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Jueves, 09 Febrero 2012 00:01

Otro femicidio en Entre Ríos

Escrito por Jorgelina Rodríguez

La primera quincena de 2012 exhibe una tendencia que no debería ser ignorada, minimizada ni naturalizada. Otra vez, un año se inaugura con escenas de tremenda violencia contra las mujeres en Entre Ríos. Otra vez, el primer crimen del año es un femicidio.


 “…No esperes golpes de suerte, seguirás a su merced,
mientras haya gente que trafique con la muerte
.”  (Joan Manuel Serrat)

La violencia

Existe un principio bueno que ha creado el orden, la luz y el hombre, y un principio malo que ha creado el caos, las tinieblas y la mujer.” (Pitágoras, citado en Simone de Beauvoir, “El segundo sexo”)

Hace pocas semanas, nuestra provincia y el país fueron sacudidos por la horrenda noticia de esa niña de 11 años de General Campos, violada, y forzada descaradamente a continuar con un embarazo no deseado. Un ministro “de salud” con sus declaraciones y un juez con su ineficiencia e ineptitud, demostraron qué poco les importan las vidas de las niñas y mujeres en general; pobres, violentadas y ultrajadas en particular.

El 2 de febrero la ciudad de Diamante fue despertada con la noticia del terrible femicidio de Viviana Di Bacco, una inspectora municipal que solíamos ver en la calle, madre de siete hijos, asesinada por su ex marido, de quien había solicitado el divorcio. Viviana fue atacada con un arma blanca y a golpes. Un golpe final en la cabeza, con un adoquín, le habría producido la muerte.

Lo que le sucedió a Viviana, recuerda el femicidio ocurrido en 2010 de Mariana Steinbrecher, docente afiliada a AGMER (a quien recordamos y homenajeamos cada 8 de marzo), de la localidad de Ramírez. Mariana fue asesinada por su ex pareja en plena calle, de seis puñaladas, con un cuchillo serrucho de cocina.

Mariana fue víctima de la violencia contra su condición femenina desde muy temprana edad. Ella misma había dicho en declaraciones a la revista “Telaraña” (2009), cuando hablaba de su relación con su primer marido, quién se suicidó después de  balearla y darla por muerta:

Pasé una adolescencia muy ligada a la Iglesia Católica, tenía una mentalidad muy conservadora. Varios años participé de un grupo ultracatólico de Paraná que se llamaba San Pío X, hice muchos retiros espirituales y encuentros. Me puse de novia a los 15 y a los 17 años me casé, cumplía todos los mandatos que se me imponían desde la religión. Ahora sé que la violencia se instala en los noviazgos, pero antes pensaba diferente.

Sobre el asesino de Mariana pesaban innumerables denuncias y una orden de restricción. Pero, como ya ha sido denunciado por el Movimiento de Mujeres y distintas organizaciones sociales, las “medidas cautelares”, entre comillas, que se expiden desde la Justicia, no son acompañadas con acciones complementarias de seguimiento de cada denuncia. Si bien se registra algún avance en cuanto a legislación (Ley Nº 26.485 de Violencia contra la Mujer) el sistema adolece de grandes falencias. Una ley per sé no garantiza su cumplimiento. Y es más que evidente la falta de voluntad estatal en destinar esfuerzos serios a la prevención de la violencia y la seguridad de las víctimas.

Se protege en cambio, al femicida.

La noticia del femicidio de Viviana Di Bacco conmocionó a la ciudadanía, abrió una brecha, una hondonada, dejó una cicatriz marcada con sangre en Diamante. Esperemos que esto nunca se olvide, que abramos los ojos, que despertemos y nos unamos para que estas cosas dejen de suceder.

Hubo lectores que comentaron en diferentes medios que Viviana se lo merecía. Es la clase de gente que acepta como naturales y/o “de orden divino” las relaciones de poder de un sexo sobre otro. Esla clase de gente que creció naturalizando este tipo de violencia.

Tal como publicara la licenciada en Psicología Érica Blasón (“El Supremo”, semanario local, 7 de febrero), “La violencia de género es un problema social, por lo cual todos debemos cooperar desde nuestros roles sociales, médico, docente, políticos, periodistas…

A lo que se debe agregar lo que Friedrich Engels ya había explicado en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”: El profundo problema social que es la violencia de género, surge al mismo tiempo en que aparece la propiedad privada. “Procreación de hijos que sólo pudieran ser de él y destinados a heredarle: tales fueron franca y descaradamente proclamados por los griegos, los únicos móviles de la monogamia”. “Para eso era necesaria la monogamia de la mujer, pero no la del hombre”, escribió Engels.

