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Domingo, 20 Noviembre 2011 11:59

Los docentes entrerrianos ante una elección clave

Escrito por Ignacio González Lowy

Los educadores afiliados a AGMER van a las urnas. Dos modelos claramente diferenciados de sindicalismo se contraponen. El de la Rojo y Negro, con las banderas de la independencia política, la transparencia en el uso de los recursos y la soberanía pedagógica; y el de la Celeste - Integración, con el apoyo del gobierno provincial y de la CTERA. Una elección que repercute mucho más allá del sindicato.

En estas elecciones se presentan la agrupación Rojo y Negro, que conduce el sindicato desde hace tres años, y un frente hegemonizado por la dirigencia “celeste”, que estuviera a la cabeza de AGMER durante 26 años.

Dos modelos sindicales distintos

Quizá el principal logro que puede mostrar la Rojo y Negro sea, justamente, el modo en que el sindicato cambió en todo aquello que, mientras la agrupación era oposición, fue motivo de crítica y reclamos. Efectivamente, la independencia política, la transparencia y la seriedad en el uso de los recursos del gremio (que son los de sus afiliados) y la soberanía pedagógica; fueron banderas de la agrupación durante los muchos años en que ésta fue oposición a la entonces oficialista lista celeste.

Honestidad y transparencia

La honestidad en el uso de los fondos quizá sea el más inmediatamente palpable de los tres puntos. La adquisición de inmuebles para las seccionales del sindicato, de terrenos para la construcción de espacios recreativos y campings (incluyendo en el departamento más grande de la provincia, Paraná), la ampliación y remodelación de la Casa del Docente (para el alojamiento de los maestros con familiares internados en la capital provincial), los periódicos obsequios con que el sindicato agasajó a sus afiliados, la realización incesante de cursos, encuentros y talleres de capacitación gratuitos para los agremiados, la ampliación de subsidios para ayudar a los docentes con necesidades especiales y la habilitación del Fondo de Huelga para apuntalar a los huelguistas que lo necesitaran para soportar los descuentos por días de paro (política implementada a nivel nacional), los acuerdos logrados con el IOSPER, de la mano de los representantes docentes (también Rojo y Negro, desde hace dos años); son sólo muestras de este punto.

Lo más llamativo es que, pese a todas las inversiones realizadas, las cuentas del sindicato se septuplicaron en estos tres años, demostrando que era mentira que si todas las exigencias que la Rojo y Negro planteaba cuando era oposición se cumplían, el sindicato “se fundía”. Este plafón de recursos con que hoy cuenta el gremio, transparentados en un material de difusión que funcionó como rendición pública de cuentas (sin antecedentes en el gremio), sirve como un escudo para la independencia política del AGMER, que así no depende de ayudas “extras” de ningún tipo para funcionar; sólo con el aporte de sus afiliados crece y se consolida como sindicato.

Independencia política

Quizá el punto principal por el que el frente Celeste – Integración ataca a AGMER. Esta independencia de los partidos políticos y del gobierno (la patronal, en el caso de los docentes), exigida por la Rojo y Negro cuando fue oposición y practicada desde la conducción, es uno de los principales estandartes de la actual gestión.

Todos los planes de lucha, los reclamos, las medidas de fuerza, que tomó AGMER, hicieron el recorrido que la democracia sindical exige: análisis de situación por parte de la conducción y elaboración de material para la discusión del colectivo docente; asambleas en las escuelas de toda la provincia; asambleas en cada filial y en cada seccional de AGMER; debate y resolución en el congreso de AGMER, órgano máximo del sindicato, donde cada congresal vota respetando el mandato que su seccional elaboró.

Llamativamente, hoy la agrupación Rojo y Negro cuenta con minoría en dicho congreso. Pese a ello, la conducción de AGMER fue elaborando y proponiendo estrategias de distintos tenores que le permitieron no conducir al sindicato a la parálisis que algunos dirigentes opositores impulsaban (promoviendo todo tipo de exigencias al gobierno pero criticando públicamente las medidas de lucha que el congreso sindical resolvía; o votando hasta cuatro huelgas seguidas pero oponiéndose a que las mismas fueran fortalecidas con al menos una movilización provincial).

