Una de las canciones más inolvidables que dejó la recientemente fallecida María Elena Walsh, es “El reino del revés”. En Concepción del Uruguay, donde “un ladrón es vigilante y otro es juez”, pasan cosas que por insólitas no dejan de causar mucha bronca e indignación. Ante todo, la falta de respuestas frente a las necesidades más básicas. Vuelven a escucharse promesas de Federik, seguramente bajo presión Laurittista o Bisognista/Scelzista, planteando que se abrirán las ofertas económicas del Plan Maestro de Agua. El verano pasado, en los siete días que conmovieron al pueblo uruguayense (por la falta de suministro en media ciudad), se aseguró que la obra comenzaba en el año que se fue. Y ahora agregaron la culpa del derroche. Es real la irresponsabilidad, pero brindarle agua a toda la ciudad, claramente, no es prioridad para los funcionarios de turno. Durante el 2010 se la pasaron hablando de apertura de sobres y trabas burocráticas. Pero los negociados salen como por un tubo, aunque estén “flojos de papeles”.
Siempre a contramano
Otro asunto de primera necesidad es el problema de los efluentes cloacales. Después de enfrentar aprietes, intentos de soborno, amenazas, indiferencia, mentiras y demás dilaciones, el Barrio San Vicente parece acercarse al comienzo del soñado entubado del Arroyo de las Ánimas. Tuvieron que reclamar de mil formas, por el derecho humano básico de vivir dignamente. Pero los funcionarios locales y provinciales no tienen las mismas prioridades. Cuando una empresa de capitales muy concentrados como 3 Arroyos, o un ladrón sin condena como Miguel Marizza necesitan un “favor”, la cosa se resuelve en cuestión de horas, como el Mega Proyecto Turístico o el desalojo en Santa Elena. Miles de personas expuestas a enfermedades de todo tipo, y una ciudad en una emergencia sanitaria implícita, deben esperar su turno.
Un espacio democrático
En medio de tantos frentes de lucha, diferentes actores sociales, organizaciones e individuos autoconvocados encontraron un espacio que los incluya. La Multisectorial Uruguayense se construyó para “enfrentar la corrupción, y luchar por la prioridad en las obras que resuelvan las necesidades de los uruguayenses”. Como todo espacio plural, enfrenta intentos de ruptura, y tiene la dinámica propia de los ámbitos donde se ensaya la democracia directa. Pero no vaciló en enfrentar la entrega de la Terminal, el Mercado, el Puente de los cien millones a la Isla del Puerto, los despidos, el Basural de Talita, la contaminación, la represión, etcétera. Organizó manifestaciones, abrazos simbólicos, y continúa planificando acciones tendientes a enfrentar la corrupción.
De pie y en marcha
Lo más importante, es que pese a las amenazas de los grupos de choque del oficialismo, continúa nutriéndose de los reclamos de los vecinos de los más diversos barrios de la ciudad, quienes dan a conocer sus necesidades, y eligen a la Multisectorial como una interlocutora válida, ante la indiferencia de los funcionarios de turno. El gran desafío es sobrevivir a los cimbronazos de este año electoral que ha comenzado, y seguir creciendo en su convocatoria. Faltan muchos vecinos independientes, organizaciones y partidos políticos, para que el espacio se fortalezca. Algunos intelectuales y representantes de la izquierda de bar, estallan en sus contradicciones porque Lauritto y Bisogni son los que ejercen el poder kirchnerista en la ciudad. Seguramente, también tendrán las puertas abiertas, aunque me temo que seguirán “guardando un silencio demasiado parecido a la estupidez”.
Publicado por Río Bravo, el 16 de enero de 2011.

