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Viernes, 02 Marzo 2012 00:40

El país de los docentes

Escrito por Santiago Joaquín García

Según nuestra presidenta, los docentes nos quedamos en “el país de la Carpa Blanca”, y tenemos que hacer un esfuerzo. En su discurso de apertura, repitió todos los mitos con los que históricamente se atacó a la lucha por la educación pública. Aquí le devolvemos el guante, y señalamos algunas de sus mentiras.


Vamos a citar textualmente a la presidenta, para que sus “expertos” en análisis del discurso no tengan que hacer ningún esfuerzo.  Los docentes “se quedaron atrapados en otro país, otra lógica”, dijo en su extenso discurso de apertura de sesiones del Congreso, cuyos miembros estrenan sueldo de 35 mil pesos (100% de aumento, decidido por ellos mismos). Luego distribuyó su alusión a nuestra tarea, en tres ejes fundamentales: mentiras, verdades a medias y mitos. A continuación, una reseña.

Verdades a medias

Empecemos por lo más leve. Cristina destacó que el salario de los docentes tuvo una evolución del 651% desde el 2003 hasta nuestros días. Lo que no quiso decir, es que el salario no vale por su monto, sino por lo que puede comprar. La devaluación que Duhalde (el que eligió a Néstor, no lo olviden) impulsó, y de la cual el kirchnerismo jamás renegó, saqueó a los trabajadores y licuó sus salarios notablemente.  Sin contar las compensaciones a los bancos y la pesificación de los ahorros, por supuesto.  En el siguiente link: (http://eltabloide.wordpress.com/2007/11/27/evolucion-del-costo-de-vida-en-argentina-2003-2007/) se puede ver la evolución de los precios en la Argentina. Entre los datos más sensibles, se destaca que medio kilo de yerba costaba $ 0.81 en el año 2003, y llegó a costar $ 4.55 el año pasado. Es decir, que la evolución de precios fue de más de un 550%. Mientras las empresas extranjeras multiplicaron enormemente sus ganancias, y los pooles de siembra obtuvieron divisas fabulosas, los docentes solamente alcanzamos un crecimiento modesto en nuestra situación económica, que era paupérrima antes de la reactivación económica de la argentina en estos últimos años. Claro que hay rubros que subieron mucho más que la yerba, y con la inflación el gobierno se lleva veinte centavos por cada peso que suben las cosas en concepto de IVA, el impuesto más regresivo y menemista que hay. Y eso, sin tomar en cuenta el otro impuesto anti popular, ya que cualquier economista de cabotaje sabe que el sueldo no puede ser considerado una ganancia.

Otras medias verdades son las vinculadas al presentismo y la situación de los docentes. Es difícil de adivinar de dónde sale el dato que sólo el 9% cobra el salario mínimo (2300 pesos, dicho sea de paso). De todos modos, si tenemos en cuenta ese promedio que difundió Cristina (siempre engañoso, por la acumulación de horas que hacen los compañeros para acceder a un salario razonable) de 1,53 cargos por docente, estamos hablando de tres mil ochocientos pesos. Si alguien puede pensar en proyectar un cumpleaños en un quincho con esa plata, que mande un mail a la revista. Una presidenta que tiene ochenta millones de pesos, y cuyo patrimonio familiar se incrementó nada más y nada menos que ¡¡¡3500%!!!, debería tener vergüenza a la hora de hablar de nuestro sueldo. Lo más grave es que se tome el ausentismo del 24,18% como un número frío, sin analizar las condiciones en las que damos clases. Actualmente, los docentes entrerrianos, por citar nuestro caso, estamos absorbiendo todas las deficiencias del sistema educativo, sean de infraestructura, de carácter socio ambiental, o de cualquier otro tipo. Viajamos kilómetros y kilómetros bajo la lluvia, a dedo (porque el señor Urribarri no paga el equivalente real al traslado), entre otros medios de transporte, lo cual termina achicando el salario y dañando nuestra salud psíquica y física. Claro que si se burló de las tendinitis (¿conocerá lo que sufren los obreros en los frigoríficos?), qué contemplaciones podemos esperar para nuestra cobertura sanitaria.

