“Estamos muy orgullosos… En este año, de fenomenal crisis global, la Argentina ha pagado de deuda más de 11 mil millones de dólares, el último vencimiento, de diciembre… Constituye el pago a tenedores privados ¡más importante desde el 2001 a la fecha!” (Discurso de CFK en Mar del Plata).
Con motivo del arribo de la Fragata Libertad a nuestras costas, esperado por todos los compatriotas, luego de estar retenida ilegítimamente en el puerto de Tema, Ghana, por más de 70 días; el gobierno nacional montó un acto político de gran envergadura. En dicho escenario no faltó nada del cotillón K: los jóvenes entonando canciones antiimperialistas (“Patria Sí, Colonia No”), las banderas, los globos, y, por supuesto, el discurso de la presidenta, citando épicas de luchas por la liberación contra las presiones “internas, externas, subterráneas y planetarias”, con referentes como el General San Martín, el Almirante Brown y el General Belgrano. En dicho discurso, no faltaron algunos tramos que, aunque recurrentes, no dejan de sorprender.
Fragata de la Dignidad y la Soberanía
El eje del acto y de la jornada (y de los días y semanas previos) fue la soberanía. La decisión autónoma, libre, del país de pelear por sus recursos, ya sea económicos como simbólicos (la Fragata lo es de los dos tipos). Lo que no puede dejar de generar ruido en quienes conozcan mínimamente la historia de la deuda externa como herramienta de sometimiento, dominación y ultraje imperialista contra nuestro país, es el modo en que nuevamente este tema es usado por CFK como símbolo de los “nuevos tiempos” que supuestamente corren y de nuestra “independencia” ante las presiones y los poderes externos e internos.
Llamativamente, esta vez la presidenta no se conformó con recordarnos los miles de millones de dólares que todos los años se van en concepto de pagos (de intereses y de capital) de una deuda externa cuya legitimidad pusieron en duda, alguna vez, todos los movimientos políticos y sociales pretendidamente populares, y hasta llegó a desacreditar un juez federal de la nación. No, esta vez CFK fue más allá. Ella misma dio argumentos y datos para cuestionar la legalidad de los pagos que ella misma estaba publicitando.
Efectivamente, citó dos hechos que a esta altura son harto conocidos pero que no viene mal refrescar. Por un lado, la estatización de la multimillonaria deuda privada de unas 70 megaempresas en el marco de la última dictadura militar. Esto es: desde 1982, y por gestión del entonces presidente del Banco Central de la República Argentina, Domingo Cavallo (ay, a quien mucho después Néstor Kirchner recibiría como gobernados de Santa Cruz como a un “salvador”), los argentinos y las argentinas venimos pagando reiteradamente, como en un espiral de nunca acabar, una deuda externa privada que en realidad fue y es de las empresas Sevel, por entonces, del Grupo Macri; Acindar, del ex ministro de Economía de la dictadura, Alfredo Martínez de Hoz; Loma Negra, de los Fortabat; y Compañía Naviera, de la familia Pérez Companc; además de deuda de corporaciones extranjeras como Techint, IBM, Ford y Fiat; y, por supuesto, de un listado que incluye al sector financiero: Banco Río, Francés, Citybank y Supervielle, entre otros.
Luego, la presidenta citó otro hecho histórico mojón en la negra historia de “nuestra” deuda externa: el Plan Brady. A comienzos de los ‘90s (sí, así es, cuando Cristina y Néstor eran oficialistas, es decir, menemistas), el mismo Domingo Cavallo (entonces Ministro de Economía), con el asesoramiento de la J. P. Morgan y el Citibank, firmó esta reestructuración de la deuda externa, obligándonos a pagar mucho más en el largo plazo (pactándose “intereses sobre intereses”, lo que es usura en cualquier rincón del mundo). Además, como símbolo de la entrega nacional y cipaya en su máxima expresión (insistimos: Néstor y Cristina eran entonces soldados de la causa oficialista), se pactaron como tribunales en donde deberíamos dirimir todos nuestros conflictos al respecto… a Nueva York, Londres y Frankfurt; y se renunció a oponer la defensa de inmunidad soberana, aún en los procesos de ejecución.
Es en este marco, entonces, que CFK, luego de dar datos como para sospechar de cualquiera que insista con la necesidad de “honrar nuestros compromisos adquiridos” pagando deuda externa…, se felicitó por ser representante del gobierno que más deuda externa viene pagando.
