El denominado Mega Proyecto Turístico, que implica la construcción de un Casino en el Mercado 3 de Febrero, tiene un ovillo más largo de lo que se ve superficialmente. El lavado de dinero, la droga y la trata de personas están en la mira de diversos sectores.
Hagamos un breve repaso. En el mes de noviembre del año 2009, mientras algunos de los barrios más humildes de la ciudad estaban inundados, toda la plana mayor del oficialismo (Urribarri-Lauritto-Bisogni y todo su gabinete), presentaron con bombos y platillos el Mega Proyecto Turístico. El negociado consiste en la construcción de una Nueva Terminal, un Hotel en el edificio de la actual Terminal, y un Casino en el Mercado 3 de Febrero. En su momento, el aporte de algunos ciudadanos comprometidos con la defensa del patrimonio, demostró que la terminal actual costaba mucho más de lo que decía el municipio. Luego, se puso los ojos en el valor incalculable del Mercado, y en el negocio que representan los tragamonedas, que afectan particularmente a los sectores más humildes.
El beneficiario principal era el devenido empresario Miguel Marizza. Se trata de un ex funcionario menemista y bustista, cómplice de la privatización de Epeer, procesado por su accionar bajo el ala del ministro Dromi, entre otros laureles. Sin embargo, algunos elementos que han aportado ambientalistas, la Multisectorial Uruguayense, estatales y sectores de la iglesia, permiten suponer que el asunto va un poco más allá de lo que hasta aquí se ha dicho.
La privatización del juego
En la nota “
Privatización del juego; un negocio redondo”, publicada por Río Bravo en febrero de este año, queda claro por qué fue tan importante esa ley. Con los mismos argumentos del déficit que utilizó el menemismo, se impuso lo que fogoneaba Silvio Vivas desde el IAFAS, quien tiene fuertes vínculos con Cristóbal López, el testaferro kirchnerista que maneja el juego en casi todo el país. No hace falta aclarar que la relación de Marizza con Vivas es excelente, al igual que con Urribarri. La privatización del juego permite, como oportunamente han destacado (entre otros) el Obispo de Gualeguaychú Monseñor Lozano y los dirigentes de ATE, el lavado de dinero del narcotráfico. Así queda claro por qué Cristóbal López declara que gana un millón de pesos diarios en el Hipódromo, cuando los especialistas destacan que la ganancia es de trescientos mil pesos limpios.
Narcotráfico y kirchnerismo
Sobre los vínculos del gobierno nacional con el tráfico de drogas, se pueden destacar tres elementos, entre tantos. En primer lugar, entre los principales financistas de la campaña de Cristina estaban los capos de la efedrina, por las gestiones de Héctor Capaccioli. Otro de los puntos clave es que la aerolínea Southern Winds tuvo como único objetivo traficar drogas a España, y eso quedó demostrado en la práctica. Finalmente, la oposición férrea de Aníbal Fernández a la radarización del espacio aéreo, que fue incluida en su profanación a Jauretche como una de sus zonceras.
La yapa
Sin embargo, nuestra provincia, tierra de oportunidades, permite lavar dinero de otros negocios. La presencia de numerosos prostíbulos sobre la ruta 14, entre otros lugares, colaboran con el rótulo que ostenta Entre Ríos como zona de tráfico, ablande y trata de personas. No son pocas las denuncias que pesan sobre el propio Aníbal Fernández (inclusive de fuentes muy confiables en la región), como amo y señor de la trata en el país, a través de las fuerzas de seguridad sobre las que todavía tiene una fuerte influencia. El reciente decreto referido al rubro 59, esconde el verdadero problema, y trata de recuperarse del mamarracho de ley que diferenciaba a las víctimas por edad, sugiriendo un acuerdo tácito con las esclavas mayores de dieciocho años. En nuestra ciudad, pese a las numerosas denuncias, se siguen habilitando mediante eufemismos como “casas de tolerancia” o “whiskerías”. El único jefe de policía que hizo un poco de ruido sobre el tema, fue sacado de circulación rápidamente.
Perspectivas a futuro
Entre los candidatos a intendente de Concepción del Uruguay, el único que se ha pronunciado públicamente a favor de continuar con los negociados es el oficialista Carlos Schepens. En los volantes que reparten los explotados miembros de las cooperativas sociales, aparece su foto con Cristina, Urribarri, Lauritto y Bisogni. Evidentemente, por lo que se ve a nivel nacional, los asuntos comerciales no tienen ideologías. Da igual si ponemos a un ex funcionario de la dictadura, un miembro de la Side asesina de Kosteki y Santillán o al propio Carlos Menem. El único requisito que salta a la vista, es seguir robando para la corona. Mientras no se desactiven estos mecanismos, seguiremos a merced de las prácticas con las que nos gobiernan desde hace rato. No es casual que las personas sean las mismas.
Publicado por
Río Bravo el 14 de julio de 2011.