Mitos

Que un vecino en el almacén, influenciado por los medios de comunicación adictos a la publicidad oficial, crea en los mitos del trabajo docente, es comprensible. Pero que la presidenta de la Nación destaque la estabilidad, las cuatro horas de trabajo y los tres meses de vacaciones, es una canallada. En primer lugar, volviendo al ejemplo entrerriano, porque somos muchos los que tenemos horas por proyecto, o del Plan “Mejoras” Institucionales, algunas de las cuales se cobran en negro y en forma muy irregular, y son el decálogo de la inestabilidad. Por otra parte, debemos tener en cuenta la cantidad de suplentes a término que no pueden saber con qué dinero dispondrán al momento de finalizar la suplencia, ni cuánto se extenderá la misma. Respecto a las cuatro horas, depende de la posibilidad de conseguir un cargo (maestro, preceptor, secretario, asesor, directivo), que no abundan, y como cualquiera sabe, nunca son de cuatro horas. Pero hay que tener en cuenta el tiempo que le destinamos al trabajo en el hogar, el tiempo perdido en los viajes de escuela en escuela y la continua formación que demanda dinero y horas de estudio. Por otra parte, como hemos visto, nadie puede vivir con un cargo de 2300 pesos, ni podrá con uno de 3000 tampoco, con la creciente inflación que se devora nuestros salarios, eternamente relegados.  Finalmente, el mito de los tres meses. Si tenemos en cuenta que las mesas de examen concluyeron a fines de diciembre, y nos reincorporamos a mediados de febrero, estamos hablando de un mes y medio. Si a esto le sumamos las dos semanas del receso invernal, podríamos hablar de dos meses sólo si no tuviéramos en cuenta la formación, la preparación de programas y corrección de trabajos, los alumnos particulares, la cantidad de docentes que tienen otros oficios para vivir, etcétera. Es indignante que la máxima autoridad reproduzca estos relatos heredados de las peores épocas, para intentar poner a la familia en conflicto con los docentes, y destruir sus lazos de solidaridad pacientemente tejidos.

Mentiras

Aunque no nos sorprenda, debemos destacar que Cristina también mintió. En primer lugar, cuando habló que nos quedamos “en tiempos de descuentos y Carpa Blanca”. Por si ella no lo sabe, el descuento de los días de huelga, es una política de su gobierno que se aplica en casi todas las provincias, y que ha dañado una de nuestras herramientas de lucha fundamentales, violando el artículo 14 de la Constitución.

Otras dos mentiras graves fueron pronunciadas respecto al incentivo docente y a nuestro compromiso con los alumnos. En primer lugar, es una vergüenza que la presidenta se refiera a las características del incentivo docente, sin destacar la fundamental: se paga en negro. El resto es secundario, y se puede discutir tranquilamente. En nuestra provincia, gracias a la lucha, hemos conseguido blanquear la mayor parte de nuestro salario, pero nos queda el mal ejemplo del estado nacional, que nos sigue estafando. En relación a las netbooks, en general, hemos recibido las máquinas y nos estamos capacitando para su utilización (que debió ser anterior a la entrega, pero los tiempos electorales atentaron contra un plan serio de implementación). Sin embargo, hay escuelas inundadas, escuelas sin luz, escuelas sin agua, escuelas sin techos o sin paredes, obviamente escuelas sin Internet, y otras variantes. Es decir, que la modernización de la Educación Pública no depende únicamente de repartir computadoras (pagadas con sobreprecios, desde ya) antes de las elecciones. Las computadoras, por sí mismas, no representan una mejora en la calidad educativa. Eso debería saberlo también. Nosotros lo tenemos bien en claro, señora presidenta, porque a su pregunta: “¿qué pasa con los pibes?”, que usted nos hace para cuestionar nuestra medida de fuerza, nosotros la contestamos todos los días, en las aulas.

Nuestro país

Los docentes vivimos en un país diferente al de los miembros del Charlamento (salvo honrosas excepciones) que ganan 35 mil pesos, después de auto subirse el sueldo un cien por ciento. Vale repetirlo. Se ve que no confían en el Indec. Nosotros tampoco. Nuestra realidad es hoy. Prácticamente, no podemos planificar nada. Tenemos casi imposible el acceso a una vivienda, lo cual representa un gasto extra de alquiler que crece más que nuestro sueldo. Gastamos casi todo lo que ganamos en comida, que aumenta cada día más, impidiéndonos comprar materiales y herramientas educativas. Es cierto que vivimos mejor que con los bonos federales, como también es cierto que los mismos funcionarios que hoy se rasgan las vestiduras despotricando contra el pasado, y se visten con ropajes progresistas, ayer hundieron al país y a la provincia. En ese sentido, daba risa escuchar a Cristina justificando la privatización de YPF, por la cual tanto lobby hicieron  junto a su marido. Nosotros queremos que esta década de crecimiento económico nos deje algo a los trabajadores, y no estamos dispuestos a cargar con la crisis que se viene sobre nuestras espaldas. Ni siquiera aspiramos a conocer la tumba de Napoleón que nos recomendó la señora presidenta. Tampoco el misterioso país de las maravillas que en cada acto se nos promete. Solamente pedimos vivir dignamente, y que nuestros hijos tengan con quien contar, cuando nos necesiten. A la hora que nos toque, “cuatro tablas para un cajón”, como las que no hubo para el hachero Ildefonso Godoy. Y si no es mucho pedir, que no sea antes de tiempo, como hicieron con Fuentealba, Isauro Arancibia, Ana Sosa y tantos otros.

Publicado por Río Bravo el 01 de marzo de 2012. 

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