Ella, junto a otras mujeres, resistió las invasiones colonialistas y combatió en batallas memorables. Juana organizó a los Leales: Batallón que peleó por la causa de la Revolución uniéndose al General Manuel Belgrano, quien a cuenta de la valentía, destreza y heroísmo en el combate, le obsequió su espada. Juana reclutó mujeres: dirigía una caballería que actuaba por sorpresa y que era escolta de los ataques al enemigo.
El 5 de mayo de 1816, al frente de 30 fusileros criollos y 200 originarios armados con ondas, palos y flechas, venció a los españoles en la batalla de “El Villar”. Cuenta nuestra historia, que junto a la victoria, arrebató un estandarte realista y obtuvo desde Buenos Aires el grado de Teniente Coronela de las Partidas de los Decididos del Perú.
Las pinturas de la época la retratan más parecida a un hombre que a una mujer: solo los hombres podían hacer la guerra y Juana no entraba en esas leyes; pero quedó en la memoria de los pueblos. En 1825 Bolívar la declaró Heroína, al igual que la Municipalidad de Chuquisaca.
En la actualidad, con la entrega del petróleo y de los recursos naturales de nuestra patria, con Malvinas en manos inglesas, con las tierras extranjerizadas, con la producción sometida a designios de países imperialistas y con mas de 2.300.000 jóvenes de 16 a 29 años sin trabajo, es destacado, necesario y principal, el papel de la mujer en las luchas de nuestro pueblo.
En 1962, al cumplirse el centenario de su muerte, Bolivia le confirió a Juana Azurduy, el título de Heroína Nacional y el grado de Generala de las Fuerzas Armadas de la Nación con carácter póstumo. El 14 de julio de 2009 en Argentina, bajo decreto 892, se le otorgó el grado post mortem de Generala del Ejército Argentino.
Textos de referencia:
*“Juana Azurduy, Generala de la Emancipación: Generala de América.” de Mr. Berta Wexler y de la Prof. Graciela Sosa.
*“El Grito Sagrado” de Pacho O´Donnell
JUANAS
Por Pablo Felizia
La mujer que grita y escucha
la que rompe la vidriera
la que tiene dos broncas juntas
mujer que perfuma, mujer que lucha.
La mujer que está presa
la que no se entiende
la que no está sola
mujer que no se esconde ni reza.
La mujer de la primera línea
la de sus hijos chillones
la de maridos sordos
mujer que no abandona la ruta.
La mujer que en su panza decide
la que va a parir con hambre
la que se curte las manos
mujer que ya no explica ni zurce.
La mujer que produce
la de dolor por plusvalía
la del plus, por género, otro dolor,
mujer que conduce.
La mujer que ¡ya no la pisen!
la que grita y escucha
la de las dos broncas juntas
gran mujer… ¡mujer que lucha!
Publicado en Río Bravo, el 09 de marzo de 2011