El lavado de manos

Todo cuanto sobre las mujeres han escrito los hombres debe tenerse por sospechoso, puesto que son juez y parte a la vez.” (Poulain de la Barre).

El juez que interviene en la causa, Jorge Barbagelata Xavier, el día del asesinato y en declaraciones a diferentes medios, optó por lavarse las manos, culpando incluso a la víctima, por no haber hecho la denuncia “como corresponde” y por abrirle la puerta al agresor: “La puerta no estaba forzada o sea que también hubo un acceso a la vivienda consentido por parte de la persona que vivía ahí. Hay muchos elementos que dificultan prevenir estos lamentablementes (sic) hechos”, dijo.

En declaraciones radiales, primero desmintió que Viviana hubiera realizado denuncia por violencia familiar, ni hubiera pedido protección a la “justicia”. Afirmó que “sólo” había realizado una denuncia por amenazas contra su ex marido, Jaime Maillo.

Luego se escondió bajo la burocracia de “los tiempos procesales”.

Cuatro días después reconoció, en “Actualidad y noticias” (programa de TV local), que Viviana sí había presentado, además de la denuncia por amenazas, denuncia por “violencia doméstica” y que existía una orden de restricción contra el asesino. Pero siguió culpando a la víctima, porque según las especulaciones del juez, fue “la propia denunciante” quien dejó pasar al agresor.

La mitad del cielo

Las mujeres llevan sus espaldas la mitad del cielo y deben conquistarla. Si esa parte del cielo permanece serena, las tempestades revolucionarias que deben barrer el viejo mundo, se reducirán a nubarrones pasajeros.” (Mao Tsé-tung)

Pareciera que el grado de virulencia, de crueldad obscena, de ensañamiento en los femicidios, aumentara cada vez más. La intolerancia y la violencia le gritan a las mujeres: “Si no sos mía no serás de nadie”.

Sin embargo, la valentía de las mujeres se levanta para decir “no eres mi dueño”, “mi cuerpo es mío”, “mi vida es mía”, “no te pertenezco”.

La descalificación verbal, la humillación, también es violencia. Violencia psicológica. Lamentablemente este tipo de violencia se da aún en un gran número de familias, por más “modernas” que sean.

Ganamos una batalla en pos de una sociedad mejor cada vez que una mujer se resiste a continuar siendo maltratada, cada vez que una mujer se atreve a contradecir la tradición de una sociedad que aún educa en la idea de que ella es propiedad del hombre, que es inferior a él y que se la debe controlar, manejar, por “las buenas” o las malas. Cada vez que se educa y socializa a los hijos, a los niños, en la no violencia de género.

Aquello que antes era invisible, que era “de índole privada”, sale a la luz a través de la lucha incansable y persistente del Movimiento de mujeres, y de los Encuentros Nacionales de Mujeres. Esa lucha es la que hace que la indignación contra la violencia de género y la solidaridad para con las víctimas sea cada vez más generalizada.

¿De dónde proviene que este mundo siempre haya pertenecido a los hombres y que solamente hoy empiecen a cambiar las cosas? Y este cambio ¿es un bien? ¿Traerá o no traerá un reparto equitativo del mundo entre hombres y mujeres?”, se preguntaba Simone de Beauvoir en 1949. Ella escribió un libro que se convirtió en un hito, de más de 700 páginas de respuestas, preguntas y análisis. Friedrich Engels y Karl Marx fueron los primeros en expresar la “naturaleza” de la opresión de la mujer: “No es natural”, dijeron. Se instala desde el orden social, desde una familia que a su vez sostiene ese orden y del cual es parte. Es interesante destacar que familia proviene del latín, familia designaba el conjunto de esclavos y servidumbre, además del linaje y las mujeres que eran propiedad de un hombre.

Debemos conocer la historia de nuestras sociedades, porque no siempre el mundo fue así. Debemos perder el miedo a involucrarnos, debemos romper las cadenas del silencio. Para ello es importante no sólo la denuncia y el reclamo por las tareas estatales incumplidas del gobierno, la solidaridad, el trabajo conjunto de profesionales, la preparación y formación de agentes (agente puede ser cualquier persona de un barrio, de una cuadra, de una ciudad) de prevención de violencia en la familia. Es muy importante, por sobre todas las cosas, la unidad en la lucha por los derechos de las mujeres, para que no haya más víctimas como Viviana y Mariana.

Publicado por Río Bravo el 08 de febrero de 2012.

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