La relevancia de de José Gervasio Artigas, va mucho más allá de los libros de historia. Pensar en su legado nos permite replantearnos nuestra situación provincial, la dependencia con el Gobierno Nacional (Buenos Aires), y las características del modelo de país que sigue vigente después de dos siglos.
“Se oponían al centralismo porteño”
La iniciativa “surge desde la Junta Americana por los Pueblos Libres, con la intención de rescatar y revalorizar un episodio histórico de trascendental importancia para la ciudad la región, y el ideario de la Junta, vinculado al artiguismo, el americanismo y la lucha de los pueblos contra determinados elementos políticos, como el centralismo porteño”, nos explicó Federico. En resumidas cuentas, “el Congreso de Oriente, también llamado Congreso de los Pueblos Libres, o Congreso del Arroyo de la China, fue una reunión de diputados de todas las provincias que integraban la Liga de los Pueblos Libres, que eran: Entre Ríos, Misiones, Corrientes, Córdoba, Santa Fe y la Banda Oriental (hoy conocida como Uruguay), bajo el amparo de Artigas, con el objetivo de establecer una organización política en estos pueblos, que se oponían al centralismo porteño”, agregó entrando en tema. Respecto a sus características, detalló que “el 29 de junio de 1815, que fue cuando se comenzó a sesionar, se declara la independencia. Bastante particular para la época, porque no solamente se liberaba de España, sino también de toda otra potencia extranjera, cosa que no ocurrió en las actas originales del otro congreso independentista, organizado por Buenos Aires, un año más tarde, conocido como el célebre Congreso de Tucumán”.
“En la ciudad donde se realizó, no hay nada que le rinda homenaje”
Fundamentalmente, se encontraron con “la necesidad de reivindicar, no sólo a través de una calle, un monumento, u oportunamente, lo que lleve su nombre, sino también generar un poco de conciencia sobre la ciudadanía que en general, especialmente en esta ciudad, no tiene un conocimiento sobre estas cosas” explicó Jorge. En ese sentido, resaltó que “la mayoría de las personas desconocen a qué nos referimos con Congreso de Oriente, seguramente, pensarán que nos referimos a algo asociado con la India o con China. Sin embargo, es algo que pasó en esta misma ciudad, y en Montevideo hay una rambla que lleva el nombre de Concepción del Uruguay, y en la ciudad donde se realizó no hay nada que le rinda homenaje, no hay nada que lo recuerde, y no hay nadie que haga mención específica sobre esto”.
Algunos antecedentes
“Tal vez, falta un poco de continuidad en el trabajo”, reconoció Jorge. Y recordó cuando “allá por 2006 se realizó el segundo Congreso de los Pueblos Libres en Concepción del Uruguay, en la Escuela Normal, organizada por la CTA de Corrientes, la CTA de acá, y no se pudo seguir realizando. Hubo artistas, historiadores, personajes públicos, etcétera. Nosotros retomamos esa idea, a partir de la Junta, y llevamos a cabo esto”. Como consecuencia de esto, “se juntaron firmas primero, y el año pasado realizamos un encuentro con historiadores que dieron su opinión sobre el tema, con la participación de sectores sociales y políticos. Y finalmente se presentó el proyecto en el Concejo Deliberante, donde no prosperó por una ordenanza que impide cambiar el nombre a las calles”. Sin embargo, desde el oficialismo “alegaron que esa calle pertenecía a la provincia, y ellos no lo podían hacer. Faltó voluntad política”.
“No se lo asocia a nuestra historia provincial”
Respecto a la figura de Artigas, Jorge lamentó que “es un personaje llevado a calles y monumentos, pero que no se lo asocia a nuestra historia chica, nuestra historia provincial. Acá tenemos un instituto ramiriano, que no sé si funciona, un instituto urquizista, que obviamente reivindican la historia de estos dos personajes”. Lógicamente, “reconocer a Artigas, implica reconocer la traición de Ramírez a partir de Pilar, cosa que uno mirándola desde afuera, sin mucha pasión, entiende que son los tiempos y los movimientos económicos de la época. Pero es una traición, lisa y llanamente es una traición. Después vos podés justificarla, como todo se puede justificar. Seguramente, eso ha ido apagando la figura de Artigas”.
