A lo largo de su historia, la Multisectorial de Entre Ríos ha sido un ámbito de confluencia de sectores sindicales, políticos y sociales con diferentes grados de incidencia en el escenario provincial, de acuerdo a las coyunturas y vaivenes políticos, producto también de la heterogeneidad de los sectores que la integran y sus diversos posicionamientos. Sin dudas, sus momentos de mayor auge fueron durante los gobiernos de Mario Moine (1991-1995) y Sergio Montiel (1999-2003), enfrentando coordinandamente, en la calle y con acciones sindicales, las medidas de ajuste impulsadas en ambas gestiones y con menor grado de actividad en los años posteriores, pero emergiendo frente a situaciones concretas que empujaron una y otra vez a la unidad.
Los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri y las graves y profundas consecuencias de sus políticas económicas volvieron a acercar a sectores que atravesaron más de una década marchando por caminos separados. Y el agravamiento de la crisis social y económica como producto de las medidas que los gobiernos nacionales y provincial debieron tomar para hacer frente a la pandemia de Coronavirus, una vez más, hace resurgir a la Multisectorial reclamando al Ejecutivo comandado por Gustavo Bordet la convocatoria a un Comité de Crisis; un espacio donde los sindicatos y organizaciones tengan protagonismo y puedan realizar aportes para hacer frente al complicado panorama, con fuerte énfasis en la discusión sobre quiénes deben pagar la crisis.
Este martes, con la firma de 15 organizaciones, entre las que se encuentran los sindicatos más representativos de los estatales y docentes, emitieron un documento en el piden al gobierno que convoque a un comité de crisis "que atienda las urgencias sociales y económicas" y señalan que tienen "mucho para decir y aportar sobre las dificultades que sobrellevan a diario los entrerrianos".
En el escrito que harán llegar al gobernador, valoran positivamente las acciones impulsadas por el gobierno nacional en función del objetivo de "aplanar la curva" de contagio del virusa, en comparación con las medidas adoptadas en otros países de la región y el mundo.
Asimismo, advierten que los sectores de la población que son parte de los bolsones de pobreza estructural son los más perjudicados en medio de este panorama y se posicionan al respecto al afirmar que "frente a la enorme crisis suscitada se produce una disputa política por quién debe pagarla", instando a la suspensión definitiva del pago de la deuda externa hasta tanto se investigue su carácter lícito o ilícito y determinar lo que realmente corresponda pagar.
"Por esa razón creemos que es momento de unirnos para actuar coordinadamente con el horizonte puesto en atender las necesidades de la mayoría, y con la perspectiva política de que no sean las clases populares quienes paguen con su vida la crisis de la pandemia, agudizada por cuatro años de políticas neoliberales", sentencian en el documento que reproducimos a continuación en forma completa
Solicitamos al gobierno provincial la convocatoria a un comité de crisis
Organizaciones sociales gremiales, sociales y políticas de distinto origen nos convocamos con el propósito de debatir los múltiples problemas suscitados por la pandemia, y solicitamos al gobierno provincial que nos convoque a conformar un comité de crisis provincial que atienda las urgencias sociales y económicas. Tenemos mucho para decir y aportar sobre las dificultades que sobrellevan a diario los entrerrianos.
Argentina tuvo que hacer frente a la pandemia del COVID -19 en medio de la declaración de emergencia social aprobada por el congreso en diciembre y de la renegociación de la deuda externa, profundamente agravada durante el gobierno de Mauricio Macri. En este contexto de crisis, el gobierno de Alberto Fernández tomó medidas para afrontar la emergencia sanitaria como problema principal, instruyendo en todo el territorio nacional el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio desde el 20 de marzo. Su efectividad, en comparación con otros países de la región y del mundo, proporciona por el momento datos positivos.
Al mismo tiempo, la emergencia sanitaria puso al desnudo las desigualdades del país, cuyos principales perjudicados son los que hace décadas conforman el esquema de pobreza estructural. Y que en los últimos cuatro años del gobierno de Cambiemos fueron los principales perjudicados.
Observamos que frente a la enorme crisis suscitada se produce una disputa política por quién debe pagarla. Valoramos positivamente el impuesto a las grandes riquezas que se comenzará a discutir en el Congreso Nacional para que sean quienes históricamente se beneficiaron con las políticas económicas los que esta vez también hagan un esfuerzo. Del mismo modo que nos parece un acierto no pagar y renegociar la enorme deuda contraída por el gobierno de Mauricio Macri, consideramos necesario que se suspenda el pago definitivamente para su investigación. Hoy más que nunca la deuda es con el pueblo. Con los millones que viven bajo el índice de pobreza e indigencia, con los trabajadores, con las pymes de la ciudad y el campo, con los jóvenes y niños (el 48% de los niños y niñas son pobres) cuyo futuro es cada vez más incierto, con las mujeres víctimas de violencia de género, en fin, con el pueblo en su conjunto.
