Mientras duerme al pequeño Tomasito, la abuela Isabel le recita un Arrorró entrerriano, que le enseñó una amiga: “Este niño tiene, ojito de río, me lleno de sauces en cuanto lo miro (…) Duérmete, chiquito, pelusa de nido, duerme que se cierran, tus ojos de río”. No sabe que es de Jorge Martí, pero eso no importa demasiado. Las palabras son del viento, y las poesías y canciones son de todos, una vez que salen de nuestra boca.
Entre mate dulce y mate amargo, los abuelos no le aflojan ni con el mal tiempo. El temporal los atrasó un poquito, pero ya están otra vez pegando ladrillo sobre ladrillo, con una energía que no se corresponde con la edad. Roque trabajó mucho más en la construcción, y lleva la batuta. Evaristo, que es obrero curtido, a pesar de los achaques no le afloja ni mierda a la tarea. Quieren terminar este año con la casa de Gervasio, Marcela y el pequeño Tomás. “Ante’ que lo ladrillo sigan subiendo” –explican con mucha sabiduría. Y parece que llegan nomás.
A nuestro querido amigo Gervasio, no le dieron ni el día de la patria para descansar. La obra se tiene que terminar, sí o sí, y el mal tiempo se usó para descargar camionadas del corralón. Mientras hombreaba bolsas de “porlan”, pensaba: “Esto es hacer patria carajo, con esto’ capanga de mierda”. Cuánta razón tiene, en tiempos que suma votos hablar de los próceres. Los caraduras de ahora, se comparan con San Martín, con Belgrano, con Moreno. No podrían ni limpiarle la pluma, estos ladrones de guante blanco, que entregan todos los recursos al mejor postor.
Nosotros los entrerrianos tenemos muchas patrias en una sola. La más enorme, que nos hermana con los paraguayos por el guaraní, con el pueblo uruguayo por tantas cosas, y con todo el continente por los más de quinientos años de lucha. También está la grande, que algunos le dicen chica, que es la celeste y blanca. Esa que nosotros honramos desde antes del Congreso de los Pueblos Libres, y seguimos honrando cada vez que nos plantamos por el federalismo. Finalmente, está la mediana, que muchos no nombran, que tiene su bandera, con la franja roja, su marcha con Artigas por Urquiza, y sus costumbres. Si sabremos nosotros de patria.
Volviendo a los tiempos que nos corren ahora, se vienen las elecciones, y la familia está hablando mucho del tema. El tío Beto, no lo hace votar a Tomasito porque no le da la edad. Sigue punteando el padrón para Urribarri, porque le parece que es la fija. Pero, por las dudas, no pierde los contactos en la otra vereda, por si hay que dar el saltito. Así se manejan en su ambiente. El resto, como no tiene intereses tan personales en juego, está muy dividido. En la familia de Marcela son peronistas históricos, pero cada vez más desencantados. Por el lado de Gervasio, se dividen entre la izquierda y los radicales. Y todavía no están decididos muchos de ellos. De lo que todos están bastante seguros, es que el día después hay que seguir laburando y luchando, porque nadie regala nada, y son pocos los que se llevan mucho.
Publicado por Río Bravo el 26 de mayo de 2011.

