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Martes, 15 Abril 2014 06:10

¡Todo un palo!

Escrito por Paola Robles Duarte

Impresionante es la palabra clave, en todas sus acepciones, después de darle vueltas y vueltas, es la palabra que una vez más encuentro. Pasó el Indio, pasaron alrededor de 200 mil personas a lo largo y ancho de las calles de la ciudad y no me cabe dudas: Impresionante es la palabra que define múltiples situaciones ocurridas el fin de semana pasado en Gualeguaychú…

 

 

Me impresionó la concreción de una cantidad de factores que atraviesan al fenómeno cultural que representan Los Redonditos de Ricota y el Indio Solari, en particular, como aquel que miles y miles reconocen como el mayor exponente de eso que andamos con maravillosa nostalgia cuando cambiamos la radio y enganchamos “Un pac-man en el Savoy”, sin poder creer nuestra buena suerte.

Porque imaginate lo que es caminar Avenida Parque escuchando en cada esquina Mariposa Pontiac o Tarea Fina, o cualquier otra canción que cantan otros tantos al lado tuyo, pibes y no tan pibes, que le dieron a los Redondos muchas horas casette como vos. Eso te pasa o no te pasa, no hay mucha vuelta, es así de sencillo y de impresionante cuando te golpea en la cara, y ya estás al borde de entrar al recital, a una fiesta que te sumerge en un mar de recuerdos, significados y esperanzas que han sido para vos, como para muchos otros, las canciones de Los Redondos.

Pero mucho más que todo eso, me impresionaron otras tantas cosas que pasaron por acá y que nos pasaron a todos, fanáticos y no, durante la última semana.

Me impresionó que haya pibes que pueden dormir embarrados y muertos de frío durante días en una plaza, venir sin un mango a la ciudad a comer lo que puedan zafar, porque el Indio es su religión. Me impresionó que todo eso pase, frente a la notoria evidencia del uso político que se hizo de la presencia del Indio Solari en Gualeguaychú, por parte de Urribarri, Bahillo y el propio Solari en pleno recital. Y no por mencionar y saludar la lucha de las Madres, lo cual es muy loable, sino por tirar diferentes “tips democráticos” entre ellos referirse al “paro de la miseria sindical” cuando horas antes se había negado a pronunciar un breve “No a la contaminación, no a las papeleras” porque "ha sido una constante su determinación de que sus shows sean exclusivamente de índole artística". E inevitablemente me impresiona la limitada concepción del arte y política que tiene el Indio Solari, pese a sus canciones.

Sabemos que el Indio no es Los Redondos, sabemos muchas cosas, pero de todas maneras vamos a encontrarnos con lo que creemos que es parte de lo mejor de nosotros mismos, con la poesía, con la magia que fogonean exacerbando un muy pensado halo de misterio desde la productora del Indio con pura intención comercial; vamos a la esperanza de tener de nuevo y al menos por un rato, a los amigos y a esos pedazos de nosotros que a veces extrañamos.

Muchísimo, pero muchísimo me impresionó durante estos días la actitud de los dueños del progresitómetro local (que da la casualidad que en muchos casos andan en los andenes del kircherismo, con mucho más oportunismo que convicciones) poniéndolo a todo lo que da en las redes sociales, condenando de retrógrados a los vecinos que se quejan de que orinen en sus puertas y ventanales.

Me impresionó la condena moral porque “No es piola, no es progre y atenta contra la cultura”, que opinen aquellos para los que la presencia del Indio Solari y todos sus fanáticos en Gualeguaychú no es simpática. Ese desprecio por lo que pueden pensar o creer los otros, por más diferente que piensen de lo que yo misma pienso, me impresiona.

Disculpá viste, pero no está piola que orinen, defequen, dejen botellas y basura en general, preservativos usados, pongan el puesto ambulante que improvisaron para hacer algo de dinero que permita zafar el fin de semana, que te armen una parrilla con achuras y pongan la mesita plegable en tu puerta, que tengas que fumarte el olor a marihuana (que estás en todo tu derecho a que no te guste), entre otras excentricidades que, es justo destacar, no son sólo patrimonio de los pibes que están de “misa” hace una semana en el Parque Unzué; digo esto para no andar echando culpas porque es gratis. Si creés que las quejas que provienen de alguna de estas situaciones son exageraciones, rasgos de intolerancia, pura virulencia clasista, es porque nadie ha tenido la deferencia de hacerlo en la puerta de tu casa. Una manera justa, a modo de investigación de campo en cuanto a los diferentes tipos de reacciones humanas, sería dejar debajo de los comentarios superados en Facebook la dirección del domicilio para que un grupo de personas orinen o defequen tus “alegrías del hogar”. Metieron 200.000 tipos en medio de una ciudad de 90.000 habitantes, porque le pintó al gobernador, ¿y crees que sobre eso la gente no puede opinar?

