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Domingo, 06 Enero 2013 17:06

El peso de las palabras y la vida

Escrito por Silvina Suárez

Ausencias. Víctimas. Desaparecidos. Muertes. Ajuste. Estas palabras hacen ruido. Suenan e incomodan. No riman, sin embargo tienen significante en común.Son palabras que cuestionan, tanto como: Emiliano Sánchez (17), Carina Paz (36), Silvina Bernachea (36), Luciano Carrizo (22).

 

Quédese tranquilo lector si no los conoce; yo tampoco. Lo pero es que ya no los vamos a conocer porque los asesinaron. Murieron.
Emiliano Sanchez, Carina Paz, Silvia Bernachea y Luciano Carrizo, jóvenes rosarinos que fueron asesinados en los saqueo de Rosario del 21/12/12. Algunos decían, algunos, que ese día el mundo terminaría; sin duda eso se cumplió para esta gente.

¿Se los podrá nombrar de corrido en algún espacio militante? ¿Se los recordará con un PRESENTE, a coro? ¿Sonarán sus nombres en las bocas de la Justicia? ¿Será la militancia rentada quien los recuerde?  ¿Habrá para ellos marchas? Lo veo difícil, a la luz de un relato hegemónico que plantea los saqueos como Robo Organizado…

¿Qué robo no es organizado? Sí sabrán de esto los funcionarios políticos, democráticamente votados algunos de ellos, probos representantes del pueblo, tales como José L. Manzano, Jorge “Coqui” Capitanich, Abelardo y Carlos Pacayut, Domingo D. Rossi, Oscar “Pacha” Mori y Liliana Morand de Castoldi, Mario A. Yedro,  Alderette. María Julia Alzogaray, Felisa Miceli y otros, sólo por nombrar los que ahora se me vienen a la mente…

Es llamativa la declaración de la ex ministra de economía de Kichner: "Yo no llegué con una estructura de poder (al Palacio de Hacienda), como la tuvieron otros ministros, y lo estoy pagando"; o bien Para la Justicia, “algunos tienen coronita y otros ni siquiera son escuchados”. ¿A qué estructura de poder se refiere?  ¿Quiénes son los ministros que tienen coronita para la justicia? ¿A. Boudou? ¿Ricardo Jaime?
En fin, este no es el caso a tratar ahora.

Ante asesinatos como los de Silvia B., Luciano C., Carina P. y Emiliano S.; resucita el vació  de responsabilidades y surge como útil alternativa la excusa de “… la ausencia del Estado”. Y hay quienes pensarán que esa fue la causa, o al menos una de ellas. Sin embargo, como la cuestión radica en el uso de las palabras, podemos llamarlo: “la presencia corrupta del Estado”, tal cómo lo dice el periodista y escritor Carlos Del Frade.

Si existe la posibilidad de que el relato acomode las situaciones para el lado que lo favorece al gobierno y al poder, a saber: (A) al pago de deuda (ilícita, viciada) externa lo llaman: desendeudamiento; (B) a la inflación le dicen corrimiento o deslizamiento de precios; por qué no podemos usar la frase del periodista rosarino. Presencia corrupta del Estado.

Sin duda el gobierno posee el Relato y el Poder y hace uso de los mismos.
- Poder para permitir que la gente esté armada indiscriminadamente
- Poder para la transa.
- Poder para movilizar y comercializar estupefacientes.
- Poder para traficar drogas, haciendo de los vendedores sus propios consumidos.
- Poder para el negocio de la prostitución y la trata de personas.

Además: Poder para avalar estos asesinatos de pobres contra pobres.
Curiosamente, una característica que une, afianza el modelo Kirchnermenemista o menemkirchnerista. Úselo como quiera, sopórtelo cómo pueda.
Cerca, Rosario siempre estuvo cerca

Verdad de Perogrullo es que estos asesinatos quedarán impunes.
A propósito de asesinatos que vamos sumando a nuestra juventud, en democracia, estamos a un año de los crímenes de Villa Moreno. Eran Jeremías Transante (17), Claudio Suárez (19)  y Adrián Rodríguez (22) : tres adolescentes rosarinos, militantes del movimiento “26 de junio” / “Darío Santillán” que no alcanzaron a saber nada del 2012 porque habían pasado unas horas del 1 de enero cuando fueron casi fusilados por un vehículo con gente armada que paso por la canchita dónde estaban jugando al fútbol y los dejo allí tirados.
Apenas sucedido estos hechos los medios hablaron de: “…muertes por error…”. Y aquí cabe la pregunta que hasta nos causa gracia por lo ridícula, aunque lo verdaderamente ridículo es la frase de qué origina la misma: ¿acaso es un acierto asesinar?

A pocas horas también se hablo de un encuentro de bandas, de ajuste de cuentas en tren arcos, en ambos casos con la anuencia de la policía. Esto no deja de ser una suerte para estos últimos, porque de esta manera ni siquiera tienen que desenfundar el arma. Basta con liberar la zona y… se matan entre ellos. Así de simple.

Ese es su razonamiento. ¿Ese es nuestro razonamiento? ¿Esa es nuestra lógica de sociedad? ¿Estamos naturalizando el asesinato? No. Sin embargo el silencio, será la bala que nosotros como sociedad le estaremos disparando a cada momento si no hacemos algo distinto.

Apenas doscientos y pico de kilómetros nos separan de Rosario, de esas desgracias (enero y diciembre 2012). Espero que sea algo más que distancia geográfica lo que nos separe de esos crímenes.

Publicado en Río Bravo, el 6 de enero de 2013.

 

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