FAMILIAS DE ABRIGO 955x100

Miércoles, 01 Mayo 2013 18:30

Máxima color cielo y Shell color infierno

Escrito por Fortunato Calderón*

Hasta en la carroza “real” nos recuerdan los “piratas” su larga tradición esclavista e imperialista. Mientras la televisión argentina seguía embobada la ceremonia monárquica, Calderón nos cuenta qué es lo que esconde este desfile de sonrisas anaranjadas.

 

La televisión argentina seguía embobada el martes pasado el desfile de los monarcas europeos en Amsterdam, durante la coronación del rey Guillermo de Orange y de la consorte Máxima Zorraguieta, y de paso mostraba imágenes bucólicas de la reina Beatriz, antes de abdicar a favor de su hijo, recorriendo en bicicleta las calles de la ciudad.

El relato de la ceremonia de coronación de Guillermo y Máxima se parecía más a un desfile de modas que a un acto protocolar de una monarquía que ya no gobierna sino que está para espectáculos de esta índole, pero que mantiene sólidos intereses empresariales a diferencia de la nobleza de antaño, que consideraba indigno mezclarse en cuestiones propias de burgueses.

La reina Beatriz, “querida madre”, como se refirió a ella Guillermo en su discurso, tiene buena parte de la empresa petrolera angloholandesa Shell, que lejos de ser bucólica como su pedaleo maternal (no por falta de petróleo), es una empresa asesina que se avino tras nueve años de haber propiciado una matanza en el delta del Niger, en Nigeria, a pagar a los deudos de las víctimas 15 millones de dólares para evitar el juicio.

Máxima podría interceder ante la Shell, ahora que tiene parte en la empresa además de una fortuna formidable gracias a su casamiento, para evitar que sus actividades depredadoras se apliquen en el Artico, que se propone perforar para buscar petróleo.

Máxima ya no es argentina, ella misma lo dijo. Entrevistada en Buenos Aires, donde vino a ver a su familia que no asistió a la coronación por los antecedentes de su padre en el gobierno de Videla, cuando una cronista desaprensiva se dirigió a ella como argentina, dijo que era holandesa de corazón, de mente, de sangre y de todo lo demás. De argentina, ni la sombra de un pelo.

Cuando Urquiza quiso enviar tropas entrerrianas a la guerra del Paraguay, López Jordán se negó: “Es como si me pidiera que me haga brasileño”. Para él eso era imposible, además de ser una traición inaudita.

El tiempo ha pasado, y los argentinos de ahora son diferentes. Máxima dice haber renunciado hasta al recuerdo de ser argentina. Pero hay quien no cree todavía que la memoria le falle hasta tal grado sin una fuerte voluntad que la borre y le pide que interceda ante la Shell, que es una empresa petrolera propiedad en parte de la casa real holandesa, para que termine las depredaciones que lleva adelante en todo el mundo, también en la Argentina. Es una de las empresas que tienen en mira a las Malvinas, que algunos argentinos empiezan a llamar “Falkland Islands” y que por la férrea lógica de los negocios podrían ser explotadas por una empresa angloholandesa propiedad de una argentina coronada y renegada.

Después de nueve años pleiteando ante la justicia norteamericana, los familiares de seis luchadores de los pueblos del Delta del Níger, asesinados por la Junta Militar nigeriana a instancias de la Shell, han conseguido una indemnización del 15 millones y medio de dólares.

Todo un reconocimiento por parte de la petrolera de su implicación en la farsa de juicio contra Saro-Wiwa y sus cinco compañeros y su posterior asesinato legal.

Las actividades de la Shell en el delta del Níger dejaron en la ruina a gentes que tenían sus medios de vida en la agricultura y la pesca, que no pudieron continuar debido a los derrames tóxicos y a la contaminación del agua y la tierra provenientes de los pozos petroleros.

Saro-Wiwa, un dirigente de los afectados, encabezó una lucha por sus tierras y su derecho; pero la Shell, junto con la Exxon y la Texaco (ambas con acciones de Rockefeller) organizaron grupos paramilitares para aterrorizar a los que osaban interferir en sus negocios.

El gobierno nigeriano, corrompido por las dávidas de las multinaciones, puso el ejército a disposición de la seguridad de la Shell, y planificaron redadas y detenciones. Saro-Wiwa y otros cinco dirigentes de la rebelión fueron ahorcados tras una farsa judicial, acusados de complot y traición.

Pero entonces apareció una organización armada guerrillera en los pueblos del delta del Niger que no permite continuar con la explotación petrolera y ha llevado a la Shell a disponer de un ejército con tanques y helicópteros para proteger sus intatalaciones.

Los familiares de los seis ejecutados por la justicia presentaron en tribunales norteamericanos pruebas del financiamiento de la Shell del grupo de soldados que reprimió las protestas de las comunidades indígenas del delta del Níger.

Los abogados de la empresa de la corona de Holanda retrasaron el juicio para llegar a un acuerdo y finalmente lograron pagar una pequeña parte de lo que hubiera sido el caso de perder el juicio, que es lo que veían venir.

El hijo de Saro - Wiwa tuvo suerte porque el tribunal neoyorquino aceptó el caso fundado en una ley del siglo XVIII para juzgar piratas.

Los 15 millones de dólares que pagó petrolera holandesa son una cifra aproximada al alquilar anual de un carguero para exportar crudo desde Nigeria, de donde obtiene el 10% de toda su producción mundial.

Para la corona holandesa en cosa juzgada y ahora se aprestan a perforar el Artico y a actuar en las Malvinas, pero en adelante es posible perseguir sus actividades delictivas en cualquier parte del mundo, mientras hay quienes esperan que la juvenil, simpática, latina y refrescante Máxima haga algo para detener el crimen.

No es fácil suponer que la ex argentina y actual holandesa de todo corazón haga nada a ese respecto, porque los intereses son la parte más profunda que conoce y envuelve en simpatía superficial y propagandística.

Todo mientras se los muestra de azul y se explican las razones de tan exquisito refinamiento para vestirse, tan estudiada majestad para caminar, tanto alborozo popular por los reyes, fogoneado por incesantes libaciones de cerveza fuerte que llevarían a los borrachos en su intoxicación a aplaudir cualquier cosa que se les ponga por delante.

Publicado por Aimdigital y reproducido por Río Bravo el 1 de mayo de 2013.

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