que en estas condiciones en que la mayoría está en negro, lo hagan compatible con el Universal y que todos lo puedan cobrar, no sólo los blanqueados”.
La lucha es el camino
Charly Mazacote asevera que para las conquistas que faltan, “la única manera es la lucha. La experiencia nos indica que cuando los compañeros se organizaron y salieron a luchar; cuando armaron campamentos al costado de la ruta en distintos kilómetros, y unificaron el reclamo en base a las necesidades más urgentes, que será alimento, será trabajo, será distinto tipo de asistencia como algún subsidio, han conseguido algunas cosas”.
Sin embargo, como es práctica común del kirchnerismo, “a través del gobierno provincial y algunas agrupaciones que tienen línea directa con el gobierno nacional, o que han pasado a militar en ese entorno de los Kirchner, intentan frenar las luchas o sembrar divisiones. Aparecen agrupaciones cooptadas que desconocen la responsabilidad del gobierno nacional y golpean sólo al provincial, junto con el kirchnerismo”. También existen “otras agrupaciones, que no son masivas, sino más bien sellos, que lo único que hacen es cuando hay una lucha importante, responden a favor del gobierno; diciendo que el gobierno hace las cosas bien y que no acuerdan con la metodología de la lucha”.
Aunque algunas de esas organizaciones “acuerdan en el diagnóstico y en lo que las organizaciones solicitan, no acuerdan con la forma de lucha”. Por lo tanto, nuestro entrevistado considera “que el camino que proponen esas agrupaciones es un camino de derrota, un camino de claudicación; un camino que no va a resolver los grandes problemas de la masa trabajadora”. Avizora que, “por lo tanto, la lucha va a continuar; pero eso retrasa la lucha; esos acuerdos, esas conciliaciones, o esos favores que esas organizaciones hacen al gobierno, entregando microcréditos o algún subsidio que no va a parar a las manos de los trabajadores que trabajan en la yerba, que sufren la explotación de sol a sol. Esas prácticas son una forma que el gobierno tiene de retrasar las luchas”. Pero con la práctica, el de la conciliación “es un camino que se va superando, en cuanto la masa controla a sus dirigentes y lo cala en la esencia de que ellos han tomado otro rumbo. Cuando sucede eso es más fácil para el conjunto de los compañeros elegir nuevos dirigentes, que acompañen; donde haya una discusión democrática y los mandatos del grupo sea respetado”.
Charly Mazacote repasa: “Son dos caminos que tenemos junto a estas agrupaciones; uno es el camino de la lucha, que es la experiencia que tienen los compañeros, que han conseguido pequeñas reivindicaciones, e incluso se ha sacado la nueva Ley de Trabajo Agrario que tiene cuestiones muy importantes para el sector rural, que si no hay lucha eso no se va a respetar en ningún lado. Sólo con la lucha ellos han encontrado una salida y encontrado un lado positivo. Si bien no es grande, empezaron a organizarse y a darse cuenta que si se juntan y se unen son poderosos y empiezan a asustar al estado, a la oligarquía yerbatera y a los grandes terratenientes de la provincia. Y ese es el miedo del estado”.
Publicado por Río Bravo 26 de julio de 2013.