En este contexto, algunas batallas con la patronal se ganaron. Que los aumentos provinciales hayan sido “en blanco”, luego de más de diez años de inmovilidad del salario básico docente (con todo lo que ello implica para los jubilados, de sostenimiento de la obra social y el cálculo de lo que cobra cada trabajador en concepto de antigüedad), es un triunfo de la lucha del colectivo docente, encabezado y organizado por la actual conducción de AGMER. Asimismo, la unidad en el trabajo y en la lucha con los vocales representantes de los trabajadores de la educación en el CGE (también Rojo y Negros) permitió, por ejemplo, el conocimiento inmediato de la resolución de Graciela Bahr “bajando” de categoría a 89 escuelas de la provincia, así como la pronta movilización de la comunidad educativa como respuesta, que permitiera conquistar la anulación de dicho ajuste encubierto tan sólo dos días después de su promulgación.

Otras batallas están pendientes de resolución. En septiembre de 2010 Entre Ríos fue prácticamente la única provincia del país que logró un aumento por encima del porcentaje promedio estipulado a nivel nacional. Quebró así el “techo salarial” acordado por CTERA y el Gobierno Nacional, presentado como salario mínimo pero defendido luego con uñas y dientes como el máximo por el gobierno de Urribarri, so pena de perder la “ayuda” enviada desde Casa Rosada a la Casa Gris por tratarse Entre Ríos de una provincia “pobre” (al menos en materia salarial docente). En 2011 esto no se consiguió, y hoy en día el salario docente en la provincia es de los más bajos del país.

De todos modos, lo que los docentes valoran en las discusiones que se dan en las asambleas cotidianamente convocadas a tal efecto, es la independencia y democracia con que están habilitados y llamados a discutir cómo revisar y mejorar constantemente las estrategias de lucha implementadas, que en estos tres años han incluido huelgas, volanteadas, movilizaciones multitudinarias y junto a otros sectores de la sociedad en lucha, asambleas por escuela y zonales, sólo por ejemplo.

Soberanía pedagógica

El concepto, promovido desde hace años por la agrupación Rojo y Negro, ha alcanzado sus mayores hitos en el trabajo conjunto de la actual conducción sindical encabezada por César Baudino y de los vocales representantes de los docentes en el CGE, encabezados por Susana Cogno (candidata a secretaria general de AGMER por la Rojo y Negro). Los talleres de legislación laboral docente, los de salud laboral, riesgos de trabajo y responsabilidad civil, los encuentros provinciales de docentes de primaria y de secundaria (cada uno con más de 500 participantes), así como el III Encuentro Latinoamericano de Alfabetizadores Populares (con más de mil inscriptos y 26 talleres funcionando en forma paralela, además de la presencia de investigadores, docentes y artistas del campo popular latinoamericano); son un proyecto de largo aliento que comenzó a extenderse por toda la provincia con la actual conducción de AGMER y promete profundizarse con la próxima.

El broche de oro, sin dudas, es el lanzamiento del sello editorial de AGMER, anhelo postergado durante 30 años por el principal sindicato docente de la provincia de Entre Ríos, y que finalmente se concreta con la publicación de “La educación como práctica política”, de Andrés Brenner. Al análisis crítico y agudo del autor, con independencia de los gobiernos nacionales de todos los colores, se sumarán desde ahora la publicación de textos que permitan abrir debates sobre el rol del docente, de la escuela y del Estado en la educación por estos pagos, así como la divulgación de experiencias pedagógicas de maestros y profesores de la provincia, que concurran hacia el mismo objetivo.

La mano de Urribarri

Cuesta encontrar en los anales del sindicato una oportunidad en la que un gobierno provincial haya intervenido con tan explícita virulencia en la vida interna del gremio. La intervención de algunos supervisores alineados con el gobierno y de funcionarios y concejales en el armado del frente opositor (Celeste – Integración); la apertura total de los medios de difusión oficialistas (los principales de la provincia) hacia la lista de sus adeptos y la censura, la tergiversación y el hostigamiento constante hacia la conducción Rojo y Negro y hacia las medidas de AGMER en general; la disposición de infraestructura del CGE para la campaña de la lista opositora; las intervenciones públicas del mismísimo gobernador alentando a votar al frente Celeste…; son tan sólo muestras del modo en que el gobierno provincial se inmiscuyó esta vez más que nunca en la vida interna del gremio.

Sin embargo, le juegan en contra al frente celeste las ayudas recibidas desde Casa Gris, en tanto las experiencias de otros gremios cuyas dirigencias han preferido alinearse incondicionalmente con el gobierno de turno, nunca han sido favorables. Ninguna patronal “regala” amistosamente aumentos salariales que le significan varios cientos de millones de pesos al año de erogación; siempre éstos se consiguieron con la lucha. Los docentes lo saben.

