Imprimir esta página

ESTAFAS VIRTUALES 955x100

Lunes, 14 Febrero 2011 14:10

“Todos los días se espera”

Escrito por José Amado

Por José Amado - Ayer se cumplieron nueve años de la desaparición, a los 19 años, de Elías Gorosito, a manos de policías de la comisaría quinta. En su casa de Bajada grande, la familia espera que este año se haga un nuevo juicio contra los tres policías acusados. Oídos sordos de las autoridades.

El 13 de febrero de 2002 el tiempo se detuvo para siempre para la familia Gorosito. Era de mañana cuando Ariel Zárate les trajo la misma noticia que siguen recibiendo hoy muchas madres: “La Policía de la comisaría quinta, en el móvil 97, lo levantó a Elías”.

 

Hasta allá fue Cristina para que le devuelvan al hijo, pero los agentes se hicieron los que no sabían nada y le dijeron que no estaba. Desde entonces, lo que hacen sus padres y ocho hermanos es esperar: “Sea como sea, pero queremos que aparezca”, es la consigna que repiten. Ninguna promesa más, justicia y que aparezca.

 

En la zona de Bajada Grande, la casa en la que viven los Gorosito denota el esfuerzo del trabajo en cada ladrillo, al lado de otras casas dentro de un barrio hecho al andar. Ayer parecía un domingo más, pero Cristina y Paola, madre y hermana de Elías, ya tenían sobre la mesa la remera con el nombre del chico desaparecido y de los policías a los que acusan de su desaparición, dispuestas a relatar, una vez más, la historia. Pasaron nueve años, pero el tiempo no afectó ni uno de los hechos en su memoria trabajada e intacta.

 

Esperanza vs. Resto del mundo

 

Esperanzas tenemos, más vale, hace nueve años pero tenemos esperanza”, dice Paola. “Este año va a haber fecha para un nuevo juicio -confían. Iba a salir para el año pasado pero no tiene prioridad el caso Gorosito para los jueces”.

 

En su momento el hecho se investigó y quedaron procesados los tres policías que estuvieron la madrugada en el móvil 97 de la quinta: el oficial Lisandro Luis María Rodríguez, y los cabos Diego Javier Salvador y Jesús Salvador López.

 

Un testimonio clave los mandaba presos: Ariel Zárate -conocido hoy como El Yegua- estaba con Elías y vio cómo lo subían al patrullero. Fue el último que lo vio y lo contó no sólo a los familiares del desaparecido sino también a la jueza de Instrucción.

 

Pero en el juicio oral en abril de 2004, Zárate estaba preso y sorpresivamente cambió de idea y negó todo lo que dijo antes. Los jueces creyeron la segunda versión y absolvieron a los policías acusados. “Por la primera declaración de Zárate van presos, pero él dice que lo maltrataban mucho, o se vendió”, reflexiona hoy Cristina.

 

Además hubo otro policía que se salvó de la volteada: Sergio Schneider, jefe de la comisaría quinta a cargo de los agentes de turno, quien dijo que no estaba esa mañana en la dependencia. “Schneider no entró al juicio porque supuestamente no estaba. Pero sí estaba, porque cuando llegamos ese día yo lo vi salir, estaba ahí en la comisaría quinta”, afirma Cristina.

 

Finalmente quedaron todos libres. Los familiares de Elías no se confían de nadie, y aseguran: “Ese caso fue vendido para la Policía”.

 

Nuevo juicio en 2011

 

Tras el fallo absolutorio, la querella interpuso un recurso de Casación, pero la Sala Penal del Superior Tribunal de Justicia confirmó la absolución. Pero cuando se produjo el debate aparece una testigo que habría visto quiénes habían levantado a Gorosito en la desaparición, pero no fue tenida en cuenta.

 

El caso fue a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, cuyos ministros ordenaron a los jueces entrerrianos hacer un nuevo juicio por truncar la posibilidad de descubrir la verdad con el testimonio de esta señora. De este modo, declaran la nulidad de todo lo actuado y emiten un fallo para que se haga de nuevo el juicio.

 

La representación jurídica de la familia está a cargo de los abogados Iván Varnengo, Jorge Leitner y Rubén Pagliotto. Este manifestó las expectativas para que este año se cumpla con lo ordenado por la Corte, y que la Sala II de la Cámara del Crimen -integrada ahora por Marcela Badano, Marcela Davite y Raúl Herzovich- convoque al juicio oral.

 

Esperamos después de tanto tiempo que se tiene que hacer este año, si no, no tiene sentido”, afirmó Pagliotto quien, como todos los querellantes que han pasado por la causa, tiene la convicción de que la historia es como se plantea en la acusación. Pero advirtió de las dificultades que aún implica “una causa pesada, porque está la Policía”: “La gente sigue con miedo de hablar, porque el Poder Judicial no le da a los testigos la mínima garantía de seguridad personal y física”.

 

Además, para Pagliotto no es un caso más, sino que “es una desaparición igual a las de la dictadura, con la diferencia de que se hizo en democracia. No ha habido de parte del Poder Judicial ni de los gobiernos interés en esclarecer un caso de desaparición forzada de personas”.

 

Sin respuestas

 

Mientras, en la casa de Bajada Grande los Gorosito esperan esa señal de vida de la Justicia, pero no se quedan quietos: cuando vino Cristina Fernández a inaugurar casas en Colonia Avellaneda, Paola la encaró sin vergüenza sabiendo que la vida de su hermano vale más que cualquier envestidura. Y lo cuenta: “Yo hace un año, en octubre, le entregué un petitorio firmado por mis viejos a la Presidenta, pero hasta hoy nada. Yo se lo di en mano, pidiendo que se haga algo por intermedio de ella, pero tampoco pasa nada. Nosotros no perdemos esperanzas, pero ya hace nueve años. Pasa el tiempo y duele, el día a día es difícil, es jodido”.

 

Cristina dice que todos los días se espera. Un llamado, un guiño de la Justicia, una condena, una noticia sobre algún posible paradero de Elías, todos los días esperan. “Mi viejo está remal -dice Paola, por Rudesindo Gorosito-. Él dice que se a va morir y mi hermano no va a estar, que no va a estar resuelto el caso. Ahora que están haciendo el rastrillaje de la gente desaparecida, si por casualidad llegan a encontrar los restos de mi hermano...”.

 

Cuando desaparecieron a Elías Gorosito hacía apenas un mes y medio que la Policía entrerriana se había llevado otras tres vidas jóvenes en Paraná: Eloisa Paniagua, Romina Iturain y José Daniel Rodríguez, en el marco de la represión de diciembre de 2001. Sólo un agente, Martínez, fue condenado por la muerte de Paniagua, y ya está libre.

 

También se pueden mencionar las desapariciones de Héctor Gómez y Martín Basualdo en 1994, recordados hoy más por sus seres queridos y algunos medios de comunicación que por las autoridades. Con el caso Gorosito, la Justicia tiene una oportunidad para dar un paso hacia su credibilidad de parte de los que esperan.

 

 

* Publicada en diario UNO de Paraná y en Río Bravo, el 14 de febrero de 2011.

 

845x117 Prueba