A una década de su nacimiento el Movimiento “Ni un pibe y piba menos por la droga” sigue batallando por la vida de las y los jóvenes. Frente al ajuste mortal a las Casas de Atención y Acompañamiento Comunitario (CAAC), efecto de las políticas de destrucción y entrega nacional de Javier Milei, las organizaciones barriales levantan una jornada de lucha para visibilizar la importancia de estos dispositivos, el último refugio en tierra de nadie.