Pero la disputa por quién paga la crisis se manifiesta de diferentes maneras. Las grandes industrias (Pan American Energy, Tecpetrol y Techint, entre otras) despiden, suspenden y rebajan los salarios, contrariando el decreto (DNU) del 31 de marzo del presidente Alberto Fernández, donde prohíbe las suspensiones y despidos por el término de 60 días y contrariando también las necesidades de los trabajadores y sus familias. Estos grupos económicos junto a las grandes cadenas de comercialización que presionan por el aumento de precios, y los bancos (Santander Río, Banco Francés (BBVA), Citibank, Itaú, ICBC, entre otros) cuyas tasas de ganancias fueron extraordinarias con las políticas de Mauricio Macri, pretenden que sea el pueblo quien pague la crisis.
Todo lo anterior constituye un marco crítico insoslayable para la vida presente y futura de la sociedad entrerriana. Por esa razón creemos que es momento de unirnos para actuar coordinadamente con el horizonte puesto en atender las necesidades de la mayoría, y con la perspectiva política de que no sean las clases populares quienes paguen con su vida la crisis de la pandemia, agudizada por cuatro años de políticas neoliberales. Las organizaciones sindicales, sociales y políticas que nos convocamos venimos actuando de distinto modo, mediante acciones directas sobre los problemas que aquejan al pueblo.
En virtud de esto, proponemos al Poder Ejecutivo la conformación de un Comité Provincial de Crisis, llamando a su integración al conjunto de las organizaciones sindicales, sociales y políticas cuya experiencia territorial, sindical y social, adquirida en largos años de militancia, nos permitirá contribuir en hacer más efectivas las políticas destinadas a paliar las tremendas consecuencias sociales y económicas que nos imponen las circunstancias actuales. Esto en el camino de la construcción de una sociedad equitativa y solidaria.
Firman este documento las siguientes organizaciones:
ATE (Asociación Trabajadores del Estado)
AGMER CDC (Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos – Comisión Directiva Central))
AGMER Seccional Paraná
APYME (Asociación de pequeñas y medianas empresas)
CTA de los Trabajadores
CTA Autónoma de Entre Ríos
CTA Autónoma de Paraná
Multisectorial de mujeres Entrerrianas
CCC Corriente Clasista y Combativa
Somos Barrios de Pie
CTEP (Confederación de Trabajadores de la Economía Popular)
La Poderosa
CEPA (Corriente Estudiantil Popular Antiimperialista)
Movimiento Ni un pibe menos por la droga
Federación Nacional Campesina de Entre Ríos.
Una experiencia que a nivel nacional se puede considerar pionera, se está desarrollando en Paraná. En la zona oeste, en algunas de las barriadas más humildes de la ciudad, miembros de la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y de la Casa de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC) “José Daniel Rodríguez”, del barrio Mosconi, salen desde hace semanas a recorrer y trabajar activamente en la prevención contra la pandemia y en la promoción de la salud pública, atendiendo a la vez las condiciones particulares de lo duro que pega en la zona la crisis económica y social.
"Responsabilidad y compromiso colectivo"
La tarea empezó prácticamente a la par de las medidas de aislamiento social, preventivo y obligatorio implementadas a nivel nacional. En coordinación con las y los trabajadores de los centros de atención primaria de la salud de cada uno de los barrios, se realizaron recorridas socializando información para la prevención, en un marco en el que las necesarias medidas en resguardo de la salud pública serían particularmente difíciles de afrontar.
El bioingeniero Arturo Sedano, asesor técnico de la CCC, así lo grafica:
"En el barrio es muy difícil que los cumpas puedan sostener largamente el aislamiento. El hacinamiento, la falta de servicios básicos y hasta de posibilidades y espacio para esparcimiento, sumado a la necesidad de salir a hacer changas con las que se trabaja y se vive el día a día; son una realidad".
Ante esta realidad, se tomaron todos los recaudos y las medidas de seguridad necesarios (uso de barbijos, distancia social preventiva y elementos de higiene a mano), y salieron a "ponerle el pecho" a la pandemia. Se capacitó a las y los voluntarios, se informó a las y los vecinos, se hizo un relevamiento de la población de riesgo y se acompañó la vacunación preventiva contra la gripe de dicha población.
En palabras de Sedano, "nos enfrentamos al miedo que genera el desconocimiento. Entonces e salió a hacer campaña para informar a los cumpas cómo poder desarrollar algunas tareas con el menor riesgo posible de transmisión del virus, extremando las formas de prevención, cuidándose e informando cual es la población de riesgo que sí o sí se tiene que cuidar y aislar".
Un trabajo en etapas
En primer lugar se trabajó en la capacitación fundamental, a través de las redes sociales y por WhatsApp. Se elaboró un material de formación para las y los compañeros que voluntariamente quisieran participar, y luego de una semana se realizó un intercambio para balancear. Se afinó la información sobre cuáles son las medidas de prevención y los grupos de riesgo, y los objetivos de la campaña.
