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Viernes, 25 Marzo 2011 19:37

El urrikirchnerismo pretende vaciar la lucha por los Derechos Humanos

Escrito por Lucio Saccardi

La marcha de ayer fue la más chica de los últimos años en número de participantes. Además, es la primera vez en mucho tiempo que se llega al 24 de marzo con una ruptura como la de esta edición. La tendencialización partidista que los aparatos urrikirchneristas impusieron en el documento y en las declaraciones previas, operó para que así resultara.

A una hora del comienzo previsto para la marcha, ya habíamos unos cuantos en la vereda de la Plaza Sáenz Peña comenzando a concentrarnos. Sabíamos cómo venía el clima. Conocíamos las discusiones en la multisectorial, donde las agrupaciones kirchneristas venían a cumplir con la orden de no permitir ninguna crítica al oficialismo en el documento.

 

La división ya venía desde varios días antes, cuando los oficialistas comenzaron a trabajar para imponer la línea oficialista y no permitir el debate. Daba vergüenza ajena ver a ex luchadores exclamando, por ejemplo, que incluir un reclamo por los dos pesos que recibe cada alumno entrerriano como partida para el comedor escolar "es una chicana barata".

 

¿Hace falta fundamentar mucho para que se entienda qué tiene que ver con los derechos humanos el hecho de que el estado provincial considere que un estudiante está debidamente alimentado con dos monedas de un peso? "Es una chicana barata", decían, con indignación sobreactuada. Nunca menos chicana, nunca menos barata, nunca menos descarez.

 

Pasados unos minutos de las 19, la marcha arrancó con dos columnas separadas; la primera correspondía a los organismos de derechos humanos y a las agrupaciones kirchneristas con los carteles de los compañeros desaparecidos mezclados con las fotos de Néstor Kirchner, Cristina Fernández y las remeras de Urribarri. Lo mismo que intentaron hacer en 2009 con el acto unitario en Buenos Aires y el año pasado y este año en Rosario y en otros puntos del país. Es la línea con la que el kirchnerismo se manejó a nivel nacional; pretenden apropiarse del acto e imponer el mensaje para así lavar el discurso y vaciar la lucha de contenido popular.

 

En la segunda columna seguíamos las organizaciones que luchamos para que se esclarezcan todos los crímenes de la dictadura y sean condenados con prisión efectiva todos y cada uno de los represores, pero que además exigimos el ejercicio de los derechos humanos hoy. Por ello, nuestra columna era presidida por un cartel que pedía también justicia por los crímenes de Mariano Ferreyra, los hermanos Quom y los vecinos de Villa Soldatti y planteaba no pagar la deuda externa.

 

Impusieron la división, forzaron a una ruptura para apropiarse del acto y terminar homenajeando cómodos al ex presidente Kirchner e impedir cualquier mensaje crítico. Se quedaron homenajeando cómodos y solos en un acto que les habrá servido para convencer a convencidos. Al llegar al final de la marcha, nos retiramos y no participamos del acto las organizaciones que creemos que la declaración de la multisectorial por los derechos humanos debe ser amplia, democrátiva e independiente de los partidos políticos y del estado. Un par de cuadras antes de calle Laprida, habían comenzado a irse unos cuantos participantes independientes que consideraron lamentable que la memoria de los desaparecidos se viera mezclada con el cántico "Para Cristina la reelección".

 

El golpe del 76 no fue asestado contra un gobierno, ni contra un partido, ni contra el sector "más progresista de la sociedad". Fue un golpe contra el pueblo argentino, por parte de una dictadura que necesitó reprimir y desaparecer a 30 mil compatriotas para imponer su proyecto de someter la nación a los intereses imperialistas; dejar sin efecto todos los derechos y conquistas sociales cristalizados tras años de huelgas, movilizaciones, puebladas y combates callejeros; destruir la industria nacional; endeudar al estado ante los capitales financieros; estatizar las deudas privadas; concentrar las tierras en manos de pocas familias oligarcas y las riquezas en propiedad de unos cuantos monopolios.

 

Esas políticas fueron sufridas por todas los sectores populares de los argentinos y contra ellas luchamos; antes del 76 para impedir el golpe; luego, para que se vaya la dictadura y ya en democracia para que haya juicio y castigo y no quede en pie ninguna de aquellas políticas antipatrias. La democracia conquistada y los derechos adquiridos nos costaron y siguen costando mucho esfuerzo y sangre; no se los debemos a ningún redentor, es por eso que no permitimos la sectorialización de esta fecha. Fue una decisión justa no haber firmado un documento que desvirtúa y vacía una causa que debe ser masiva.

   

No es necesario recordar el papel que cumplió Néstor Kirchner durante la dictadura y todos los 24 de marzo previos a su presidencia para entender que a "EL" no le debemos ningún homenaje en los aniversarios del golpe del 76. Para no parecer injustos y anotarle algún poroto a su favor, podremos decir que el estado durante el gobierno kirchnerista supo ver la oportunidad de dar cabida a la larga lucha del pueblo argentino contra la impunidad y por juicio y castigo. Eso estuvo bien, pero sabemos todo lo que forcejeó el kirchnerismo para no sancionar en la legislatura el proyecto de Patricia Walsh y otros para anular las leyes de impunidad del menemismo. Y sobre todo sabemos que el kirchnerista es el período gubernamental constitucional con más compañeros presos por luchar; que el kirchnerismo tiene responsabilidades en la represión y asesinato de Mariano Ferreyra, de los hermanos Quom de La Primavera y de los compañeros de Villa Soldatti; que reprime las luchas con las fuerzas estatales o con patotas tercerizadas; que pretende llevar a la cárcel a los asambleístas de Gualeguaychú y que sigue pagando la usuraria e ilegítima deuda de la dictadura. 

  

Si hoy hay jucios a genocidas, si hay condenas y represores en la cárcel, eso es algo que no se lo debemos al estado ni al gobierno. Se lo debemos a la lucha de nuestro pueblo que salió a la calle aún cuando el actual oficialismo indultaba y sus operadores olvidaban la memoria. Y si debemos nombrar individualidades para agradecerselo, deberíamos mencionar ejemplos como los del compañero Julio López y la compañera Silvia Suppo que valientemente volvieron a enfrentar a los represores - esta vez con su testimonio - y no fueron debidamente protegidos por el estado kirchnerista.

Publicado por Río Bravo el 25 de marzo de 2011.

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