Esa rara forma de ser soberanos
Según datos brindados por el diputado Claudio Lozano, basándose en los propios números engañosos del INDEC pero también en otros estudios, el promedio salarial de los trabajadores ocupados en Argentina es de $3.400, por lo que 6 de cada 10 hogares en el país no cubren la canasta familiar “moderada” que calcula la CTA Nacional para una familia tipo, y 3 de cada 10 hogares son directamente pobres. Esto en un marco en el que, todo trabajador que sí pueda cobrar un mínimo que se aproxime a la canasta familiar real, es tomado por el “impuesto a las ganancias” (cual si fuese una empresa a la que hay que limitarle el lucro desmesurado), impuesto del cual sigue eximida la renta financiera en Argentina.
En este país, el 67% de lo que recauda el gobierno en impuestos viene del IVA, de los aportes y contribuciones de los trabajadores a la seguridad social, de impuestos al consumo varios y obviamente de la 4ta categoría del “impuesto a las ganancias” (los laburantes de a pie que apenas pueden levantar cabeza y llegar a fin de mes). Es decir: casi el 70% de lo que se recauda en el país viene directamente de los bolsillos de los trabajadores y del pueblo. Nada cambió (al contrario, la “regresividad” se profundizó) desde aquellos años de los ‘90s en que nadie hablaba, desde el gobierno, de “distribución de la riqueza” ni de soberanía (ni nacional ni popular). Y no olvidemos, una vez más, que el mismo porcentaje de jubilados nacionales cobra la mínima de menos de dos mil pesos, y si se atreven a reclamar judicialmente una parte de lo que les corresponde, son calificados de “caranchos” por la presidenta de su país.
A eso se refiere Cristina cuando dijo, una vez más en Mar del Plata, que a la deuda le venimos “haciendo honor con nuestro propio trabajo y esfuerzo”…
En ese marco, además, la presidenta se vanaglorió de que para licitar por la construcción de una represa sobre el río Santa Cruz, se hubieran presentado empresas “chinas, rusas, coreanas, brasileras…”; y un día después, al presentar el plan de reconversión ferroviaria, volvió a justificar que fueran “los chinos” los que pusieran la plata, la industria y los materiales para semejante obra… 10 años hace que gobiernan, y la presidenta se queja o se lamenta de que no exista en la Argentina capacidad industrial para que no tengamos que recurrir a las empresas multinacionales (imperialistas, en realidad) para resolver estos asuntos fundamentales de la infraestructura nacional. 10 años gobernando, y sigue hablando como si fuese una periodista o analista crítica de la realidad…
Discursos y hechos
¿Cómo uno no va a seguir sorprendiéndose, si cada día nos encontramos con una nueva? Y luego de decirles, ante la Fragata Libertad en Mar del Plata, a los ingleses, que les estábamos dando clases sobre “cómo deben defenderse los intereses de un país”, al otro día la presidenta parte de gira internacional en un avión alquilado (millonariamente alquilado, desde ya) a la misma empresa inglesa que explota nuestros recursos naturales en nuestras Islas Malvinas. Y se vanagloria por los miles de millones de dólares de deuda externa pagados, luego de dar motivos para denunciar por ilegítima usuraria y fraudulenta dicha deuda. Y les da la bienvenida a las empresas chinas y rusas que harán en Argentina lo que no existen motivos para que nosotros no podamos hacer, a 10 años de comenzados sus gobiernos.
Esa rara soberanía nuestra. Formada de discursos, cánticos, banderas y maquillaje, pero plagada de hechos que la contradicen.
Queda sí un párrafo imprescindible para remarcar un dato que sí, efectivamente, es más que interesante de los tiempos que corren. Cada vez menos compatriotas se comen el circo. En las calles, en el mercado, en el taxi o en la parada del colectivo, es mucho más fácil encontrar puteadas por el modo en que la realidad y el bolsillo del laburante de a pie no coincide con lo que la propaganda oficial cuenta; que encontrarse reproducciones de dicho relato. Y eso que el relato abruma, y nos invade por televisión, por Internet, por radio, por todos los medios… Pero bueno, no será la primera vez que los argentinos tenemos que ganarle la pulseada a la historia “oficial” para escribir nuestra propia historia. 2012 fue un año fundamental en dicho sentido. 2013 recién empieza…
Publicado por Río Bravo el 12 de enero de 2013.

