A contrapelo de la algarabía difundida en el comunicado oficial de la municipalidad y reproducida casi textualmente por muchos medios de la provincia, no hay mucho para festejar luego de la reunión entre la comunidad educativa de la Escuela 188 Bazán y Bustos, primaria, de La Floresta, y la intendenta Blanca Osuna junto a su funcionariado. Efectivamente, el día 17 de mayo se desarrolló una entrevista entre un grupo de madres, docentes, el cura párroco de Nuestra Sra. De Guadalupe y el Secretario Gremial de Agmer Paraná, Daniel Ruhl, con la intendenta Blanca Osuna, acompañada de nutrido grupo de funcionarios, representantes de unidades Municipales y Jardines maternales, para discutir nuevamente la decisión del municipio de instalar una planta de tratamientos de residuos al lado de la Escuela.
Según relatan los participantes de la reunión, por parte de la comunidad escolar, en una exposición extensísima la Presidente Municipal utilizó todas las formas posibles para explicar que la basura debía tratarse y que nadie había hecho nada hasta ahora al respecto. Expuso el secretario de medio ambiente, “Nano” Centurión, un video que mostraba el modo de funcionamiento de una planta de selección o separación de residuos instalada en San Juan, que procesa 20 toneladas en 1 hora: la basura paranaense sería tratada en 15 horas, siendo de un total de 300 toneladas.
A las apuradas y sin consultar
Respecto a la construcción de una nueva escuela, la Intendente manifestó que realizó gestiones, sin especificarlas, que no era propiamente su jurisdicción para decidir pero que creía que el gobierno provincial daría vía al proyecto. Terminó aseverando que la planta se construiría inevitablemente y la escuela se trasladaría en pos del progreso. Se dejó en claro que el punto de discusión para los vecinos no era el tratamiento de la basura en sí, sino el lugar y el proceder de la municipalidad, la decisión de realizarlo al lado de la escuela.
Cuando se les preguntó a funcionarios sobre las características de la planta en cuanto a infraestructura, y estudio de impacto ambiental, ninguno de ellos pudo exhibir carpeta alguna ni dar explicaciones y estudios fehacientes, ni entregaron nada.
Respecto al estudio del impacto ambiental que tendría la intervención urbana que estaba haciendo el municipio y el daño a la escuela, manifestaron que el estudio no era necesario, ya que el impacto del daño ambiental era notable. También se pidió explicaciones por la falta de premura en responder las notas, tanto de la comunidad educativa como de la Defensoría del Pueblo de la Municipalidad. Todo ello deviene en falta de información a la ciudadanía, incumpliendo normas y ordenanzas municipales. Claro es señalar que la Secretaria de Medio Ambiente remitió información según trascendidos a esa Defensoría ese mismo día 17 en horas de la mañana, luego de serle solicitado esto con varios días de antelación, desconociéndose el contendido de los informes.
Se señaló que el municipio no había realizado las consultas con todos los actores afectados por el tema, a lo que manifestaron los funcionarios que tal vez faltó comunicación. Ciertamente: los vecinos comunes se enteraron por el diario de fines de abril de la posible obra sin más detalles, mientras el municipio ya había licitado obras. En definitiva, la comunidad se fue como llegó: con el sinsabor de no haberse llevado una respuesta.
Publicado por Río Bravo el 21 de mayo de 2013.