Diferentes aspectos
La lucha va por diferentes carriles, según nos explicó Federico. “El social, que es el primero, porque en él debemos enfocarnos para generar conciencia, generar un poco de idea sobre lo que fue el Congreso de Oriente, y la trascendencia que tuvo y que tendría si se lo conociera mejor, para esta parte del país”. Tampoco debe obviarse “el aspecto jurídico, ya que existe una ordenanza, que data de la gestión de Laurito, que impide cambiar nombres de calles que ya estén denominadas. Este no era el caso, por eso nosotros solicitamos que se diera lugar a la calle perimetral de la Defensa”. La importancia simbólica del lugar, marca que esa calle “se inicia en la calle Artigas, y finaliza en la intersección Suipacha y Las Piedras. Es decir, empezar en el prócer que forjó todo esto, y terminar en dos batallas de suma importancia para la lucha independentista”.
El peso de la política
Sin embargo, el tercero de los aspectos, el político, “que no debería ser el más importante”, terminó teniendo el mayor peso. Federico dejó en claro que “nosotros proponemos una iniciativa que no tiene ningún tipo de raigambre partidaria, más allá de que cada uno de los que participamos en esta iniciativa podemos tener nuestra propia procedencia partidaria, que de hecho no es única. Hay socialistas, radicales, peronistas, personas que no tienen vinculación con ningún partido”. Los problemas aparecieron cuando “se quiso emparentar esta iniciativa con otra de los vecinos con los cuales coincidíamos nosotros. La idea era ponerle a la Defensa el nombre de Mingo Martínez (n de la r: durante muchos años, uno de los principales impulsores de la obra que impide que se inunden los barrios aledaños) Uno pretendía ponerle nombre a la defensa, y el otro a la avenida perimetral. Posteriormente, surgió con la muerte de Néstor Kirchner, el sector del oficialismo local que inmediatamente impulsó esta propuesta, contra cualquier lógica.” Más allá de los detalles, “la enemistad entre este sector, y el dirigido por Busti que comanda la legislatura provincial, hizo que reaccionaran inmediatamente, y le adjudicaran el nombre de Mingo Martínez a la avenida, y no a la Defensa. No fue algo que hayan hecho, intuyo, contra nuestra propuesta, sino para que no se llame Néstor Kirchner. Entonces termina siendo un juego político, donde o Kirchner, o no Kirchner, o Alfonsín o no Alfonsín, que termina descartando una opción que entendemos era más legítima”.
“Estructuralmente, estamos igual que en aquel momento”
Entre las cosas que vale la pena recordar de aquel Congreso de Oriente, Jorge mencionó “su reglamentación sobre el tema de la tierra, las diferentes medidas comerciales, que beneficiaban a los pueblos del interior. Que no iban en contra de Buenos Aires, pero nos ponía en igualdad de condiciones. Nosotros nos definimos como federales y lo rescatamos a Artigas, porque creemos que también tiene toda una raigambre y una proyección a la actualidad”. El pensamiento artiguista “se proyecta a través del tiempo, y hasta el presente. Estructuralmente, estamos igual que en aquel momento. Hay una ciudad puerto, que sigue siendo la que maneja el país, que sigue absorbiendo recursos económicos, y sobretodo, humanos”. Y eso trae entre otras consecuencias que “se vacía el campo, se concentra la gente en las ciudades. Esa reforma agraria que impulsaba, que a cada ciudadano le otorgaba su parcela de tierra, era asentar a la gente en el campo, fomentar la campaña”. Es importante “ver cuáles son las posibilidades que hay de fomentar la inmigración, pero por lo menos es importante que no se vayan los que se están yendo. Por este tema de la soja, del monocultivo, la concentración de la tierra, la extranjerización de la tierra, que son temas que no se hablan”.
“Artigas siempre vuelve”
“De otra manera, con otros actores, pero las cosas siguen igual”, opinó Jorge. Y planteó que “el federalismo es una deuda pendiente. Por eso, uno de los lemas de la Junta Americana por los Pueblos Libres es ‘Artigas siempre vuelve’. Si uno es provinciano lo tiene internalizado al tema, y es federal. No tenés otra alternativa, si vos querés que esto se revierta”. Haciendo una mirada crítica sobre la historia, “no se resolvió ni con la constitución de 1853, ni con la industrialización del país. Los cabecitas negras eran los que dejaban el campo”. Finalmente, dejaron en claro que “por eso luchamos. Con estas iniciativas, como la que impulsamos acá, o el monolito que vamos a descubrir por la Batalla del Espinillo, o el cambio de la calle Rivadavia en Paraná por Alameda de la Federación, pretendemos que se vaya modificando la conciencia de la gente”.
Publicado en Río Bravo el 26 de febrero de 2011

