Los trabajadores de la educación de Entre Ríos dan continuidad a su plan de lucha, pese al ninguneo de los medios de desinformación oficialistas y contra todo el “aparato” de un gobierno al que sólo parece importarle mostrarse “inflexible” ante sus reclamos.
Con un paro de 48hs para la semana que viene (martes 27 y miércoles 28), en el que apostarán a acciones de lucha regionales (el miércoles también paran los docentes santafesinos de AMSAFE), y otro de 48hs en la primera semana se octubre (miércoles 5 y jueves 6), con movilización a Casa de Gobierno el último día; los trabajadores de la educación entrerrianos le dan forma a una nueva etapa de este prolongado y duro plan de lucha. El congreso de AGMER, sábado en Colón, resolvió así continuar con las medidas de acción que se vienen desarrollando desde julio de este año.
$40
Eso, “en negro” (o sea, no como incremento salarial genuino sino como parte del “fondo de incentivo docente”, que no aporta ni para las jubilaciones, ni para la obra social, ni para la antigüedad docente), es el “aumento” que los maestros tuvieron en esta segunda mitad del año. Esto, en el marco de una inflación galopante, sobre todo si no la medimos en el INDE”K” sino en el almacén, la verdulería y la estación de servicio (por no hablar de la librería, que ya es un lujo), y con un salario históricamente depreciado.
Es cierto que el colectivo docente, representado por AGMER, sindicato que viene sosteniendo una posición de independencia frente al gobierno que causa hasta sana envidia entre trabajadores de otros sectores, consiguió a comienzos de este año un aumento en su sueldo básico (“en blanco”) que es de los más importantes que se hayan conseguido en mucho tiempo. Sin embargo, también es cierto que:
- los docentes saben que fue con la lucha del 2010 (que cerró con movilizaciones multitudinarias y un plan de lucha irresuelto) que se consiguió dicho aumento, y así se conseguirán los que vengan después;
- la base de la que se parte es lo suficientemente “baja” como para que aquél aumento no alcance a completar un salario que equivalga al costo de la canasta familiar real (y, de última, Urribarri tiene muchos años como funcionario político de jerarquía provincial como para que esa “historia previa” no le sea muy ajena que digamos);
- AGMER ha demostrado que el gobierno dispone de fondos excedentes de los previstos para el presupuesto provincial de este año y que, por la misma ley generadora de dicho presupuesto, deberían ser destinados a recomponer el salario de los trabajadores dependientes del Estado provincial;
- los $2.300 que a comienzos de este año acordaron en la paritaria el gobierno nacional y la conducción de CTERA (conducción que está más acostumbrada a consultar con el gobierno que con los trabajadores que dice representar) se supone que son un “piso” para el salario inicial de los docentes de todo el país, y no un techo. Cuando el gobierno de Urribarri cita constantemente dicho acuerdo para evitar cualquier “aumento”, parece olvidar que no es su obligación pagar lo mínimo posible de sueldo a los maestros, sobre todo cuando dispone de plata como para ofrecer una propuesta superadora.
Frente al silencio oficial, la coherencia de la lucha
Hace dos años y medio que AGMER no es recibido por el gobierno para discutir salario. Innumerables pedidos de audiencia, movilizaciones, huelgas, asambleas y otras acciones, han tenido como respuesta al silencio oficial y al anuncio unilateral de aumento salarial cuando el gobierno no pudo sostener la situación de enfrentamiento. El sindicato docente ha conseguido, movilizándose en la calle mientras los miembros de su Comisión Directiva provincial se “plantaban” ante la oficina del ministro de gobierno, que Adán Bahl y luego el ministro de economía Diego Valiero lo reciba, pero hasta ahora los funcionarios no han querido discutir el sueldo de los docentes.
Será por eso que, en la última marcha en Paraná, el jueves pasado, una cantidad pocas veces vista de vecinos, comerciantes, trabajadores privados y estatales, salieron a saludar el paso de los docentes con aplausos y vivas. Será que reconocen en su lucha la coherencia, y que se sienten representados también en la voz de uno de los pocos actores públicos importantes que en la provincia está denunciando la inflación, la arbitrariedad en el manejo del presupuesto público y la insensibilidad oficial ante los reclamos de los trabajadores. Será, también, que “la gente” le cree cada vez menos a los diarios, las radios y los canales de televisión adictos a la chequera del gobierno provincial.
Por ello, desde Río Bravo, una vez más saludamos y acompañamos esta lucha sin fingir neutralidad. La lucha de los docentes entrerrianos es la lucha de todos los que sienten que si la educación es una prioridad, entonces los maestros y los profesores no deberían estar reclamando sueldos justos, y los comedores escolares (mientras sean necesarios) deberían funcionar con fondos suficientes, y los edificios escolares deberían estar en condiciones de habitabilidad, todos, no sólo los que reciben la bendición de la varita publicitaria oficial.
En fin, entendemos, la lucha de los docentes entrerrianos es la lucha de todos los entrerrianos “buena gente”. Que, creemos, son casi todos los entrerrianos.
Publicado por
Río Bravo el 25 de septiembre de 2011.