La Nación del domingo entrevistó a Francisco Loscos, un consultor español, para que diga que no hay que “indexar salarios a la inflación sino a la productividad".
¿Qué busca La Nación al difundir estas ideas en el contexto de la Argentina actual? Hablamos de un momento en que las empresas comenzaron a suspender personal y reducir a 75% los salarios, y al mismo tiempo los trabajadores luchan de una punta a la otra por aumento salarial, porque la inflación nos lleva puestos. De entrada, está claro que el diario de los Mitre pretende que a la crisis la paguen los trabajadores.
Loscos es profesor del Esade Business School de España y asesor de empresas en todo lo referido a “
Recursos Humanos”. En la nota dice que, como “
vivimos en un mundo sujeto a una velocidad de cambios brutal”, no debería ocurrir “
que los convenios sean de 1975 y no se puedan tocar”. Para los patrones de Loscos, la “
seguridad jurídica” es palabra santa, sólo cuando se trata de conservar privilegios, pero siempre están dispuestos a revisar los derechos conquistados por la clase obrera.
Está convencido que si las empresas “
explicaran bien que es realmente necesaria una disminución salarial y se tuviera confianza en el modelo, posiblemente se aceptaría la reducción”. Esto es una farsa de entrada; pero aún suponiendo que no esconda ninguna trampa, les va a resultar difícil encontrar un trabajador que tenga esa "
confianza en el modelo". Lo más seguro es que después de las palabras seductoras que utilizarían para "
explicar bien" la necesidad del ajuste, el programa incluya también la represión. Conocemos a los empresarios y conocemos a los Kirchner.
En sintonía con la salida del “
anarcocapitalismo” que reclama Crisitina Fernández, el entrevistado, plantea la necesidad de “
un nuevo modelo de relaciones laborales” y habla de un “
nuevo rol que debe asumir el Estado en el mundo empresario”. Lo dice así, suelto de cuerpo, sanateando sobre una situación idílica donde el objetivo de explotadores y explotados sería “
que haya paz social” y el estado intervendría con ecuanimidad buscando lo mejor para todos. La Nación le repregunta dando por hecho que en Europa - el continente donde los parlamentos están votando las medidas de ajuste- ya existe ese nuevo estado. Tal vez, pueda ocurrir en otro estado pero no en éste, oligárquico imperialista, de un país dependiente como es el nuestro (tampoco puede ocurrir en el país del entrevistado).
A pesar de la superexplotación, del incremento de los ritmos de producción, de la tercerización y precarización que alcanzan a la mitad de los trabajadores argentinos, el panorama que pintan los empresarios es de productividad escasa, aún cuando -mientras tuvieron viento de cola- incrementaron sus ganancias en más de 40% (1.400 millones de dólares habrá ganado YPF al finalizar este año).
Los ‘90 están ahí a la vuelta de la esquina y al traerlos en la boca de Loscos, La Nación viene a decirnos lo mismo que De Mendiguren cuando le respondió a Moyano que no es momento para que los trabajadores participen de las ganancias. Y lo dijo con la anuencia del gobierno kirchnerista que controla todos los estamentos del estado. La prensa opositora al gobierno, los asesores de los monopolos imperialistas, las burguesías intermediarias locales y el gobierno kirchnerista; aunque peguen gritos para insultarse, de fondo se ponen de acuerdo para que sea el pueblo trabajador el que deba pagar la crisis, como productor y como consumidor.
Pero mucho más cerca que los ‘90 está el ejemplo de las luchas obreras, las tomas de fábricas, la lucha de Kraft contra los despidos, los cortes de ruta con solidaridad y apoyo de vastos sectores populares, la inclaudicable dignidad de los trabajadores de la educación y las tomas y ocupaciones de originarios y criollos hambrientos de tierra para vivir.
Publicado por
Río Bravo el 13 de noviembre de 2011.