Después se salió a hacer el relevamiento de los grupos de riesgo y se aprovechó para entregar un volante informativo así como un kit básico de limpieza (desinfectante, detergente y/o lavandina diluida). El relevamiento de la población de riesgo sirvió como información crucial para la campaña de vacunación antigripal, en coordinación con los centros de salud de cada barrio. Las medidas de prevención que se difundieron tienen que ver con la higiene, sobre todo cuando se está en contacto con objetos o personas de fuera del ámbito de cada casa, y la distancia social, más allá de la "cuarentena", que sigue siendo la principal medida de prevención.
Finalmente, se acompañó al personal de salud para realizar las vacunaciones, principalmente a personas mayores 60 años o con problemas cardíacos y respiratorios, y embarazadas.
Una campaña necesaria
A nivel nacional la CCC definió enfrentar la pandemia, por lo que además de sostener los comedores y las copa de leche abiertos, se encaró el tema de la prevención. La propuesta puede tomarse como un antecedente de lo que acaba de anunciar como propuesta oficial el Ministerio de Desarrollo Social del gobierno nacional. Con el nombre del Programa "El Barrio Cuida Al Barrio" se propone que "promotores y promotoras comunitarias recorrerán su barrio para poder realizar un acompañamiento específico a grupos de riesgo, difundir medidas preventivas y distribuir elementos de seguridad e higiene."
Desde su lugar como asesor técnico de la CCC local, el bioingeniero Arturo Sedano fue contundente respecto de la necesidad de esta campaña. "La misma pudo relevar la altísima población de riesgo que en gran porcentaje está por fuera de los registros de los efectores de salud y no se habrían vacunado si no fuese por este trabajo coordinado."
Un dato que los moviliza es que en 2018, según estadística de salud nacional, alrededor de 600 personas murieron por gripe y neumonía. Muchos más, desde ya, son las y los que estuvieron internados. Frente a este dato, es clave trabajar para "tener camas libres para la llegada del pico de la pandemia", sostiene Sedano, y para ello todo trabajo de prevención es clave.
A esto se suma que la pandemia llegó pocos meses después de que se sancionaran en Argentina las leyes de emergencia social. La destrucción del trabajo, del esquema productivo, de pymes y del mercado interno, generadas durante los 4 años del gobierno de Cambiemos, agravan el contexto en el que se vuelve prioridad la prevención y el resguardo de la salud pública. "Como decía Ramón Carrillo, entendemos que las malas políticas de salud son más peligrosas que los microbios", dice Sedano y remarca las deficiencias que afronta, después de años de destrucción, el sistema nacional de salud pública.
Existe un déficit de promotores de salud y agentes sanitarios."Se viene sufriendo desde hace muchísimos años el desmantelamiento del sistema de salud pública, hoy columna vertebral para enfrentar la pandemia", sostiene Sedano. En contrapartida, señala que las y los trabajadores de la salud "demuestran una vez más que están al pie del cañón para servir a las necesidades del pueblo". Destaca el acompañamiento recibido en la campaña por parte de los efectores de salud y la "muy buena predisposición de la gente de los centros de atención primaria de salud".
Quiénes y dónde
Quienes hicieron punta fueron el equipo técnico y las y los talleristas del CAAC José Daniel Rodríguez, que lleva su nombre en homenaje al militante de la CCC asesinado por la represión parapolicial en los días del estallido social de diciembre de 2001. El trabajo desde el CAAC fue en los barrios Balbi, Antártida, San Martin, Mosconi y Malvinas. Del CAAC también participan las y los jóvenes del Movimiento Ni Un Pibe Menos Por la
Droga y el grupo de promotoras de derechos para la zona oeste de Paraná, que trabaja en la prevención contra la violencia de género (con el lema, en este contexto, #CuarentenaSeguraParaTodas) y por la declaración de la Emergencia sobre el tema.
Luego se avanzó y la CCC en pleno, en coordinación con la cátedra de Salud Pública de la carrera de Bioingeniería (con el profesor Fernando Sacetti a la cabeza), promovió que se sumaran de forma voluntaria las y los militantes a la prevención comunitaria. Sumaron, entre otros, los barrios Alloatti, Pancho Ramírez, Floresta, El Triángulo, Toma Nueva y Maccarone, siempre en coordinación con los centros de atención primaria de salud correspondientes.
Así, cada organización aporta desde sus posibilidades. Las organizaciones sociales como la CCC salen a hacer estas campañas mientras sostienen sus copas de leche y comedores, como el del CAAC aquí citado. A su vez, la mencionada cátedra de Salud Pública está trabajando en el diseño de una capacitación vía redes sociales para las y los voluntarios de estas campañas, con el fin de profundizar el trabajo de formación.
Cabe destacar que la mencionada también venía realizando un trabajo coordinado con el Municipio de Oro Verde, para la asesoría en la logística y en la producción de un software para poder llevar adelante el registro de datos en el marco de la lucha contra la pandemia, y una aplicación para teléfonos celulares que permite el registro de población de riesgo con geolocalización, lo cual facilita una centralización de la información necesaria para el trabajo de prevención.
Publicado por Río Bravo el 27 de abril de 2020.