Me impresionó, la terrible alevosía, de que llegue a la ciudad un grupete de multimillonarios con actitud rocanrolera y el Intendente les diga: “Metele que son pasteles, dale, te entregamos la ciudad durante un fin de semana, no controlamos nada, hace lo tuyo nomás, pone las vallas tranquilo, organizá vos el estacionamiento donde te quede más cómodo, las carpas que los muchachos las pongan donde le parezcan, les damos la costanera… total!, nosotros no la ocupamos los fines de semana…"

Me impresionó que haya colegas que sostengan que hay vecinos “chotos e individualistas” como si se tratara de una causa de solidaridad internacional la llegada del Indio a Gualeguaychú. Se “pomelizaron” mal muchachos, ojalá fueran tan sensibles con los reclamos de los trabajadores, tan tolerantes cuando Higiene Urbana para reclamando mejor salario.

Posta que me encantan Los Redondos, me emocionan, como para buscar el término más justo. Y es más, hasta la venida del Indio a la ciudad, eso de que el loco “es un careta, aguante Skay”, no era precisamente mi plegaria, para usar un término propicio en estos días en que todos hablamos como si viviéramos una eterna homilía. Pero ahora que el Indio pasó por Gualeguaychú, me permito cambiar algunas de mis opiniones…

Me impresionó, realmente que el argumento del Intendente Juan José Bahillo, haya sido: “No quise ser egoísta, por eso acepté la condición innegociable de la productora En Vivo Group S.A”, es decir no abonar la tasa municipal del 5 por ciento por la realización de un espectáculo público. ¿“Generoso”? ¿Es un chiste??? El Estado Municipal no es la empresa familiar del Intendente; él no puede ser “generoso” con lo ajeno, con lo que, a duras penas, administra. No fue tan generoso con los que montaron sus puestos ambulantes…

Tan importante era bancar a morir el acuerdo que en primera instancia estableció Sergio Urribarri con la productora que, detenerse a pensar si se violaba o no una normativa local que establece que el Intendente no tiene facultades para dar ese tipo de exenciones, le pareció un detalle. Después vendría el patetismo del oficialismo en el Honorable Concejo Deliberante el jueves y viernes pasado (El presidente del cuerpo legislativo local, Carlos Cavallier, organizó las sesiones como clases de Pilates para cumplirle a Bahillo la palabra empeñada) y realmente me impresionó ver a un puñado de pibes cantando no sé qué, como si apoyar que no se le cobrara la tasa municipal al Indio era apoyar al socialismo (Les faltaba cantar si Evita viviera sería ricotera). Pero no, se trataba nomás de que un multimillonario cobrara dos palos menos de los 57 que se iba a llevar (según los cálculos a esa fecha) sólo pensando en la venta de entradas y que esa plata quedara en la ciudad, como ocurre con las diferentes tasas municipales que cualquier hijo de vecino paga: Superlógico diría el propio Solari si tuviera dos dedos de frente.

Me impresionó que la Municipalidad haya puesto a disposición 200 agentes de tránsito, el Ministerio de Salud de la provincia haya movilizado cerca de 400 personas para garantizar los más de nueve puestos sanitarios, los baños químicos desplegados en distintos puntos de la ciudad, sin contar las máquinas que durante varios días trabajaron en el predio para que el Hipódromo “estuviera en buenas condiciones” (cuando los vecinos de la ruta 51 las reclaman desde hace años), los efectivos policiales, el gasto de recursos como por ejemplo el combustible, sin detenernos en el tiempo y el enorme esfuerzo de los trabajadores de otras áreas de la ciudad para el negocio redondito de la productora del Indio Solari; pero esto no me impresionaría tanto si no tuviera la certeza de que fue pago no sólo por los gualeguaychuenses sino también por los entrerrianos, quejosos y entusiastas, sin que el excéntrico millonario del rock and roll dejara peso por manotear. Hoy, cuando entrevistaba en la radio al doctor Hugo Gorla, director del Hospital, sobre el financiamiento del operativo sanitario del pasado fin de semana me decía: “Lo pagamos todos nosotros”. Nunca más cierto, todos nosotros, nos guste o no, hayamos tenido o no venta de choripanes y pebetes, pagamos la capa de barniz ricotero para la imagen del Freddy Krueger entrerriano.

