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Lunes, 23 Enero 2012 17:25

Cameron insulta a los obreros y combatientes panzaverdes

Escrito por Daniel Tirso Fiorotto*

La vida de guaraníes, charrúas y gauchos en las islas del Atlántico Sur, y la contribución de sangre entrerriana en la guerra de 1982 vuelven a la memoria con las nuevas agresiones británicas.


Pronto podremos revisar al detalle nuestros conocimientos sobre el protagonismo de los entrerrianos en la guerra contra Gran Bretaña ocurrida hace 30 años.

El estudioso Mario Francisconi publicará la obra “Malvinas, tributo entrerriano”, un voluminoso compendio de información sobre la entrega de los entrerrianos en las Malvinas.

Los conocimientos que aporta Francisconi son atrapantes. Señala por caso que el primero que se reveló en 1833 contra el invasor inglés en las Malvinas junto a media docena de charrúas fue el Gaucho Rivero, un peón panzaverde y, como si fuera un designio, el primero que pisó las islas el 1ro. de abril de 1982, a la cabeza de la recuperación, fue Jacinto Eliseo Batista, panzaverde.

Quienes accedimos a los borradores de Francisconi damos fe de la abundante y precisa y sentida documentación que contiene el libro, y podemos adelantar que muchos se sorprenderán con la notable presencia entrerriana durante dos siglos en las islas australes.

La obra, que será publicada con ayuda de organismos oficiales, llegará en un momento especial por la conmemoración de los 30 años de la guerra, y por la escalada de discusiones diplomáticas en las que el primer ministro británico David Camerón cometió una verdadera burrada, al acusar a los argentinos de colonialistas por reclamar su integridad territorial.

Lo hizo justo desde el poder más colonialista y esclavista que ha conocido la historia mundial, y cuando la mayoría absoluta de los países del mundo le cree a los argentinos y exige a los británicos que terminen con el atropello imperialista en el continente americano. Incluso en votaciones repetidas, durante distintos períodos de gobierno, en los que Gran Bretaña perdió y no acató jamás las disposiciones de los organismos internacionales.

Pero llamativa porque la diplomacia británica siempre se basó en intrigas y mentiras pulidas, no con este tipo de torpezas. Las declaraciones pudieron favorecer a Cameron, es cierto, en términos electorales o de imagen pública posiblemente, al interior de su país, pero serán motivo de burla y mellarán un poco más la imagen internacional británica a mediano plazo.

Sangre entrerriana

La historia colonialista de Gran Bretaña impactó en toda América durante los siglos XIX y XX, y se sostiene en pleno siglo XXI en las Malvinas con la base militar más poderosa instalada sobre un territorio invadido en este planeta, amenazando desde el sur a los pueblos del Abya Yala.

La actitud del país pirata toca de cerca a los habitantes de esta provincia mesopotámica, por la presencia de entrerrianos en momentos clave de la historia de las islas, en el trabajo y en la guerra, y por la participación notable en la recuperación de la soberanía en 1982.

Dice la crónica histórica: “A las 9 de la mañana del 3 de enero de 1833 los ingleses desembarcaron, primero izaron en un mástil que traían la bandera inglesa luego arriaron la nuestra”. Es decir, el 3 de enero se cumplieron 179 años de la usurpación colonialista.

Hay 32 guerreros panzaverdes sepultados en Malvinas en 1982, hombres que hicieron honor a la antigua presencia en aquellas islas del entrerriano Antonio Rivero, y del entrerriano adoptivo, de origen guaraní, Pablo Areguatí, que había sido alcalde de Mandisoví antes de gobernar las Islas Malvinas. La historia argentina y también la historia inglesa de las islas lo recuerdan como el comandante del territorio entre febrero y agosto de 1824. Nueve años antes de la usurpación británica.
Areguatí, cuyos probables parientes viven en varias ciudades entrerrianas en la actualidad, algunos incluso con el apellido Areguatí, no fue el único guaraní con presencia política fundamental en la vida fundacional del nordeste entrerriano en el siglo XIX.

El historiador César Varini recuerda, desde Chajarí, que no se sabe exactamente el lugar de nacimiento del coronel Miguel Guarumba (tiempos de Urquiza y Sarmiento), y que su cuna pudo ser Mandisoví. Pero los demás, como Areguatí mismo, nacieron fuera de los límites actuales de la provincia de Entre Ríos, aunque tuvieron importante actuación aquí.

Areguatí fue más bien porteñista, tuvo que irse cuando se impuso el artiguismo”, aclara Varini. “Después alcanzó grados militares en Entre Ríos y Santa Fe, y estuvo en las Malvinas”.