Muestra de esto es la ausencia absoluta de logros para los docentes y trabajadores del país luego del viaje que Yasky (CTA kirchnerista) hiciera junto a Gerardo Martínez (sindicalista acusado de entregador de sus compañeros durante la última dictadura militar) y la presidenta CFK hace pocos días a Francia, en la cumbre del G-20. Salvo por lo lindo que la deben haber pasado estos “representantes de los trabajadores” junto a la comitiva oficial en la paradisíaca ciudad balnearia de Cannes, no nos enteramos de que, por ejemplo, la política oficial de descuento por día de huelga se haya modificado un ápice luego de los momentos compartidos. Yasky, por si hace falta aclararlo, es un referente ineludible y de cuyo apoyo se vanagloria el frente Celeste – Integración.

Justamente por ello, la invitación de la agrupación Rojo y Negro a sostener este proyecto de independencia política (del gobierno y de los partidos) y de clase (de los trabajadores frente a la patronal) se dirige incluso a aquellos que, por ejemplo, hayan apostado electoralmente por el oficialismo el pasado 23 de octubre. No es lo mismo elegir un gobierno que entregarle al mismo, sea cual sea, la herramienta con la que se debe luchar por los derechos económicos y laborales del sector.

Miente, miente…

Ahora bien, los docentes en general y los militantes en particular de AGMER saben del costo a pagar por no caer en la obsecuencia respecto del gobierno provincial (única actitud que éste entiende como “positiva”). Como siguiendo el principio de Joseph Goebbels, Ministro de Propaganda del Tercer Reich bajo el mandato de Adolf Hilter, simplificado en el famoso “Miente, miente, que algo quedará”, la artillería de medios de difusión puestos al servicio del oficialismo, en estos años no se cansó (aunque sí lo hizo con buena parte de sus lectores y de su audiencia) de “pegarle” al gremio ni de ocultar o tergiversar sus acciones. Tan sólo como ejemplo, en el día de hoy (último domingo antes de las elecciones) se publicaron tres notas (¡tres!) “pegándole” a la Rojo y Negro y AGMER en El Diario de Paraná; cada vez más transformado en un pasquín de prensa de la gobernación y cada vez con menos credibilidad entre sus (cada vez menos) lectores.

La invisibilización de la movilización docente que en agosto desbordó las calles del centro cívico de Paraná así como de todas las demás acciones de lucha que encaró el gremio en estos años; la adjudicación (con la ayuda de las columnas escritas desde Prensa de la gobernación junto a dirigentes celestes con buena llegada al organismo) de la decisión de ir a la huelga a la voluntad de uno o varios dirigentes rojo y negros del sindicato (desconociendo las instancias democráticas de decisión, desde las asambleas escolares hasta el congreso); el ocultamiento de los pedidos de diálogo y audiencia por parte del gremio, así como de la actitud prepotente del gobierno en el ámbito de la paritaria, decretando que la conducción rojo y negro es la que “no quiere negociar”; fueron actitudes constantes por parte de la prensa adicta a los subsidios y las publicidades oficiales (que paradójicamente pagan, en otros, los docentes con sus impuestos).

De hecho, AGMER debió recurrir cada vez más a herramientas propias de comunicación para contrarrestar esa barrera, ese cerrojo informativo. Incluso para llegar a aquellos departamentos (10 de 17) en los que las seccionales son conducidas por las fuerzas que integran el frente Celeste – Integración, la conducción Rojo y Negro tuvo que apelar a revistas y boletines propios, correos electrónicos y páginas de Internet, y hasta una incipiente experiencia de radio docente (“Tizas Rebeldes”). Éste, sin duda, será uno de los caminos claves a profundizar en la próxima gestión.

Lo que se juega el 23

Mucho está en juego en estas elecciones. Incluso la mirada de otros gremios (y por qué no, otros gobiernos) en el resto del país está puesta en lo que ocurra el próximo miércoles en Entre Ríos con AGMER. La posibilidad de demostrar que con militancia, organización, honestidad y principios, defendiendo los derechos de los trabajadores aunque por ello haya que soportar una calumnia tras otra, se puede vencer a grandes aparatos políticos y financieros; también se pone en juego el 23. Mostrarle eso al país, a otros colectivos docentes y de trabajadores de nuestros pagos y de más allá, también forma parte de los anhelos de aquellos que hoy recorren las escuelas, una por una, llevando la propuesta y el balance rojo y negro.

Y eso, para los que creemos en aquello de “luchar contra cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo”, no es para nada poca cosa.

Publicado por Río Bravo el 20 de Noviembre de 2011.

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