La teoría del derrame no alcanzó a cubrir la expectativa de muchos puesteros, más de mil habilitados pagando un canon de 500 pesos. Super progresista y distributivo el cálculo del Intendente, que claro está es rapidísimo para sacar cuentas (para los privados): pagan la joda los potentados puesteros ambulantes…

Difícilmente nos enteremos, al menos en la Ciudad de los Poetas, cuánto dinero se destinó a esta movida, sobre todo considerando que los medios locales todavía no logramos que se publique el boletín oficial del mes de marzo… pero viste que el tema de la información pública y las ordenanzas municipales son un detalle por acá. Pero claro, dónde se vio a un rockero prolijo y, claro está, el Intendente está más rockero que nunca.

Me impresionó también que no hayamos lamentado una tragedia durante el recital, en un predio que era el lugar más inseguro de la ciudad para poner a saltar a 200.000 personas. Muchas de las cuales ingresaron con bebés y niños, en una noche tan fría cómo es posible imaginarse en el mes de abril, en medio del más inconsistente barro. La fiesta, la alegría, la promesa del pogo de Jijiji no alcanzaron, porque muchos tuvieron que irse de la misa sin comulgar, después del cuarto o quinto tema, porque no daba para más, corriendo riesgo de caer en pozos repletos de agua y barro, terminando en muchos casos atendidos en los puestos de salud por presentar síntomas de hipotermia.

Me impresionó que un tipo al cual sus allegados describen como “hiperfóbico”, convoque a tantos miles de argentinos. Un tipo que se confinó a mitad de semana en un complejo turístico de la ciudad y que no asomó la cara al mundo para ver la ceremonia de su convocatoria hasta que llegó la hora de salir al escenario. Un tipo que no tuvo ganas de echarle una mirada al lugar que se abrió de par en par durante días para garantizarle el negocio; una ciudad que se incomodó, que puso a discutir vecinos con vecinos por cuestiones que nada tiene que ver nosotros, que le regaló recursos que deberían ser prioridad para los que reclaman a diario respuestas fundamentales por parte del Municipio, que le pidió que se pusiera una remera que confirmara que después de 10 años de luchar contra la contaminación de BOTNIA-UPM también él, desde su ostracismo, había escuchado de nuestra esperanza. Porque se supone que Los Redondos son eso, ¿no? Un montón de esperanzas, causas nobles y el rechazo a un sistema que nos cosifica, que se apropia de lo mejor que tenemos. Pero esa en los 90, evidentemente ahora estamos bárbaros (sic)

Me impresionó haber descubierto de esta manera, que lo que canta el Indio ya no es cierto cuando lo canta, que no es rebeldía cuando lo escribe, que es simplemente plata. Mucha pero mucha plata. Que comprar una entrada para verlo es pagar un pasaje que nos lleva a nosotros mismos, a la idea que nos construimos de ese tipo, a lo que nos convertimos bailando maravillados sucumbiendo a las mágicas melodías de un ritual de poesía, de palabras que dicen de una manera inigualable eso que uno querría decir, si supiera cómo, para describir lo que nos pasa, pero que en definitiva son un montón de bellos cascarones, sortilegios, mentiras bien presentadas.

Me impresionó, ahora que lo releo, encontrarme escribiendo esto, pero tengo la certeza, la siento, que cuando enganche un tema del Indio en la radio ya no me voy a sentir tan afortunada, voy a pensar en la campaña de Urribarri, en el lamentable papel de Bahillo, en las cosas que podrían haberse resuelto con el dinero que el Indio y su productora arrebataron a la ciudad por pura avaricia, en el barro y el frío de una noche que pudo haber sido maravillosa.

 

Publicado por Río Bravo el 14 de abril de 2014

 

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