La hazaña del peón

El estudioso Rubén Bourlot recuerda el espíritu patriótico del Gaucho Rivero en el número 140 de la revista El Tren Zonal. “Era peón de una estancia de Luis Vernet en el momento de producirse la usurpación de las Malvinas por parte de Gran Bretaña, el 3 de enero de 1833”.

Instalados los ingleses reemplazan la Bandera argentina por la suya y se apoderan de todos los bienes, incluidas las propiedades de Vernet. Las relaciones entre los nuevos patrones y los peones (14 personas) desde el principio fueron tensas y la mecha que encendió el conflicto fue la negativa de la proveeduría, ahora en manos inglesas, de recibir los bonos con que Vernet pagaba los sueldos. Los ingleses exigían abonar en monedas de plata”.

En la noche del 26 de agosto estalló la rebelión que no se limitó a manifestarse ante los administradores de la estancia. Los conjurados se dirigieron hacia la comandancia situada en Puerto Soledad (hoy Argentino) y en el camino se encontraron con el capataz Juan Simón que intentó resistirse y fue muerto por Rivero. Posteriormente tomaron la comandancia y sustituyeron la bandera inglesa por la celeste y blanca. Los ingleses y franceses que habitaban el lugar (unos 17) huyeron a refugiarse en los islotes cercanos. En tanto Rivero y su grupo se hicieron fuertes y permanecieron en el lugar hasta el 10 de enero de 1834”.

Este hecho constituye un verdadero acto de soberanía que sienta un precedente más en nuestro reclamo por el territorio irredento”.

La llegada de refuerzos británicos obligó a desalojar Soledad. Los gauchos se internaron en la isla y resistieron hasta el 14 de abril cuando fueron apresados y derivados a Inglaterra. El gobierno inglés abrió una instrucción para procesarlos pero el Almirantazgo consideró más conveniente devolverlos a su lugar de origen. En 1835 los liberaron en Montevideo, perdiéndose sus rastros. Según Leguizamón Pondal, Rivero participó en la batalla de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845, contra los mismos enemigos”.

El homenaje

El paranaense Francisconi nos ofrecerá en su obra datos reveladores sobre la guerra, pero también revisará la historia de Malvinas y la usurpación británica.

El libro será un homenaje necesario a los argentinos que dieron su vida en el Atlántico Sur, y a los veteranos. También será un modo de reencauzarnos en el retorno al tema Malvinas, o mejor, a las Malvinas, considerando que Europa se apropió en 2010, justo en el bicentenario de nuestra revolución, de las islas del Atlántico Sur en su Constitución. Es decir, los países de Europa, incluso los que se llaman nuestros amigos y ni hablar de la mal llamada “madre patria” (una burla), reconocieron las Malvinas y otras islas como parte de Gran Bretaña.

Los méritos de Francisconi son múltiples. Primero, porque no dejó de pensar un solo día en los combatientes contra dos potencias aliadas como Gran Bretaña y los Estados Unidos. Segundo, porque es un obrero que estudió la vida de los hijos de trabajadores panzaverdes que se entregaron a una causa justa. Tercero, porque no busca sino subrayar la proeza de los argentinos, sin más objeto que saludar a los vecinos notables.

En todas las fuerzas que participaron en la Gesta hubo un entrerriano que generosamente brindó su vida”, se puede leer en la obra. Marina Mercante, Gendarmería, Prefectura... Si murieron dos, uno era entrerriano. Y así Fuerza Aérea, Ejército, Armada. Soldados, suboficiales, oficiales. Hijos de obreros, de campesinos, muchos de familias desposeídas.

Pero en verdad debemos confesar que un montón de datos ofrecidos por Francisconi son muy poco conocidos. El autor se detiene en el trabajo del jefe de la Base Aérea de Malvinas, el paranaense Héctor Destri; dedica muchas páginas a los pilotos que participaron del bautismo de fuego de la Fuerza Aérea y luego dieron la vida en combate… Sin olvidar al combatiente más joven de todos, Juan Ramón Turano, que con 17 años dio su sangre por la libertad… entrerriano también.

Bueno, son apenas perlitas de una obra que superará las 800 páginas como un justo homenaje a los entrerrianos que volvieron de Malvinas y a los que quedaron bajo la turba, como esperando.

Numerosos entrerrianos y santafesinos propusieron el año pasado que el color rojo presente en las banderas de varias provincias argentinas, herencia de la bandera federal, se exprese en la bandera argentina en un punto, y que ese punto tenga forma de las Malvinas. De ese modo se preservará el sol inca, que se pierde en la bandera entrerriana.

Tal vez el embustero Cameron, enemigo de la paz, les llame por eso “colonialistas”.

FOTO: Francisconi y Batista.

Publicado en diario UNO de Entre Ríos y reproducido por Río Bravo el 23 de enero de 2012.

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