“Entender, de una vez por todas, que el fútbol es un negocio”. La frase se dio en el marco de una asamblea de socios y socias de Estudiantes de La Plata. Una de las presentes pidió la palabra para exigir más recursos para el fútbol femenino, lo que disparó esa respuesta del exjugador de Estudiantes de La Plata, Boca Junios y el Manchester United, Juan Sebastián Verón, quien actualmente es vicepresidente del club platense. Aunque la mercantilización del fútbol es una realidad al margen de toda opinión, no puede ni debería soslayarse que es, ante todo, un hecho cultural; lo otro viene después.
El sábado pasado, una triste noticia invadió los medios de comunicación. Se trataba del suicidio del reconocido futbolista, Santiago “El morro” García, delantero uruguayo de 30 años de edad. En un ambiente donde casi 4 de cada 10 jugadores reconoce síntomas de depresión y la ausencia de cualquier tipo de asistencia al respecto, la representación social que los medios y la cultura dominante intentan imponer sobre el “ser” futbolista pareciera centrarse solo en las ventajas sociales de esta profesión. Ansiedad, depresión, angustia y excesos, parecieran ser la contracara de un mundo donde derrota es igual a fracaso y no hay margen para el error.