En medio de protestas de los mapuches en Neuquén y tras manifestaciones en la torre de YPF en Puerto Madero y múltiples críticas por parte de la oposición, el gobierno anunció con alborozo la entrega de YPF a manos tan idóneas como las que contaminaron la Amazonia y han cometido toda clase de atropellos y tropelías en todo el mundo y porqué no, en la Argentina. Se trata de Chevron, sucesora de la Standard Oil, que supo ser la petrolera más grande del mundo.
Ayer, la petrolera reestatizada informó que firmó el acuerdo con la estadounidense Chevron para desarrollar la producción de hidrocarburos no convencionales en Neuquén.
Los número uno de YPF, Miguel Galuccio, y de Chevron a nivel mundial, John S. Watson (que está en Buenos Aires) se lo comunicaron a Cristina Kirchner, informó la firma argentina en un comunicado. También estuvo Ali Moshiri, número uno de la firma norteamericana para América Latina y el negociador del acuerdo por Chevron.
Según informaron, el acuerdo implica un desembolso inicial de 1.240 millones de dólares, que permitirá el desarrollo de la primera fase en una zona de 20 kilómetros cuadrados de una nueva área denominada General Enrique Mosconi, ubicada en Loma La Lata Norte y Loma Campana. Este primer piloto incluye la perforación de más de 100 pozos.
Si se le suma lo ya desembolsado por YPF, este nuevo aporte suma una inversión total de 1.500 millones de dólares en el piloto, donde ya hay 15 equipos de perforación y se extraen más de 10 mil barriles equivalentes de petróleo diarios, agregó la petrolera.
YPF aclaró que “una vez otorgada la concesión por parte de la provincia de Neuquén”, Chevron desembolsará los primeros 300 millones de dólares. Después del programa piloto, ambas podrían “continuar con el desarrollo total del Cluster Enrique Mosconi”.
La superficie total de Vaca Muerta es de alrededor de 30.000 km2, de los cuales YPF tiene una participación neta equivalente a 12.000 km2. Según se encargó de explicar YPF, “el piloto desarrolla en la primera etapa, y con la inversión comprometida, un área de alrededor de 20 km2, de un total de 395 km2 del área afectada al proyecto para la que se solicitará la concesión”.
En una segunda etapa, el desarrollo total del área requerirá la perforación de más de 1.500 pozos adicionales para alcanzar, en 2017, una producción de 50.000 barriles de petróleo y 3 millones de metros cúbicos de gas natural asociado por día, convirtiéndolo en el principal activo productivo de YPF y, potencialmente, de la Argentina.
Alineado con el discurso oficial, Moshiri dijo, a través del comunicado que difundió YPF: “Chevron está comprometida en ayudar a la Argentina a volver al autoabastecimiento energético. El éxito de YPF beneficiará a todo el sector”. ¡Qué buenos que son!
YPF es la empresa petrolera argentina que dejó ya, para convertirse en un apéndice que no duele de la sucesora de la Standard Oil, que supo ser la petrolera más grande del mundo.
En pocas palabras
El gobierno nacional entregó la soberanía energética a capitales estadounidenses a través de la firma de un acuerdo leonino con Chevron, que terminará agravando el escenario de desabastecimiento de hidrocarburos y produciendo la contaminación del suelo a niveles sin precedentes.
Así se selló definitivamente el oscuro acuerdo con la multinacional, que fue manejado herméticamente por las autoridades nacionales, a tal punto que no se conocen públicamente la mayoría de los términos del contrato.
El lunes, un día antes de la firma del convenio, el Poder Ejecutivo publicó un decreto que establece permisos a la empresa para exportar petróleo sin abonar retenciones, y otros beneficios impositivos similares a los que tienen las mineras que operan en el país. En síntesis, autorizó el peor saqueo.
Un poco de historia
En este punto Cristina es peronista: cuando se le había acabado la prosperidad de posguerra, Perón negoció un contrato con Chevron, que se llamaba entonces Standard Oil, para aumentar la producción de YPF. Ahora Galuccio hará lo mismo o deberá dejar YPF sin gloria pero con pena y quizá con alarido.
Debemos creer al hombre fuerte de la economía argentina, el joven Axel Kiciloff, quien dijo con todo acierto que por ser Repsol multinacional, jamás protegería los intereses del productor y el automovilista argentino, objetivos que solo se puede proponer y alcanzar el Estado.
Vino Galuccio, vinieron las promesas, nos sentimos orgullosos y soberanos por un cuarto de hora. Lo que pasó fue que aumentaron las importaciones y la sangría de divisas que una de las causas del cepo el dólar, inexistente según el “relato” oficial.
Foto: Telam - Un apretón de manos que sella la entrega hidrocarburífera del país a manos americanas.
Publicado por AIM – IECO y reproducido por Río Bravo el 17 de julio de 2013.





